PARATE

Se complica la agenda legislativa del Gobierno

El PRO toma distancia, los radicales también y la propia Bullrich no quiere dar curso a los pedidos del Ejecutivo en el Senado. Si el Gobierno no resuelve sus problemas internos, el Congreso se para.

Horacio Minotti
Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica

Los aliados no son propios. Son eso, aliados, circunstanciales, puntuales, a veces temáticos, otras veces de simple coyuntura o conveniencia. Y aquella frase que se le atribuye al peronismo, pero que hoy atraviesa todo el arco político, toma mas vigencia que nunca: "se acompaña hasta la puerta del cementerio, adentro, entrás solito".

El oficialismo no es mayoría en ninguna de ambas Cámaras. Es primera minoría en diputados (con solo dos legisladores por encima del peronismo) y en el Senado, Patricia Bullrich ha juntado 42 voluntades que se mueven con cierta armonía pero tiene orígenes distintos y depende de dos cosas: 1) que el oficialismo negocie en cada proyecto, 2) que la propia Bullrich sea la articuladora. Tan endeble es ese grupo, que depende de la presencia de una persona.

Ayer el PRO hizo lo que sus bases le reclamaban hace unos meses, tomar distancia. "Hay que decirlo, el cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer. A los dos los vamos a enfrentar. Porque acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal", puede leerse en el que han llamado Manifiesto Próximo Paso, que marca el nuevo posicionamiento del partido de Mauricio Macri.

Chequeos de Crónica en el ámbito legislativo arrojan la traducción de esa frase en términos prácticos en el Congreso. A partir de ahora, hasta que el gobierno resuelva su crisis interna, especialmente el affaire que involucra a Manuel Adorni, solo van a acompañar las iniciativas de apertura económica: "se terminó esto de inmolarse por cualquier cosa", reforzó un conspicuo diputado del espacio.

Los radicales, pocos pero necesarios, tanto para llegar al quorum como para aprobar algunas iniciativas que requieren mayorías especiales, como las reformas electorales, se habían corrido mucho antes. El emblema de la Universidad Pública, bandera que no piensan abandonar es la excusa, pero el motivo real es el mismo que impulsa al PRO: ven al gobierno implosionar y no piensan quedarse a ser sepultados por los escombros.

En el Senado la cosa esta incluso mas complicada. La propia Bullrich, referente y símbolo del gobierno en dicha Cámara, no piensa avanzar con la encomienda que se instruyó desde la Casa Rosada. El proyecto de derogación de las PASO, no va a ser ni tratado. De hecho, el Ejecutivo había incluido en ese misma iniciativa la sanción de la remanida Ficha Limpia, para incentivar su tratamiento. Pero fue Bullrich quien habilitó tratar otro proyecto, de la misma temática pero por fuera de la reforma electoral, de autoría del PRO. Así lo anunció el senador misionero del partido amarillo, Martín Goerling, y el proyecto ya avanza en comisión.

El choque de Bullrich siendo Bullrich con el presidente y su entorno mas íntimo, por la crisis desatada por la investigación penal sobre Manuel Adorni, empieza ver consecuencias en la actividad parlamentaria. "Patricia esta de fajina, con el cuchillo entre los dientes" grafica un hombre extremadamente cercano a la senadora, haciendo alusión al estilo combativo que la ha caracterizado desde muy joven.

Esta claro, hay dos elementos que perjudican notablemente al gobierno: la degradada situación económica y la falta de resolución de la crisis que desataron los hallazgos judiciales sobre el jefe de Gabinete. Ninguna de ambas parece poder resolverse en el corto plazo, al contrario, especialmente la segunda, tiende a agravarse con cada día que pasa.

Y frente a ese panorama, no solamente hay tiburones oliendo la sangre, hay aliados maltratados esperando su momento y especulaciones políticas que nadie va dejar pasar. El hecho es que, como consecuencia directa de las crisis descriptas, el impacto en el Congreso es un coletazo mas, que contribuye a la colección de malas señales que el gobierno acumula hace ya mas de dos meses.