Recta final para las extraordinarias: el gobierno de Javier Milei define si cede con los gobernadores por la reforma laboral
La fecha tentativa para tratar el proyecto en el Senado se acerca y los gobernadores dialoguistas endurecen postura por Ganancias.
El gobierno de Javier Milei mantenía a comienzos de año una postura dura sobre los cambios pedidos por los gobernadores en el proyecto de la reforma laboral, pero tras varias de semanas de negociaciones, La Libertad Avanza entra en la cuenta regresiva para el inicio de sesiones extraordinarias en el Congreso Nacional sin un acuerdo firme.
Las tratativas se habían empantanado en el Senado ya en diciembre y en las primeras semanas de enero la Casa Rosada se mostró flexible a escuchar los reclamos de las provincias por la pérdida que proyectan en la coparticipación si el capítulo fiscal de la "Modernización" laboral -baja de Ganancias- queda sin cambios.
Cerca de Milei remarcaban que no era necesario hacer modificaciones porque el crecimiento de la economía en 2026 sería compensación suficiente para los ingresos de las provincias. Sin embargo, en la recta final para el comienzo de nuevo período el próximo lunes 2 de febrero, aparecieron voces más flexibles dispuestas a revisar el texto a cambio de los votos.
Conviven con otras que se mantienen en "cambios cero". Primero los votos, después la lupa sobre los recursos exigidos.
Gobernadores endurecen la postura por Ganancias y la reforma laboral
Es por cierta rebeldía incipiente y en sintonía por parte de los gobernadores aliados y dialoguistas. Un sector presiona cordialmente por una alternativa que sustituya lo que perderían si baja la alicuota de Ganancias que pagan las sociedades. Otro, lo hace sin medias tintas. En el medio, los patagónicos exponen la necesidad de más fondos para combatir los incendios en sus distritos.
En ese marco, sorprendieron entre los gobernadores peronistas díscolos los reclamos por la merma actual en los recursos provinciales. En la última reunión que tuvo el ministro del Interior, Diego Santilli, este jueves por la mañana en la Casa de Salta, se puso de relieve ante la prensa que cubría el encuentro que el modelo económico de Milei atraviesa una caída del consumo.
"La recaudación de las provincias viene cayendo, con el IVA y la falta de consumo, por eso buscamos alternativas, algún tipo de compensación para no seguir resignando fondos para las provincias", marcó Gustavo Sáenz de Salta, quien supo aportar de sus terminales en el Congreso para que Milei tenga aprobado el Presupuesto 2026.
Sáenz fue claro: "La ley es necesaria, si no se afectan los intereses de las provincias la apoyaremos". El problema de los gobernadores no son los cambios que busca introducir Milei en la Ley de Contratación de Trabajo sino el potencial daño económico del proyecto a las provincias.
Los que si rechazan la reforma laboral así como está son los gremios que arrancarán con protestas la semana próxima en Rosario y Córdoba.
Reforma laboral: cerca de retomar el debate en el Congreso
Después de esas declaraciones de los aliados del norte que se encuentran en un aprieto, Santilli se fue para la Casa Rosada, donde al mediodía lo esperaban para la reunión de la mesa política en el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Expuso también allí la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, quien se reunió con otros jefes de bancadas dialoguistas.
La prioridad de esas reuniones es que Milei llegue a marzo con la reforma laboral aprobada en el Congreso. Sería una señal de fortaleza política que esperan aquellos que apuestan a su Gobierno adentro y afuera del país.
En la Casa Rosada consideran fundamental que la reforma laboral entre en marcha al mismo tiempo que la Argentina regrese a los mercados de deuda internacionales, a partir de la baja del Riesgo País.
Es el combo clave que, calculan, haría despegar la economía de la mano de la acumulación de reservas que el Gobierno puso en marcha en el Banco Central.
Es la promesa de crecimiento que le plantean a los gobernadores para que apoyen el proyecto sin cambios. Por ahora, la estrategia de apelar a un acto de fe de los jefes provinciales, parece estancada.

