Javier Milei batalla con Cristina Kirchner al borde de un doble desafío: al veto por jubilaciones sumaría otro contra universitarios
La ex presidenta salió a pegar cuando el mercado cambiario está “tranquilo” pero el gobierno afronta un escenario político difícil. Milei se subió al ring mientras intenta disciplinar a su tropa y al PRO y, sobre todo, exponerse a otra decisión antipática, esta vez contra los docentes.
Con los dólares financieros a la baja, la inflación cerca de 4% y un ajuste a toda máquina, Javier Milei, defendió sus nueve meses de gestión ante Cristina Kirchner. Dijo que esas variables conviven con que “no cayó tanto la actividad y eso es doloroso” para quienes esperaron su momento político más duro para tildarlo de “ex libertario”. La batalla comenzó, además, en la antesala de una semana clave para sostener el veto a la mejora de las jubilaciones y evitar el segundo contra el financiamiento universitario.
Cristina aguardó un escenario desafiante para el gobierno para publicar el documento titulado “Es la economía bimonetaria, estúpido”. No optó por escribirlo cuando el dólar “blue” rozó los $1.500 en julio y subía la presión interna y externa por una devaluación de la moneda nacional, ni cuando Milei debió transparentar que había cepo cambiario para rato.
Si bien es un “cuadro de situación” sobre el rumbo económico y una autocrítica al gobierno del que fue parte como vicepresidenta, plantó el debate luego que Milei quedara expuesto a una medida concreta contra el bolsillo y vetara por completo la ley que mejora las jubilaciones. Y de que se viera obligado a negociar con el expresidente, Mauricio Macri, para sostener ese decreto en el Congreso y de que asimilara las recientes derrotas parlamentarias como un jaque a su gestión por parte del líder del PRO.
Cerca de Milei no ocultan que, según su análisis, Macri, hizo una demostración de fuerza y casi una declaración de guerra cuando las bancas que le responden facilitaron esos reveses para el oficialismo tanto como evidenciaron que si quisiera, su principal aliado podría aportar a los dos tercios de los presentes que son necesarios para el juicio político.
Mientras eso flotaba en el aire y con algunas voces del peronismo sumadas al hipotético escenario, en tanto lucubraba el documento de ocho páginas publicado este viernes, Cristina mandó al “psiquiatra” a esos compañeros y dejó trascender que las bancas que le responden no empujarían jamás el “impeachment”.
A salvo de ese abismo, el Presidente igualmente afrontó la pérdida de control de la Comisión de Inteligencia, la ya mencionada sanción de la fórmula de movilidad y –el que más molestó- el rechazo del DNU de los fondos por $100 mil millones de la SIDE en Diputados.
Todo en un marco de descontrol de la tropa propia que lo llevó a entrar en un rol que detesta: el de ordenar la rosca política. Imparte desde entonces toda la disciplina posible para apagar el ruido interno por las visitas a los genocidas, por las declaraciones mediáticas de algún senador contra su mesa chica, por los cruentos intercambios en las redes sociales de sus legisladoras y por las tensiones con la vicepresidenta, Victoria Villarruel que avanza con su agenda propia.
En Casa Rosada hablan de “látigo” para los que no estén a la altura de las circunstancias. Sin embargo, separan el circo de lo que hacen a la hora de votar en los recintos.
Es que todo ese estruendo en La Libertad Avanza derivó en expulsiones y habría más si fuera por el deseo del Presidente y su mesa chica pero, a la luz de lo que viene, entienden que no están para seguir tachando nombres, no importa cuan impresentables los consideren y admitan que su incorporación a la boleta respondió más a cubrir los huecos en 2023 que a su capacidad.
En el entorno de Milei aseguran que eso se corregirá en las legislativas 2025 para las que buscan cuadros técnicos. Por lo pronto, las energías están puestas en lograr acuerdos que les permita sostener el primer veto del Poder Ejecutivo y evitar el segundo, prometido para la ley de financiamiento universitario que se discutirá el jueves próximo en el Senado y tiene como antecedente la primera movilización masiva en su contra en la ciudad de Buenos Aires.
