La industria textil ya produce 30% menos que en 2023: qué hay detrás y por qué advierten que lo peor está por venir
El sector opera al 40% de su capacidad instalada, perdió 22.156 puestos de trabajo y registró un récord histórico de importaciones de indumentaria en lo que va del año.
La industria textil argentina atraviesa una de las etapas más críticas de su historia reciente. Los datos de marzo, publicados este lunes por la Fundación Pro Tejer, confirman una caída del 23,3% interanual en la producción textil, que ya se ubica un 31,3% por debajo de los niveles de 2023. La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 8,9% y acumula una brecha del 19% respecto de ese mismo año base.
El indicador más elocuente del estado del sector es el de capacidad instalada: las fábricas textiles operaron apenas al 40,2% de su potencial en marzo, más de 12 puntos por debajo de 2023. En promedio, durante el primer trimestre del año, cerca de 7 de cada 10 máquinas estuvieron paradas.
Qué explica la caída
El derrumbe responde a una combinación de factores que se retroalimentan. Por un lado, la caída del consumo interno producto del deterioro del poder adquisitivo y la precarización laboral. Por otro, la apreciación cambiaria y la apertura importadora, que dejaron a la producción local en una posición cada vez más desventajosa frente a la competencia externa.
Las importaciones de indumentaria treparon 79% en cantidades y 48% en dólares en los primeros cuatro meses del año, alcanzando un récord histórico de 23.482 toneladas y USD 333 millones. Al mismo tiempo, las compras externas de insumos y materias primas para producir localmente se desplomaron, lo que refleja que la apertura no está siendo aprovechada para industrializar sino para reemplazar producción nacional por producto terminado importado.
La debilidad de la demanda también comprime los precios del sector. En abril, las prendas de vestir y el calzado aumentaron 12,7% interanual, la categoría de menor suba de toda la economía, frente a una inflación general del 32,4%. Desde diciembre de 2023, el rubro acumuló un alza del 125,4%, casi la mitad del nivel general (221,6%). Según Pro Tejer, en numerosos casos las empresas venden por debajo de sus costos para sostener liquidez y liberar stock acumulado.
El impacto en el empleo y la advertencia sobre el futuro
Las consecuencias sobre el tejido productivo son profundas. El sector textil, confecciones, cuero y calzado registró en febrero la mayor caída porcentual de empleo privado formal entre todos los sectores relevados por el SIPA: 18% respecto de diciembre de 2023, lo que equivale a la pérdida de 22.156 puestos de trabajo. Además, desde ese mismo mes se cerraron 803 establecimientos productivos registrados, una reducción del 13% de la estructura empresaria del sector.
La Cámara de la Indumentaria (CIAI) aportó datos igual de preocupantes: de los últimos 14 bimestres, 13 fueron negativos, con seis caídas consecutivas. El 52% de las empresas relevadas reporta niveles de stock excesivo, más del doble que un año atrás, y 9 de cada 10 no logra trasladar ni la mitad del aumento de sus costos salariales a los precios de venta.
La mayoría de las firmas ya adoptó medidas de ajuste de personal: renuncias no reemplazadas (30%) y despidos (20%) encabezan las respuestas al contexto. Solo el 13% de las empresas tiene expectativas positivas de cara a los próximos meses.
"Cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, se destruyen capacidades productivas, empleo calificado, inversión acumulada y entramados empresariales que luego demandan años para reconstruirse", advirtió Pro Tejer. La entidad alertó que, de mantenerse esta dinámica, 2026 podría convertirse en uno de los peores años históricos en materia de inversión sectorial.

