MÉTODO

Equinoterapia: todo sobre el tratamiento que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas

Crónica dialogó con la instructora de equinoterapia, Cecilia Álvarez Gómez, quien explicó todos los pormenores de este tratamiento terapéutico que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de una persona, y tratar diversas enfermedades.

La equinoterapia es un método de tratamiento de rehabilitación integral, tanto físico como emocional, capaz de mejorar la calidad de vida a personas con diversas patologías y condiciones como el autismo y el síndrome de Down. Durante estos procesos, los caballos son los grandes protagonistas que ayudan a los humanos.

Para hablar del tema, Crónica dialogó con Celeste Álvarez Gómez, instructora de equinoterapia, quien definió a la misma como “una terapia asistida con caballos, en la que usamos al animal como un elemento para que un chico pueda tener ciertos estímulos a nivel físico. Se tratan las discapacidades de lo que es motor, patologías que implican la parte motriz, lo que es psicológico, enfermedades como autismo y TDH, lo que es mental como esquizofrenia, y después tenemos lo que es parte de la rehabilitación para las personas que tienen un accidente, tienen alguna complicación, que han perdido un miembro, entre otras”.

Franja etaria para la equinoterapia

Consultada sobre qué edades pueden llevarlo adelante, Álvarez Gómez sostuvo que “es para todas, pero como mínimo es a partir de los 2 años, siempre que vengan con una autorización del médico de cabecera”. 

En este sentido, destaca que “no hay un ente que regule la equinoterapia en Argentina”, entonces el trabajo se realiza con un equipo interdisciplinario. No obstante, aclara: “No podemos diagnosticar, por eso siempre tiene que venir derivado de su médico, pediatra, neurólogo, tiene que ser del especialista que trata al paciente el que recomiende que haga equinoterapia”.

La esquinoterapia no fue un método complementario creado recientemente, en realidad, “las terapias con caballo vienen desde las épocas de la guerra hace miles de años, en la época de los romanos se rehabilitaba a las personas que volvían de la guerra con caballos, y antes también. La idea en esa época era que cuando una persona perdía un miembro en una guerra hacían la rehabilitación, después estudiando se vieron los beneficios que tiene este animal con respecto a su temperatura corporal, a su cadencia cuando caminan, todo el movimiento tridimensional que el caballo hace generar en el cuerpo humano un montón de estímulos”.

Álvarez Gómez explicó al respecto que cuando “una persona paralítica que no puede caminar, se sube a un caballo, este camina y el movimiento que hace es igual a la marcha del ser humano, entonces el cuerpo y la musculatura se mueven al igual que la cadera. Para esto hay que saber cómo sentar al paciente, pero se mueve el cuerpo del ser humano como si estuviera caminando, entonces todo el estímulo que recibe a través del sistema nervioso llega al cerebro y estimula al sistema nervioso y la musculatura como si la persona caminara, por eso es importante, porque no es solo el hecho de subir al caballo y la parte emocional, sino que hay una parte física a través del movimiento y el calor que genera beneficios en el cuerpo”.

Resultados positivos de la equinoterapia

Algunos de los interrogantes que surgen a partir de este tipo de terapias, es en cuánto tiempo se pueden ver los primeros resultados, a lo que la especialista argumentó que “es rápido” pero “depende del paciente”. 
“No es lo mismo una persona que tiene una parálisis general que alguien con una hemiparesia, o alguien que viene por autismo, pero en un mes o dos ya se ven mejoras. Estuve con chicos autistas que no te hablaban o no te miraban, y en dos meses lo#gramos que miren y tararean una canción. O los chicos que vienen con una hemiparesia y que tienen la mitad del cuerpo con menos movilidad, a ellos les genera que los músculos se vayan achicando, acortando y se empiezan a deformar los miembros. Con el calor del caballo y los ejercicios, logramos que los chicos puedan mover esos miembros, comenzar a usar la mano en dos o tres meses”, cuenta orgullosa la especialista.

“Es tan agradable conectarse con el animal, estar al aire libre porque esos chicos tienen un montón de terapia en muchos consultorios, entonces de golpe uno los sube a un caballo conectado con la naturaleza, el sol, a través del juego, porque todas las terapias son a través del juego con los niños, y los predispone de otra manera”, agregó.

