¿Estufa eléctrica o a gas? Precios, consumo y riesgos de estos artefactos clave para combatir el fuerte frío en invierno
Crónica elaboró un informe y detalla todo lo que hay que tener en cuenta al elegir estos artefactos, ya sean a gas o electricidad. Precios, consumo y riesgos.
Estufa, ¿a gas o eléctrica? Esa es una de las preguntas que suena en los hogares del país ante las bajas temperaturas del invierno. El planteo va más allá del gasto a realizar en estos tiempos de ajuste. Se enfoca, también, en las ventajas y los riesgos de este tipo de artefactos esenciales para calefaccionar ambientes.
Ahí está la diferencia entre una estufa segura y un inconveniente en el hogar. Más aún después de lo ocurrido el último martes en Villa Devoto, donde dos hombres, dos mujeres y una nena de cuatro años murieron intoxicadas por monóxido de carbono en una vivienda. Este gas es incoloro, inodoro y altamente tóxico, por lo que los especialistas suelen denominarlo el "asesino invisible".
En el caso de las estufas de este tipo, un calefactor de 3.000 kilocalorías funciona para ambientes no más de 60 metros cuadrados. Los precios van desde $180.000 hasta $220.000. Los de 3.800 kilocalorías cuestan alrededor de $280.000, mientras que las 5.000 kcal se encuentran entre $380.000 y $400.000.
Por el lado de los modelos de tiro balanceado, una estufa de 3.000 kcal se consigue entre $250.000 y $300.000, al tiempo que las de 3.800 kcal se ubican en $330.000 y aquellas de 5.000 kcal cotizan desde $380.000 hasta $500.000.
Los artefactos a gas precisan de una instalación correcta y mantenimiento. Además, no deben usarse en dormitorios sin ventilación y es necesario que tenga salida al exterior (como los de tiro balanceado). Los modelos infrarrojos o catalíticos, que no cuentan con salida, son más riesgosos si no se renueva el aire.
Más allá de sus ventajas (bajo costo operativo y buena potencia térmica), hay que prestar atención a ciertos riesgos: fuga de gas, intoxicación por monóxido de carbono y posibles incendio si hay materiales inflamables cerca.
A diferencia de esos aparatos, las estufas eléctricas no generan gases, ni requieren ventilación especial. Resultan ideales para espacios pequeños y pueden moverse de un ambiente a otro. Sin embargo, su consumo puede impactar en la factura de luz. Otro riesgo: si se sobrecarga el circuito o se usan enchufes en mal estado, puede haber cortocircuitos o incendios.
"Siempre hay que tener en cuenta qué hay que calefaccionar. Si es un lugar de paso, de estar, pequeño o grande", explicó José Tamborenea, presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (Cadieel), en una entrevista televisiva. El especialista sugirió el uso de un caloventor para el baño y una estufa eléctrica para templar cualquier dormitorio.
¿Y cuáles son los precios? Los convectores y calevontores cuestan entre $6.000 y $40.000, y las estufas van desde $12.000 hasta $300.000. Para este tipo de aparatos, los expertos en seguridad doméstica advirtieron sobre un error común: conectarlos a zapatillas o alargues múltiples, que no están diseñados para soportar semejante carga. De ahí la recomendación enchufarlos directo a una toma de pared.
"Las tres patitas, dos inclinadas y todas planas son las que corresponden a la seguridad eléctrica del país. Todo lo demás es trucho y de alto riesgo. Lo que da flexibilidad también condiciona a tener accidentes eléctricos y pagarlos carísimo", resumió Tamborenea.

