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El jefe de la Armada reclamó mayor inversión y alertó por los recursos marítimos: "El mar se controla estando en el mar"

El almirante Juan Carlos Romay brindó un fuerte discurso durante el acto por el Día Nacional de la Armada. Asistieron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno.

El jefe de la Armada Argentina, almirante Juan Carlos Romay, pidió este domingo mayor inversión en las fuerzas durante el discurso que dio en el acto por el Día Nacional de la Armada Argentinas, que contó con las presencias del ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno.

En este marco, subrayó la importancia del control de los recursos marítimos y enfatizó que "el mar se controla estando en el mar".

"La vida y la grandeza de la República Argentina dependen principalmente de su intercambio comercial", recalcó Romay y luego instó a tener una "conciencia marítima" para el control de los 4.700 kilómetros del litoral nacional, en los que se extiende la Zona Económica Exclusiva.

Advirtió que "sin estrategia, sin inversión y sin conciencia ciudadana, esa riqueza se pierde".

Los pedidos del jefe de la Armada

En este marco, solicitó una inversión previsible y sostenida en las fuerzas. "Las Armadas son muy sensibles a la discontinuidad presupuestaria. Un buque sin mantenimiento pierde disponibilidad. Un sistema de armas sin actualización queda obsoleto. Un stock crítico sin reposición deja a la Fuerza sin respuesta. La preparación para escenarios complejos exige estabilidad y planificación de largo plazo", señaló.

Luego, abogó por fortalecer la base industrial de Defensa al evaluar que "en un mundo con sanciones, restricciones tecnológicas y cadenas de suministro inestables, depender demasiado de proveedores externos amplía vulnerabilidades y reduce la libertad de acción". "Mantener, reparar y eventualmente producir medios navales en el país no es un lujo: es autonomía estratégica", aseveró.

Por último, Romay sostuvo la importancia de la innovación tecnológica al indicar que "la guerra entre Rusia y Ucrania en el dominio marítimo del Mar Negro, y el conflicto en el Golfo Pérsico lo dejaron claro: la superioridad militar ya no depende solo de plataformas complejas, sino de la integración entre sensores, armamentos innovadores, sistemas autónomos, guerra electrónica y protección cibernética".

"Drones y misiles de precisión pueden producir efectos estratégicos a bajo costo. Las unidades tripuladas siguen siendo insustituibles, pero deben operar integradas con medios no tripulados y con un comando y control robusto", sentenció.

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