El Gobierno tiene casi listos los pliegos para privatizar el Belgrano Cargas y quiere adjudicarlo antes de 2027
La licitación dividirá la operación por líneas y unidades de negocio para atraer distintos tipos de operadores; el proceso se suma a los avances en AySA, la Hidrovía, Intercargo y las rutas nacionales.
El Gobierno publicará en los próximos días los pliegos para privatizar Belgrano Cargas, uno de los procesos que venía demorado dentro de la agenda de empresas públicas y concesiones que la Casa Rosada busca acelerar antes de 2027. En Balcarce 50 sostienen que la licitación quedó en la etapa final de revisión y que su publicación habilitará formalmente la presentación de ofertas.
El expediente era uno de los últimos pendientes dentro del primer tramo de privatizaciones y concesiones autorizadas por la Ley Bases de 2024. El objetivo oficial es llegar al año electoral con la mayor cantidad posible de empresas, servicios y activos estatales bajo administración privada, concesión o esquemas mixtos.
El diseño de la licitación prevé separar el proceso entre las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, y habilitar ofertas independientes para infraestructura, operación ferroviaria y talleres. El esquema busca evitar un único paquete cerrado y permitir que distintos operadores compitan por partes del sistema: empresas logísticas, operadores ferroviarios, compañías vinculadas a infraestructura y grupos con experiencia en mantenimiento.
La licitación tendrá como eje el modelo de acceso abierto, previsto en la Ley 27.132, que permite a distintos operadores utilizar la red mediante el pago de un canon o peaje, en lugar de concentrar toda la operación en un solo prestador. En el Ejecutivo argumentan que la exclusividad comercial limitó el desarrollo del sistema y que la apertura puede aumentar el volumen transportado.
Belgrano Cargas y Logística administra la principal red ferroviaria de cargas del país y transporta granos, insumos industriales y otras mercaderías desde economías regionales hacia puertos y centros de consumo. El Gobierno venía anticipando que el pliego se publicaría durante mayo, pero el proceso se ralentizó por definiciones técnicas y administrativas. Una vez abierto el llamado, la expectativa oficial es encaminar la adjudicación antes de fin de año.
Las otras privatizaciones que acelera Milei
El expediente se suma a otros procesos que avanzaron en las últimas semanas. AySA ya entró en el calendario formal con la licitación para vender el 90% de las acciones estatales, con la apertura de ofertas prevista para agosto. La Hidrovía también registró avances: el Gobierno preadjudicó la concesión de la Vía Navegable Troncal al consorcio integrado por Jan de Nul y Servimagnus, uno de los corredores por donde circula el 80% del comercio exterior argentino.
En paralelo, el Ejecutivo sigue de cerca la privatización de Intercargo, que apunta a vender el 100% de las acciones. Este martes prorrogó los plazos una semana: la presentación de ofertas será hasta el 17 de junio y la apertura de sobres el 25 de junio. Las rutas nacionales son otro frente activo, con la Red Federal de Concesiones que incluye 9.000 kilómetros distribuidos en tramos estratégicos dentro de un total de 40.000 kilómetros que el Gobierno busca transferir al sector privado sin subsidios.
En el frente energético, la venta de la participación estatal en Citelec -controlante de Transener- a Genneia y Edison Transmisión por US$ 356 millones se convirtió en un caso de referencia para mostrar interés privado en infraestructura regulada. El Gobierno también sigue de cerca los activos que aún controla Enarsa: centrales térmicas y concesiones hidroeléctricas. Correo Argentino es otro expediente en seguimiento, que el Ejecutivo presenta como una compañía con mayor margen político para privatizar que otros servicios públicos.
La excepción más relevante sigue siendo Trenes Argentinos, que no figura en el calendario inmediato. En el Gobierno consideran que no están dadas las condiciones para una privatización integral sin una suba fuerte del boleto y obras clave para recuperar los servicios urbanos. Por eso, la prioridad ferroviaria de corto plazo se concentra en cargas y no en pasajeros.

