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Intercambiar para comer: el trueque crece en barrios golpeados por la crisis

La inflación, la caída del poder adquisitivo y el ajuste económico empujan a cada vez más familias a recurrir a redes de intercambio para conseguir alimentos, ropa y productos básicos fuera del mercado formal.

Para mucha gente, el fenómeno de los clubes del trueque había quedado en el recuerdo de la crisis económica y social que afectó al país a fines de 2001 y principios de 2002, como una experiencia que difícilmente se repetiría. Sin embargo, ya hace algunos meses que esa idea quedó sepultada por la realidad. Es consecuencia directa del deterioro económico que atraviesa el país.

La inflación persistente, la pérdida del poder adquisitivo y el ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei junto a su ministro de Economía, Luis Caputo, configuran un escenario que empuja a miles de familias a buscar alternativas por fuera del mercado formal. antes de la llegada al poder de Milei, pero que se ha agravado y profundiza las dificultades cotidianas de millones de argentinos.

En distintos barrios de Avellaneda, el trueque se ha convertido, como hace un cuarto de siglo, en una herramienta de supervivencia. Vecinos de zonas como Wilde, Villa Corina y Sarandí organizan intercambios de alimentos, ropa y productos básicos ante la caída sostenida de sus ingresos.

Lejos de ser una elección, el regreso del trueque expone una realidad crítica: cada vez más personas no logran cubrir sus necesidades básicas con dinero.

Volvió el trueque. (Carlos Ventura/Crónica)
Volvió el trueque. (Carlos Ventura/Crónica)

En ese contexto, resurgen redes comunitarias que apelan a la solidaridad como respuesta a una política económica que, según cuestionan distintos sectores, profundiza la desigualdad y la exclusión.

Según relató Teresa, organizadora de los encuentros que se realizan en el club El Porvenir de Wilde, ubicado en Mansilla 6350, entre San Carlos y Esteban Echeverría, esta práctica se convirtió en un mecanismo para sobrellevar la situación. "No lo hacemos por gusto, lo hacemos por necesidad", explicó.

A este contexto se suma un crecimiento de la pobreza, el desempleo y el hambre en amplios sectores de la población, que viene de Lejos de ser una elección, el regreso del trueque expone una realidad crítica: cada vez más personas no logran cubrir sus necesidades básicas con dinero.

En ese contexto, resurgen redes comunitarias que apelan a la solidaridad como respuesta a una política económica que, según cuestionan distintos sectores, profundiza la desigualdad y la exclusión.

A varios cientos de kilómetros del partido bonaerense de Avellaneda, un grupo de vecinos de la localidad Colonia 25 de Mayo, en el extremo sudoeste de la provincia de La Pampa, se autoconvocaron para organizar un trueque como respuesta a la crisis económica.

Colonia 25 de Mayo es la cuarta ciudad más importante de La Pampa, con 10.751 habitantes según el censo 2022, y se destaca por su producción de petróleo y gas, de donde provienen la mayoría de sus ingresos. Está ubicada justo en el límite con Río Negro.

La iniciativa de los vecinos ahora propone el regreso del trueque como una herramienta de alivio para la economía doméstica y, según aseguraron, surge de la necesidad directa. La modalidad de intercambio permite obtener productos esenciales sin depender exclusivamente del peso argentino.

Más de mil kilómetros al norte, en Misiones, mientras que en distintos puntos de la provincia grupos vecinales organizan ferias, espacios de trueque y redes de intercambio, un grupo de emprendedores en San Javier dio un paso más y afianzó el "Avalor", un sistema de moneda complementaria que complementa al peso y se acepta como forma de pago en los clubes del trueque.

"En términos macroeconómicos, el impacto es acotado por tratarse de un sistema cerrado entre quienes integramos la feria, pero a nivel microeconómico realmente modifica patrones de consumo y de producción entre quienes hacemos este comercio de cercanía", dijo la docente Laura Posdeley, creadora del Avalor.

En Jujuy, en tanto, hace dos semanas la Quebrada de Humahuaca fue escenario del XXVII Cambalache y Trueque de la Red Puna - MNCI Somos Tierra, un espacio que volvió a reunir a comunidades campesinas e indígenas para intercambiar productos, saberes y organización.

La práctica del trueque, con raíces ancestrales en los territorios andinos, se reafirma allí año a año como una alternativa concreta frente a la crisis económica. Familias productoras de distintas comunidades llegaron hasta Maimará para compartir alimentos, semillas, tejidos y otros bienes, tanto para intercambio como para la venta directa al público.

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