Por Florencia Golender
@Flopa01

Haciendo lo que hizo hasta ahora, el gobierno de Mauricio Macri conseguiría la reelección en 2019, por mérito propio y como resultado de una oposición que aún no consigue recuperarse de la derrota. La victoria en las elecciones de medio término le dio el respaldo suficiente para avanzar en las reformas que esta semana tuvieron un tenso debut en el Congreso. Con la venia de los gobernadores y la CGT en pausa, el error del último jueves sería un mal recuerdo.

El próximo lunes, el partido buscará sobreponerse del grave error político del jueves cuando se cayó la sesión de Diputados para tratar el proyecto que modifica el sistema jubilatorio. El caótico día no sólo estuvo signado por los excesos de las fuerzas de seguridad, que reprimieron por horas en las inmediaciones del Congreso, sino también por el primer logro político en mucho tiempo de una oposición que actuó (por unas horas) en unidad. En tanto, si el gobierno sale triunfante de este embrollo, no sería la primera vez que logra aminorar el costo político de una medida antipática por naturaleza. La velocidad de diciembre responde a un objetivo claro: alejar lo más temporariamente posible los cambios institucionales (previsionales, laborales y tributarios) de la campaña presidencial que se iniciará en un abrir y cerrar de ojos. Alguna similitud se observa con diciembre de 2015: la celeridad del fin del cepo al dólar y las negociaciones contra reloj para la aprobación parlamentaria del pago a los fondos buitre, donde el Ejecutivo logró el consenso de la mayoría generando vínculo con peronistas "dialoguistas".

La semana pasada, se cumplieron dos años del comienzo del mandato. Fue recién con la victoria de octubre que Macri habló de la "agenda de reformas permanente".
 

Construcción política

Subestimado desde un principio, el macrismo supo expandir su poder político en dos años de gestión. De origen ni peronista ni radical, aunque conservando la alianza partidaria con un sector de la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, le alcanzó para ganar en las legislativas a nivel nacional, bonaerense y porteño. Casi no le restaron votos los aumentos tarifarios de los servicios energéticos ni los aplicados al transporte público, tampoco los cuestionamientos en materia de derechos humanos por parte de algunos sectores. El pueblo ratificó la conducción de Macri al mejorar la posición de los amarillos en la Cámara de Diputados y de Senadores. En términos generales, hay dos explicaciones posibles para el apoyo en las urnas que aún coinciden con los análisis de 2015. Por un lado, la habilidad de la alianza partidaria para leer los cambios que exige la sociedad y presentarlos en su plataforma de campaña, por el otro, Cristina Kirchner. A su vez, el agotamiento de los ciudadanos frente a los gobiernos con funcionarios corruptos. La imagen de el ex secretario de Obras Públicas, José López, dejando bolsos con 9 millones de dólares en un convento del territorio bonaerense, ratificó las denuncias públicas de Cambiemos que, por ahora, sortea con éxito cualquier acusación de esta índole que caiga sobre los hombros de sus funcionarios.

Lo que viene

Acertado o no en sus proyectos, las imágenes de resistencia de los distintos sectores sociales y políticos a las reformas que se discuten hoy, podrían dañar el objetivo de Mauricio Macri de permanecer en la Casa Rosada hasta 2023. La modificación de la fórmula de actualización del haber jubilatorio, dejó una semana para el olvido en las filas del oficilialismo.

Por eso las aspiraciones de la coalición de gobierno a la reelección en 2019 exigen rapidez para aplicar cambios incompatibles con una campaña electoral. De ahí que las múltiples reformas del Estado avancen a ritmo acelerado en el Congreso, aunque en este punto es tambíen insoslayable la llegada de Cristina al Senado. Tanto es así que los proyectos podrían estar todos revisados y aprobados (con alguna modificación) antes de fin de año. De hecho, a pesar de lo ocurrido en el Congreso el último jueves, el gobierno tendría todo listo una vez más, para conseguir la aprobación del previsional y el tributario (que ingresa por Diputados y luego iría al Senado por la otra media sanción).

Economía

En términos económicos, algunas decisiones son inminentes. La victoria electoral abrió una ventana de tiempo que permite a Cambiemos aplicar medidas poco populares que apuntan a bajar el gasto fiscal. Habrá más aumentos tarifarios (por ejemplo en transporte público), se avanzará con recortes y ordenamientos institucionales que incluyen el cierre de áreas administrativas y despidos.

Por otra parte, los ajustes en la luz y el gas y los clásicos gastos de las Fiestas, auguran otro verano en que los índices de precios den altos. Bajarla fue una de las principales promesas de gobierno y probablemente esté entre los objetivos para otros cuatro años de Cambiemos.

Alivio a empresas

La reforma impositiva y la laboral, introducen una batería de beneficios para las empresas con el fin de fomentar la creación de empleo. Habrá cambios en las condiciones de contratación, uno de los grandes reclamos de las compañías, sobre todo las pymes, que insisten en que la carga tributaria para tomar un trabajador en relación de dependencia es muy alta respecto del resto del mundo. Será en el debate por la laboral donde el gobierno volverá a tener un gran desafío político teniendo en cuenta el rol de algunos sindicatos que hace rato manifiestan su desacuerdo. Habrá que esperar para ver si recupera la cintura que exhibió al llegar a la Rosada.