ELECCIONES 2027

El drama peronista de la narrativa incompleta

En tiempos en que el peronismo vuelve a estar en la agenda social y aparece en las encuestas disputando palmo a palmo con el oficialismo, podría tener que enfrentar un ballotage sin suficiente discurso.

Horacio Minotti
Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica
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La tan circular política argentina parece abrir nuevamente las puertas para el regreso de opciones que parecían estar sepultadas, al menos por un plazo mas prolongado. Las encuestas, empiezan a mostrar al peronismo, otra vez, como una opción de poder.

Merced a la falta de respuestas del plan económico del gobierno, mal que le pese al presidente, incluso cuando promocione la poca cantidad de sueldos necesaria para adquirir un vehículo cero kilómetro y otras irrelevancias, en el marco del alto grado de deterioro del poder adquisitivo y la imposibilidad de buena parte de la sociedad de comprar cien gramos de paleta; y en el medio de la siempre irritante corrupción administrativa que regresa al top tres entre las preocupaciones sociales cada vez que la economía no funciona; vuelve a aparecer el peronismo.

Tiene su lógica, es la única oposición. La alternativa "republicana" se ha desvanecido. Mauricio Macri convocó a un relanzamiento del PRO el día 19 de marzo pasado, pero allí refrendó que "no somos oposición". Pues bien, si no lo son, tampoco son alternativa. Y si la sociedad pretendía ir a la búsqueda de una opción menos brusca de este mismo rumbo, en esa frase perdió la expectativa.

Es así entonces que los únicos que se postulan como opositores son el peronismo y la izquierda y ya sabemos bien cual de ambos tiene chance de acceder al poder, incluso tras la hecatombe de Alberto Fernández.

Ahora bien, salvo una tragedia social, hoy el Movimiento del General, no gana como siempre ha necesitado hacerlo, en una primera vuelta electoral. No tiene como. Los libertarios han horadado su histórica base social con eficiencia, y si bien pueden perder muchos votos de acá a las elecciones de entre esos electores "hurtados" al PJ, muchos van a permanecer en virtud de la construcción del discurso épico-religioso que envuelve al presidente Javier Milei.

El gobierno sí tiene una narrativa y acorde con los tiempos que corren. Ha creado un movimiento político con aristas (muchas) de carácter religioso, que convencen en base a la fe y no a la propuesta o la idea. Generan acólitos y no partidarios, apóstoles y no militantes. Puede perder muchos, pero muchos permanecerán tras su mesías.

De modo tal que la expectativa del peronismo, por primera vez en su historia, es ganar en segunda vuelta. Desde la reforma constitucional de 1994 cuando se instauró la segunda vuelta, jamás el justicialismo pudo vencer en esa instancia. Sabedores de que esa posibilidad era casi imposible, siempre se han esforzado por evitarla con las herramientas que da la Constitución: sacar más de 45% o 40% mas diez puntos porcentuales de diferencia con el segundo. Así ganó Carlos Menem su segundo mandato, Cristina su primer y segundo mandato y Alberto Fernández. 

Pero esta vez, todo indica que los peronistas sin duda, irán a segunda vuelta y tienen chances ciertas de ganarla. La Libertad Avanza construyó una base que le permite pensar que no puede sacar menos de 30 puntos y la dispersión justicialista de mini líderes sin demasiado peso, no le permitiría a ninguno juntar mucho mas que eso mismo. Escenario de ballotage: cualquier peronista contra la reelección de Milei y viceversa.

Ahora bien, el partido del General se encuentra allí con una limitante. Esas segundas vueltas las define el elector de clase media, ese que nunca es propiedad de nadie, ese que hoy sufre severamente la política económica, pero que padece el "miedo Kuka". Y no ha podido, no ha sabido, armar una narrativa para ese votante.

En 2019 lo hizo. El "Alberto moderado" fue un canto de sirenas para la clase media. Sin ser una segunda vuelta, donde quien sabe que hubiese pasado en virtud de la remontada de Macri entre las PASO y las generales, decepcionados por la última parte del gobierno de "El Gato", los votantes "Mabeles" se dejaron convencer por el hombre de frondoso bigote que amagaba con doblegar a una Cristina Kirchner que apenas sería vicepresidente. Y lo votaron.

Hoy, no se vislumbra una narrativa desde ningún candidato peronista que abarque, que incluya, a los sectores de la clase media y sin eso, no hay paraíso, sin ese discurso inclusivo, aún en el peor desastre económico, La Libertad Avanza podría reelegir.

Quien sea que termine siendo el candidato del peronismo, deberá entender esta lógica. Una narrativa social tradicional pero inclusiva de los sectores que definen el desempate garantiza una victoria, y lo contrario garantiza una derrota. La definición por penales es un hecho, y depende de uno solo de los equipos, porque el actual campeón tiene sus cartas jugadas. El desafiante debe construir, no solo política, no solamente liderazgos, debe construir discurso, le es perentorio.