MARCHA

Ajuste en las universidades: una renuncia docente cada dos días en la UBA y sueldos que apenas superan la línea de pobreza

Se trata de la cuarta edición de la Marcha Federal Universitaria para exigirle al gobierno de Milei que cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario. Solo en la UBA, más de 1.200 trabajadores dejaron sus cargos en los últimos dos años y medio.

Docentes, no docentes, autoridades, estudiantes y graduados de todo el país se movilizan este martes en la cuarta edición de la Marcha Federal Universitaria. El reclamo es concreto: que el gobierno nacional cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario, recomponga los salarios del sistema y deposite los fondos que adeudan a los hospitales universitarios. En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración está convocada a las 17 en Plaza de Mayo.

El trasfondo del reclamo se explica con un solo número: en 2023, el presupuesto destinado al sistema universitario nacional representaba el 0,72% del PBI. Hoy equivale al 0,47%. Según el secretario de Hacienda de la UBA, Matías Ruiz, en diálogo con Infobae, "son los peores números presupuestarios desde la recuperación democrática", y agregó que desde que asumió Milei el presupuesto universitario se redujo un 45,60% en términos reales.

Salarios en el límite

El impacto más visible del ajuste es en los ingresos docentes. Los cargos de dedicación simple -que representan casi el 70% de la planta- cobran entre $177.117 y $351.995 por mes. En el otro extremo, un titular de cátedra con dedicación exclusiva, el cargo máximo del escalafón, percibe $1.582.283: apenas $150.000 por encima de la canasta básica para una familia tipo, según precisó Ruiz a Infobae.

El dato adquiere mayor gravedad si se considera que el 59,5% de los ingresantes a la UBA en 2026 son primera generación universitaria en sus familias. La universidad pública es, para cientos de miles de hogares, la única vía de movilidad social.

Hospitales al límite

Los centros asistenciales que dependen de las universidades nacionales atraviesan una situación crítica. Los hospitales de la UBA -entre ellos el Hospital de Clínicas y el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo- no recibieron un solo peso de gastos operativos del Estado nacional en lo que va de 2026. La semana pasada, las autoridades de esos establecimientos advirtieron públicamente que, con esos números, solo podrían funcionar 45 días más. En conjunto, atienden a cerca de 700.000 personas por año, casi 2.000 pacientes por día.

Un éxodo que no se detiene

La sangría de docentes e investigadores es otra de las dimensiones más alarmantes de la crisis. Solo contabilizando algunas facultades de la UBA, más de 1.200 trabajadores abandonaron sus cargos en los últimos dos años y medio. La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales registró 438 renuncias entre enero de 2024 y abril de este año -una cada dos días-, mientras que Ingeniería sumó 342 bajas desde 2023 y Ciencias Veterinarias perdió 103 docentes en el mismo período, reduciendo su planta casi un 20%.

Las dos escuelas preuniversitarias más prestigiosas de la UBA, el Carlos Pellegrini y el Nacional de Buenos Aires, perdieron en conjunto 227 trabajadores. En muchos casos, se trata de docentes e investigadores de entre 30 y 40 años, con doctorados y posdoctorados, que emigraron hacia universidades del exterior.

El pluriempleo se volvió moneda corriente entre quienes decidieron quedarse, con el consecuente deterioro en la calidad de la enseñanza. La marcha de este martes busca que esa tendencia se revierta antes de que el daño sea irreversible.

Esta nota habla de: