PANORAMA

Javier Milei se reunirá con Xi Jinping en el G20: negocia con China a la espera de Trump

El Presidente tendrá varias bilaterales en la Cumbre en Brasil, donde lo recibirá Lula da Silva. Es el “favorito” del republicano pero faltan dos meses para que asuma. Pragmático, pondrá en remojo la lucha contra “el delirio comunista” y tanteará al asiático por el swap e inversiones. Se verá también con Narendra Modi (India), y con Kristalina Georgieva del FMI. 

Desde que China renovó el swap en un momento difícil y mostró predisposición para hacer negocios “sin pedir nada a cambio”, el presidente, Javier Milei, vió en la potencia oriental aquello que su preferida, la del norte occidental le negaba: apoyo financiero e interés por invertir. Por eso, aunque pasó por Estados Unidos para abrazar a Donald Trump, callará por un rato su cruzada contra “el delirio comunista” y estrechará la mano de su par chino, Xi Jinping.

Como anticipó Grupo Crónica, la reunión bilateral estaba en tratativas más allá de las persistentes diferencias ideológicas y, finalmente, fue confirmada este sábado por el vocero presidencial, Manuel Adorni. Ocurrirá en el marco de la primera Cumbre de Jefes de Estado del G20 para Milei, que tendrá lugar desde este lunes en Río de Janeiro, Brasil.

Lejos de la propuesta a Estados Unidos, Israel e Italia para formar una liga anti socialismo, Milei tiene serios asuntos de cooperación económica y comercial que discutir con China, donde gobierna el líder del histórico Partido Comunista y donde el capitalismo hizo pie hace rato aportando el 35% del crecimiento del PIB nominal mundial el año pasado.

Xi Jinping comanda un gigante y la bilateral en el G20 será una de las reuniones oficiales más importantes en lo que va del gobierno de Milei, por lo menos hasta que lo reciba Trump en la Casa Blanca después del 20 de enero, como esperan en la Casa Rosada.

Con su par chino, Milei abordará las opciones para seguir renovando el swap de monedas que ha sido más que eficiente para el comercio entre ambos países sin la necesidad de usar dólares -algo que por supuesto preocupa a los Estados Unidos, aportante del 27% del alza del PBI mundial-, pero también para momentos claves como el de junio último cuando la brecha cambiaria creció de golpe y el dólar informal llegó a marcar $1.500 en el país.

En Casa Rosada no olvidan ese gesto de Xi Jinping cuando actualizó el swap por un valor equivalente a 5 mil millones de dólares. En paralelo, Karina Milei visitó al embajador en la Argentina, Wang Wei. Desde entonces se habla de un viaje del Presidente a China antes de fin de año pero, por lo pronto, habrá una reunión bilateral.

 

Ambos gobiernos, según cuentan en Balcarce 50, tienen intenciones de “hacer negocios”. Milei cuenta con una ventaja para mostrar rápidos avances en ese sentido y es el Diálogo Estratégico para la Cooperación y Coordinación Económica (DECCE) que firmó en 2013 la expresidenta, Cristina Kirchner, y que hoy tiene consensuados 10 proyectos, con distinto nivel de desarrollo. Ahí entran las represas del río Santa Cruz, las ex Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Carlos Cepernic a las que Milei les cambió por decreto el nombre y lo volvió a su original, actuales Condor Cliff y La Barrancosa, dos megaobras que este año sufrieron varias demoras.

Los otros nueve proyectos con el gobierno de China, además del múltiples inversiones de empresas privadas por su interés en el triángulo del litio en el norte, son vagones para el ferrocarril Roca eléctrico, la renovación del Belgrano Cargas y del San Martín Cargas; el desarrollo de la línea de transmisión Eléctrica AMBA I; la ampliación del parque fotovoltaico Cauchari Solar IV y V; fondos para la construcción de una central nuclear; la ampliación del parque eólico y solar Cerro Arauco; el proyecto Cierre Energético Norte y el financiamiento de gasoductos.

Agenda en el G20

A Milei lo acompañarán a Río de Janeiro la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Gerardo Werthein; el ministro de Economía, Luis Caputo; entre otros funcionarios.

El encuentro anual de miembros del G20 le permitirá ostentar una foto con Trump y otra con Xi Jinping en menos de una semana. Mientras esas potencias resuelven si van o no a la guerra comercial, la Argentina tantea cómo puede beneficiarse.

Habrá que ver si este giro de Milei a una política exterior más pragmática, alejada en los hechos del discurso radical que reiteró en Florida contra el “virus del socialismo”, le permite acercar también posiciones con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con quien sumará otra foto -inevitable por ser el anfitrión- de alto voltaje para la región donde sigue latente la tensión por el futuro del Mercosur.

Milei armará así en pocos días un álbum envidiable para otros mandatarios en su primer año de gestión. Luego de ser el primer presidente en ser fotografiado con Trump tras la victoria electoral en la cena en su propiedad de Mar-a-Lago (donde el cubierto se pagaba hasta 25 mil dólares); el mandatario recibió este fin de semana al de Francia, Emmanuel Macron, en Buenos Aires.

Ya en Brasil, tiene pautada una reunión con Ajay Banga, presidente del Banco Mundial, y con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. Con la segunda el gobierno espera, esta vez sí, avanzar en los casilleros definitivos previos a sellar un nuevo acuerdo por la deuda tomada en 2018 que incluya empujar para adelante algunos vencimientos fijados para el año próximo electoral, tanto como más deuda, o sea fondos frescos para las reservas del Banco Central.

A su vez, Milei tendrá otra bilateral con el primer ministro de la India, Narendra Modi, quien gobierna en un gran comprador de aceite de soja y girasol argentinos y es el cuarto socio comercial a nivel global. Integrante, además, junto a China, Brasil, Rusia y Sudáfrica, del bloque de los Brics al que el gobierno libertario le rechazó la posibilidad de ingresar.

Los Brics puede ser uno de los puntos de conversación con Xi Jinping. Una incógnita es si en la bilateral surge el debate de ideas y posicionamientos geopolíticos. Poco probable y atrás parecen haber quedado los dichos de Milei que en tiempos de campaña prometió: "No solo no voy a hacer negocios con China, no voy a hacer negocios con ningún comunista. Soy un defensor de la libertad, la paz y la democracia. Los comunistas no entran ahí. Los chinos no entran ahí. (Vladimir) Putin no entra ahí. Lula no entra ahí. Nosotros queremos ser el faro moral del continente".

El líder de La Libertad Avanza no va a ser el primero ni el último político en manifestar una cosa y hacer otra. Y en la víspera de la reunión con Xi Jinping, es posible marcar que la incongruencia constante entre lo dicho y la gestión empieza a convertirse en la característica más firme del gobierno nacional.

El Presidente juró también no negociar con los que tilda de casta pero ha dado cátedra de cómo la Casa Rosada puede alinear las voluntades en el Congreso -para sostener los vetos contra las jubilaciones y las universidades, para proteger los DNU, para flexibilizar las condiciones del canje de deuda- acallando también su cruzada contra los políticos en general. La misma metodología se registra con los sindicatos y con los que pagan el costo del ajuste “más grande de la historia”.

Esta nota habla de: