Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

El mundo de los gobernadores peronistas es un hervidero por estas horas. Los mandatarios provinciales tuvieron varias reuniones con el gobierno. El tema dominante fue el ajuste, que deberá ser compartido entre la Nación y las provincias.

El monto de la apretada de cinturón asusta: son 300.000 millones de pesos.

Se calcula que esta reducción de gastos se compartirá por partes iguales entre el Estado nacional y las administraciones provinciales.

Los principales mandatarios peronistas pasaron por reuniones con funcionarios macristas en Capital Federal en los últimos quince días.

Allí comenzaron a consensuar con el macrismo la letra fina de los recortes que tendrán que aplicar en sus provincias, según lo pactado con el FMI.

Ya se llevaron un mensaje claro de estas reuniones: habrá menos obras y tendrán que hacerse cargo de algunos subsidios -se habla del transporte, por ejemplo- que antes pagaba el estado central y ahora tendrán que afrontar las provincias.

Interna y unidad

En este contexto, todos los gobiernos peronistas que puedan adelantarán sus elecciones a gobernador durante 2019. Esto ya es una decisión tomada. Evitarán así atar su suerte a quien sea el candidato peronista a Presidente el año entrante. Puede ser Cristina Fernández de Kirchner (o quien ella designe), mientras que habría otra propuesta peronista del sector que no comulga con la ex Presidenta.

En el peronismo hay conciencia de que si van divididos aumentan las chances de Macri, esto está claro.

Pero hoy las posturas están irreconciliables entre los K y los anti K.

Varios siguen postulando la unidad, como el puntano Rodríguez Saá. El gobernador de la provincia de San Luis manifestó en las últimas horas que el único límite del peronismo debería ser Macri, y reiteró el llamado a la unión partidaria.

“El peronismo racional tiene que estar, lo tenemos que invitar. Tenemos que abrirles las puertas. Y si ellos tienen una puerta para abrirnos, tenemos que entrar y abrazarnos. Tenemos que ir todos juntos, somos todos peronistas”, dijo el mandatario, quien se referencia en el kirchnerismo.

“Hay 2019 y tenemos que encontrar un peronismo unido, con reglas de juego. Volver a las banderas clásicas del peronismo e ir a una interna: el que tiene más votos es el candidato de todos. Nos aseguramos ganar la elección con nuestras banderas”, señaló.

Sin embargo, hoy nombres como Miguel Angel Pichetto, Sergio Massa, y Florencio Randazzo aún están lejos de la ex mandataria, aunque con el dilema que no logran medir lo suficiente como para hacerle frente.

Los llamados a la unidad se multiplicaron esta semana. Incluso Felipe Solá, quien está enrolado en el massismo, dijo que aspira a un PJ unido.

“El que trabaja para que haya dos peronismos trabaja para Macri. Y yo quiero ganarle a Macri representando a un peronismo unido”, indicó Solá.

Habrá que ver finalmente si la tan mentada unidad se concreta. De momento, los gobernadores del PJ tienen otras urgencias: intentar que el ajuste los golpee lo menos posible y armar sus cronogramas electorales antes de los comicios generales de octubre.