La fábula del excel, el gráfico y el dato aislado
El presidente Javier Milei volvió a postear anoche en X para demostrar que la situación económica que viven los argentinos, "es una sensación".
El presidente sigue insistiendo en que todo esta muy bien. Hace un par de días, para desmentir el drama cotidiano de la gente que no llega a fin de mes, el titular del Ejecutivo posteó un gráfico en el cual queda demostrado que hacen falta apenas 20 sueldos para comprar un vehículo 0 km. Pero el problema es el arroz y el asado de tira.
Para mantener su postura, anoche, Javier Milei volvió a expresarse por X y aseguró que, como el dólar no se dispara y las acciones argentinas en el exterior están en alza pese a la guerra, estamos bien.
Como contrapartida, la economía real. La carne subió 10% en un mes, el transporte en alza, el combustible estalló, las expensas, el alquiler y dejamos de enumerar para no aburrir. Y por cierto, los sueldos casi congelados o con aumentos que jamás alcanzan a las necesidades.
El problema disociativo que se genera cuando se gobierna en base a un excel o un cuadro, cuando se pretende que la realidad son tres datos aislados, deriva en un problema político sin solución: el gobierno no reconoce lo que sucede, lo ignora, lo niega y se da de bruces contra una pared de realidad.
Sin ser economista, es necesario entender que si las variables de la macro y los datos de los gráficos no se condicen con la vida cotidiana de las personas, el plan no está surtiendo efecto. Poco importan las acciones en Wall Street cuando no se puede pagar el alimento.
El presidente oscila entre disculparse y reconocer que el trimestre último fue complejo y parapetarse detrás de sus datos aislados para demostrar que no debió disculparse y que todo está bien. Mientras tanto, ha iniciado una curva descendente en su valoración pública que amenaza con profundizarse en concomitancia con la proximidad del proceso electoral de 2027.
Pero entre la espada y la pared están los trabajadores. El presidente, el partido de gobierno, pueden subir o bajar, ganar o perder las elecciones, podrá venir alguien mejor o peor, pero el daño causado por ignorar la realidad es irreversible para la gente.