Desafíos claves a la vistaCristina lo sube entonces al ring para golpear donde le duele a Milei y cuestionarlo como “libertario” que interviene en la economía en medio de ese barullo político interno y con aliados filosos.
“Milei, el ultra libertario que en campaña prometía eliminar la intervención y el control del Estado sobre la vida de los argentinos hoy, en el gobierno, no sólo interviene y controla, sino que además decide tres de los cuatro precios fundamentales de la economía”, arrancó la expresidenta.
Y los enumera: “el precio del dólar, a través de la tablita de crawling-peg del 2% mensual; el precio del dinero, mediante la fijación de una tasa de interés de referencia ultra negativa; y el precio del trabajo, al fijar tope para los acuerdos salariales”.
Agrega que sólo un precio “ha liberado”: “el de los bienes y servicios, aunque con ciertas limitaciones: las tarifas de luz, gas y el transporte todavía conservan exiguos subsidios, en algunos segmentos de usuarios, y el Estado sigue sin contar con datos fehacientes sobre los costos reales de esos sectores”.
Son los primeros párrafos de lo que escribió en las puertas de dos decisiones de Milei difíciles de digerir para la mayoría de la sociedad.
En Casa Rosada confían en que tendrán los votos suficientes para, primero, blindar el veto contra la ley de movilidad sobre la que la oposición dialoguista y una parte del peronismo buscará insistir este miércoles en la Cámara de Diputados.
Allí hay un pedido de sesión especial para rechazar el veto a la ley que incluye un incremento inmediato de los haberes jubilatorios del 8% y que, entre otras cuestiones revisables a la hora de sostener el equilibrio fiscal, los ata a la posibilidad de una suba anual en caso de que haya crecimiento económico.
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La presión al oficialismo llegará desde el recinto de la Cámara baja pero también desde afuera del Congreso. Movilizan ese día el Frente Sindical de Pablo Moyano, las dos CTA y algunos gremios de la CGT. La central obrera más importante no convoca “institucionalmente” pero sí dio “apoyo total” al reclamo y a la manifestación.
Al día siguiente, el Senado tratará el proyecto que ya tiene media sanción de Diputados sobre el presupuesto universitario. Además de cuestiones de infraestructura, aborda una actualización de los salarios de los docentes y no docentes acorde a la inflación.
El atraso en ese sector convive con reclamos del área de salud, como el que hizo esta semana el personal del Hospital Garraham, y con el cuasi congelamiento de las paritarias de los trabajadores donde asoman porcentajes del 2% y 1% para los próximos meses –como es el caso de los estatales que UPCN aceptó y la CTA rechazó-; con aumentos de tarifas de la luz, gas y agua confirmados para mismo período en torno al 4%; con la suba del boleto de tren un 40%.
En una mirada macro, se suma que la recuperación en “V” está casi desestimada y los meses “duros” comienzan a estirarse. Así lo refleja la proyección de esta semana de organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), Cepal y BBVA para el Producto Interno Bruto (PIB) argentino.
Calculan que caerá un 3,2% durante 2024 en coincidencia con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que realiza el Indec y que arrojó la misma cifra en el primer semestre del año, con siete de gobierno de Milei cumplidos.
“No solo estamos haciendo el ajuste más grande de la historia y bajando la inflación, sino que además tampoco cayó tanto la actividad, esto es doloroso para la casta política, les estamos demostrando que son unos inútiles”, aseguró el mandatario nacional el viernes a última hora desde Mendoza cuando le dio “una clase particular ad honorem de economía” a Cristina.
Por delante, Milei mira otra cifra que publica el Indec y considera central para convencer a la sociedad de su plan: la inflación se habría mantenido en agosto cerca del 4% de julio.
La suba promedio de los precios se conocerá a mediados de septiembre. Coincidirá con la presentación del Presupuesto 2025 en el que Milei y su equipo económico vienen trabajando desde hace rato. En Casa Rosada ya adelantan que la presentación será en el Congreso y que será otra oportunidad para que les diga lo que piensa "a la casta, en la cara”.

