El segundo debate presidencial entre los seis candidatos, con miras a las elecciones del próximo domingo, se concretó en la noche del domingo, tal cual estaba previsto. Mauricio Macri (Juntos por el Cambio), Alberto Fernández (Frente de Todos), Roberto Lavagna (Consenso Federal), Nicolás del Caño (Frente de Izquierda - Unidad), Juan José Gómez Centurión (Frente Nos) y José Luis Espert (Frente Unite), confrontaron posturas sobre diversos temas preestablecidos.

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Luego de las presentaciones de rigor, el primer tema de discusión fue el de la Seguridad. Como era previsible, los discursos que más apuntaron al endurecimiento de las políticas y de las penas fueron los de Gómez Centurión (propuso radarizar todo el territorio contra el ingreso de la droga) y Espert (quien propuso abolir el concepto del garantismo y bajar la edad de imputabilidad a 14 años); Lavagna buscó fijar un equilibrio entre la formación de las fuerzas de seguridad para evitar excesos; Macri defendió la gestión de su gobierno, en especial la de combate al narcotráfico, y acusó al kirchnerismo de abandonar a las víctimas de delitos; Fernández apuntó a mejorar las condiciones de igualdad social y luego a mejorar el castigo a la delincuencia, en tanto que Del Caño responsabilizó a las fuerzas de seguridad con el genocidio de la dictadura y acusó al gobierno de querer militarizarlas.

En cuanto a empleo, producción e infraestructura, Lavagna reiteró su plan de reactivar la economía para aspirar a dos millones de puestos de trabajo en cuatro años; Espert propuso eliminar las indemnizaciones por despido y reemplazarlas por seguros de desempleo; Fernández defendió la preservación de los empleos en blanco y cuestionó el impulso al monotributo que le atribuyó al gobierno; Gómez Centurión propuso una reforma laboral para facilitar la generación de empleos; Macri admitió problemas de su gestión con la desocupación pero se centró más en la obra pública (tema en el que se diferenció de la corrupción de la época del kirchnerismo) y Del Caño, al contrario de los candidatos más liberales, planteó que la salida es repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados.

Luego fue el turno de federalismo, calidad institucional y rol del Estado. Espert planteó que la coparticipación federal es un sistema por el cual la AFIP recauda y las provincias reciben y gastan recursos, planteó eliminarla para que cada distrito recaude lo suyo y solo reciba ayudas extras del Estado nacional; Fernández reiteró su concepto de que no hay federalismo y que hay que buscar impulsarlo con los gobernadores, también cuestionó el deterioro de la calidad institucional en el gobierno de Macri; Gómez Centurión acusó a los dos sectores que lideran Fernández y Macri de estar vinculados con elementos de corrupción; Macri defendió que les devolvió recursos a las provincias y realizó varias obras importantes en el interior en acuerdo y coordinación con gobernadores; Del Caño cuestionó el discurso de transparencia del gobierno y recordó polémicos casos de beneficios económicos a empresas de las que provenían algunos de sus funcionarios; finalmente Lavagna recordó que las expansiones de los conurbanos de las grandes ciudades en condiciones sociales deficientes demuestra que el federalismo no se concreta y propuso un replanteo económico territorial del país para repotenciar a las economías regionales.

El último eje temático fue desarrollo social, ambiente y vivienda. Fernández recordó las altas cifras de pobreza y responsabilizó al gobierno, en especial por el aumento del hambre; Gómez Centurión planteó que hay familias con tres generaciones de argentinos que no conocen la dignidad del trabajo; Macri recordó las obras de infraestructura que evitaron nuevas inundaciones en ciudad de Buenos Aires y La Plata, además de muchos kilómetros de asfalto y de cloacas; Del Caño denunció un pacto de saqueo y contaminación de los recursos naturales, y ejemplificó con la actividad de la minería, del gas y del petróleo; Lavagna dijo que los últimos dos gobiernos confundieron desarrollo social con el reparto de planes, y Espert dijo que en las últimas tres décadas el promedio de la pobreza estuvo en el 30% y que para luchar contra eso sólo sirve el crecimiento sostenido de la economía.

Un párrafo aparte para los cruces y alusiones que hubo entre candidatos: Espert y Macri citaron la gestión de Fernández como jefe de gabinete de un gobierno que ha tenido varios funcionarios procesados y algunos condenados por corrupción; el peronista le retrucó al Presidente los casos que involucran a las empresas de su familia y recordó la propia mención de Macri del caso de su padre; Del Caño responsabilizó a la ministra Patricia Bullrich por las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, y Espert fue el más irónico al señalar que "la verdad que viendo cómo se tiran misiles entre el Presidente y el principal candidato de la oposición me da un poco de gracia; muchachos, abrácense, tan diferentes no son".

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