Las opciones que se abren tras la derrota para Vidal

La gobernadora saliente buscará liderar al grupo de intendentes y legisladores, dando claras señales en su mensaje. 

Con señales sinuosas, María Eugenia Vidal evitó dar definiciones directas respecto de su futuro político. Luego del contundente resultado de las PASO, las preguntas sobre qué haría en caso de no seguir al mando de la provincia de Buenos Aires no escatimaron. Rápida de reflejos, las respuestas siempre fueron por el mismo camino: "pasar más tiempo con mi familia" y "descansar un poco" fueron las más evidentes.

En el plano político también hubo pistas: "mi compromiso con los bonaerenses excede una elección o un cargo", fue la más directa, acompañada por un "siempre estuve en contacto con lo social, y lo seguiré estando, así sea desde una fundación u ONG". Si bien deja la gobernación, mantiene un grupo diezmado de intendentes y un grupo considerable de legisladores bonaerenses, con los que buscará mantenerse activa en la negociación con el nuevo gobierno, para evitar también que las críticas de la próxima administración erosionen su imagen.

En agosto, la mandataria bonaerense tuvo su cierre en Vicente López, acompañada por el presidente. La semana pasada, en cambio, mientras Macri encabezaba una multitud en Córdoba, Vidal repetía municipio. 

En el plano nacional su futuro suma interrogantes. Las diferencias políticas que la gobernadora mantuvo con el gobierno nacional tuvieron siempre un nombre y apellido directo: Marcos Peña. La relación con el jefe de gabinete, que evitó desdoblar las elecciones y eligió la estrategia electoral, está rota hace meses.

No es ningún secreto que tanto ella como el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta sugirieron a Macri deshacerse del máximo referente del gabinete nacional. Tampoco, que el presidente rechazó siempre entregar a su funcionario de extrema confianza.

Ahí está quizás la mayor incógnita sobre el futuro. Jamás Vidal cuestionó al presidente, pero su negativa a separarse del consejo de Peña siembra dudas respecto de cómo será esta nueva etapa. Un dato del cierre de las campañas no pasó desapercibido entre los que especulan respecto del futuro del PRO, antes que del de Juntos por el Cambio.

En agosto, la mandataria bonaerense tuvo su cierre en Vicente López, acompañada por el presidente. La semana pasada, en cambio, mientras Macri encabezaba una multitud en Córdoba, Vidal repetía municipio. Horacio Rodríguez Larreta, que concluyó minutos antes su actividad en Barrancas de Belgrano, cruzó la General Paz para sumarse a ese acto. No faltaron comentarios ni murmullos respecto del tándem, que se conoce desde la gestión porteña.

Una definición de la dirigente sobre las marchas de apoyo a Juntos por el Cambio también abrió interrogantes. Al referirse a quienes colmaron el Obelisco el sábado 19, sentenció: "no buscan un líder mesiánico. Buscan un espacio que les permita pensar en un futuro mejor para sus hijos. Sería un error creer que esos argentinos están ahí por un espacio político. Expresan algo más profundo que eso".

Para algunos, la traducción fue que no estaban allí por Macri, sino por los valores que cualquiera de ese espacio puede representar.

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