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10 consejos para proteger la piel del frío durante la ola polar

Se trata de cuidados para que no se genere resequedad, irritación y lesiones en rostro, labios y manos, y que no implican otra cosa que adoptar ciertos hábitos sencillos que hacen la diferencia durante la época invernal.

En medio de la ola polar que afecta a gran parte del país es importante conocer de qué manera proteger la piel del frío extremo y los cambios bruscos de temperatura que provocan daños en las zonas más expuestas del cuerpo.

Existen consejos y cuidados para que no se genere resequedad, irritación y lesiones en rostro, labios y manos, y no implica mucho más que adoptar ciertos hábitos sencillos que hacen la diferencia durante la época invernal.

El cuidado de la piel durante el invierno

Durante los meses más fríos del año, la piel se convierte en una de las principales víctimas del clima extremo, ya que las bajas temperaturas, el viento helado y los cambios bruscos entre el exterior y los ambientes calefaccionados generan un entorno hostil que afecta especialmente a las zonas más expuestas, como el rostro, las manos y los labios, por lo que es habitual que la piel se reseque, se agriete o presente irritaciones.

El invierno reúne un conjunto de factores que deterioran la salud cutánea, desde la vasoconstricción, que reduce el flujo de oxígeno y nutrientes, hasta la sequedad ambiental causada por la calefacción. Todo esto conspira para provocar una pérdida importante de hidratación en la epidermis y, si esta situación no se aborda con los cuidados adecuados, puede generar molestias y agravar patologías dermatológicas preexistentes.

Los cambios bruscos de temperatura pueden dañar las partes expuestas del cuerpo, como el rostro (Freepik).
Los cambios bruscos de temperatura pueden dañar las partes expuestas del cuerpo, como el rostro (Freepik).

Más allá del uso de cremas y productos específicos, el primer paso para proteger la piel durante una ola polar es estar atentos a las “señales” que envía (grietas, enrojecimiento persistente, picazón o descamación, síntomas de que algo no está funcionando de manera correcta). En estos casos, la consulta con un dermatólogo es clave para prevenir complicaciones y adaptar los tratamientos a las necesidades particulares.

Es importante entender que el cuidado de la piel no es una tarea exclusiva del verano, y así como el protector solar se convierte en un aliado infaltable en los días de calor, el invierno exige su propio protocolo de protección. La tirantez, la sequedad, el enrojecimiento, la picazón e incluso la aparición de grietas en la epidermis pueden prevenirse con pequeños y sencillos cambios en la rutina diaria.

10 maneras de cuidar la piel en días de mucho frío
  • Hidratación: tomar suficiente agua durante el día y aplicar cremas hidratantes por la mañana, la noche y cuantas veces lo requiera la piel.
  • Limpieza: utilizar productos hipoalergénicos para una limpieza suave y evitar jabones que puedan alterar la barrera cutánea natural.
  • Lavado de manos: evitar hacerlo de forma repetida para no sufrir dermatitis por desgaste que afectan al dorso de las manos.
  • Protección solar: aunque no haya sol, los rayos UV siguen presentes y dañan la piel, por lo cual es importante usar protector en invierno.
  • Labios: al ser una de las zonas más sensibles del cuerpo, es fundamental hidratarlos varias veces al día con bálsamos específicos.
  • Calor directo: evitar el contacto inmediato con estufas, radiadores o agua muy caliente, ya que los contrastes térmicos dañan la piel.
  • Humedad en casa: utilizar humidificadores ayuda a mantener el ambiente equilibrado y a prevenir la sequedad provocada por la calefacción.
  • Abrigo: usar gorros, bufandas y guantes, en especial pacientes que suelan padecer sabañones, manos frías o dedos que cambian de color.
  • Alimentación. aumentar el consumo de vitamina C y antioxidantes, y beber entre 1,5 y 2 litros de agua diarios.
  • Evitar el tabaco y el alcohol: repercuten de forma negativa en la salud de la piel, generando radicales libres, y el alcohol empeora la dilatación capilar facial.
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