Si bien la terapia tiene como protagonista a un caballo, poco se sabe sobre cómo tiene que ser animal para realizar la recuperación, a lo cual, Álvarez Gómez explicó que “lo principal es el carácter, tiene que ser dócil, en general los caballos jóvenes tiene mucha energía y tendría que ser un caballo no viejo, pero que tenga ya una edad donde el carácter lo tenga más asentado. También hay que ver el tamaño del caballo, por el ritmo que tiene cuando camina, la cantidad de pasos que da, es lo que influye en el cuerpo de un paciente. Entonces un caballo chiquito da pasos muy cortitos y eso significa mucho estímulo y un caballo grande da pasos grandes y los estímulos son más distanciados, lo ideal es un caballo mediano”.

La instructora agregó que “el caballo tiene que estar a una altura donde lo pueda sostener porque hay chicos que hay que ir llevándolos y después adiestrarlos, porque jugamos con pelotas, aros, elementos para hacer ejercicio y el caballo tiene que ser supermanso, tiene que tener una mansedumbre de saber estarse quieto si trabajamos”.

Importante conocer de caballos

En las clases lo ideal es trabajar “siempre en movimiento” asegura la equinoterapeuta. El caballo siempre tiene que caminar porque “cuanto más camina más estímulo va a recibir el paciente, pero si tenemos que trabajar de parado o con los chicos de abajo para que ellos los acaricien, el caballo tiene que ser una estatua o se tiene que quedar quieto y eso depende la mansedumbre que tenga”.

En este sentido, “es clave que una persona sepa de caballos tanto para participar en la clase, para llevar el caballo de tiro o ser la persona que esté al lado, siempre tiene que haber alguien en el equipo que sepa de caballos, es muy riesgoso si no es así. Si trabajamos con un caballo tenemos que saber manejarlo”, advierte y luego agrega: “Hay gente que sabe de la salud o hace cursos, pero nunca estuvo con caballos o aprendió en el curso y no es fácil, porque un dolor puede hacer que un caballo esté enojado, entonces tenés que fijarte antes de la clase si el animal tiene algún dolor en el lomo o una pata, limpiar los cascos y por ahí no te das cuenta, y cuando venís con el chico, el animal se enoja, eso es prever”.

Finalmente, la experta destaca que el avance de la equinoterapia en el país y en el mundo es notable, se trata de una herramienta esencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes que complementa los tratamientos tradicionales que ofrece la ciencia para distintas condiciones y patologías.

Sesiones de equinoterapia

Cada sesión de equinoterapia puede tener distinta duración, según el predio donde se lleve a cabo. Algunas son de media hora, otras de 45 minutos y también pueden llegar a la hora de acuerdo al tipo de patología y necesidad del paciente que está realizando la terapia.

Por otra parte, está demostrado que la equinoterapia puede ayudar en casos como parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, trastorno de la conducta, trastorno del habla, síndrome de Asperger, discapacidades cromosómicas, Parkinson, Alzheimer, obesidad, depresión y diversos problemas psiquiátricos, entre otros trastornos.

En cuanto a cómo tiene que estar constituido el animal para realizar este tipo de terapia, lo recomendable, según la palabra de los entendidos, es que sea un caballo no muy alto, tiene que tener una frecuencia de 60 a 90 pasos por minuto y sobre todo, muy manso de carácter. Además, otro punto para tener en cuenta en lo que refiere al equino, no importa si el mismo es macho o hembra, pero deben ser animales maduros, porque los jóvenes tienen otro temperamento, más impredecible.

Todas estas características son esenciales para que el animal sea el indicado para llevar adelante la equinoterapia, ya que de no ser así, no solo podría complicar la recuperación del paciente, sino que el caballo también podría padecer complicaciones mientras realiza su labor.

Avances en el mundo por la equinoterapia

Aunque en Argentina faltan herramientas para estar a la vanguardia, hay otras naciones y especialistas que marcan el rumbo de la equinoterapia. “En otros países hay carreras y centros de equinoterapia que tienen a los especialistas con consultorios, y el equipo interdisciplinario trabaja con el chico en consultorio y después en la pista. Acá hay pocos lugares que hacen eso porque es caro, las mejores que conozco son Edith Gross que tiene libros y Renate Bender, alemanas que están radicadas en México y Chile, que tiene unos centros que son terribles y un especialista español en autismo y TDH, que trabaja en los colegios inclusive como gabinete en el colegio y tiene un centro de equinoterapia y se llama Juan Vives, referente en autismo y TDH”, dijo la instructora.

POR G.A.

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