Comodoro Py: la nube negra que se cierne sobre los Adorni
En los míticos Tribunales de Retiro, los ánimos son poco favorecedores para el jefe de Gabinete.
Allá por los años setentas había una frase muy habitual que describía un estado de situación para algo o alguien: esta bien o mal "aspectado", se decía. Bueno, si viviésemos en esa época, uno podría decir que si se recorren los pasillos de los míticos tribunales del barrio de Retiro, la situación del jefe de Gabinete Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, esta mal aspectada.
No hay buena predisposición y se presentan una multiplicidad de motivos. "Nadie va a poder dar una mano si el tipo sigue tuiteando, provocando, desafiando, maltratando periodistas, ¿quien lo asesora?", dice un funcionario judicial de aquellos que ha pasado por distintos cargos pero que hace 20 años todo el mundo se cruza en los pasillos.
Pero la actitud de Adorni no es su problema principal. Tampoco la "desprolijidad" con que ha manejado sus adquisiciones de inmuebles, algo que también se señala pero entre risotadas burlonas. El mayor problema es que, en el mítico edificio todos querían otro ministro de Justicia, uno de ellos, una cuña del propio palo, Guillermo Montenegro.
El actual intendente de General Pueyrredón, fue "de la casa". Primero fungió como fiscal federal y luego, llegó al cargo de juez en un concurso en que desembarcaron al mismo tiempo: Daniel Rafecas, Julián Ercolini, el propio Montenegro y su amigo de la platea xeneize, Ariel Lijo. En una época era habitual verlos juntos disfrutando o padeciendo los partidos en la Bombonera.
Tres de los ocho jueces de Comodoro Py fueron elegidos junto a Montenegro y lo esperaban de brazos abiertos. Otros lo conocen en diferentes roles. Marcelo Martínez de Giorgi era secretario de la Sala I de la Cámara Federal cuando el ahora jefe municipal era magistrado y María Eugenia Capuchetti, secretaria del federal n° 12. "Esto es una familia" grafica una fuente en la entrada del edificio.
Comodoro Py es un ambiente de climas. "Mirá, lo que le hicieron a Ariel (por Lijo) no fue lindo. Lo expusieron, lo mandaron a defenderse al Senado de toda clase de barbaridades, dejaron que la prensa lo exprima y después le dijeron que no se iba a poder. Eso no se hace", explican muy cerca del magistrado que lleva la causa de Adorni, el relación a su postulación para la Corte Suprema que luego el gobierno retiró.
Tal vez por eso el magistrado decidió tomar cierta distancia e hizo uso de la facultad que le da el Código Procesal de delegar la instrucción en el fiscal, Gerardo Pollicita en este caso. El "Polilla", otro habitué de la Bombonera. Tal vez, este representante del Ministerio Público lleve consigo el mayor hito de su vida profesional en aquel momento en que tomó la denuncia del fiscal Alberto Nisman con este ya fallecido y siguió adelante impulsando la causa. No parece un hombre que tema enfrentar al poder.
La propia personalidad de Adorni no lo ayuda en Py. La forma desprolija en que parece haber construido su patrimonio e incluso la justificación de sus travesías en vuelos privados, tampoco. El destrato que sintió esa torre con vida propia por parte del gobierno, menos. Por cierto, las investigaciones judiciales dependen mas de las pruebas de la causa que de los climas. Pero nunca es lo mismo jugar el partido a pleno sol en cancha seca, que en un lodazal donde no es posible mantenerse parado.

