La época de vacaciones está cada vez más cerca, y las personas buscan lucir una figura mejor para disfrutar de la playa, la montaña o el lugar elegido para desenchufarse tras un año duro, pero en esa búsqueda por mejorar la calidad de vida aparece un enemigo oculto en el organismo que complica la salud y puede desembocar en problemas graves: la obesidad.

En nuestro país, los datos aportados por la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo confirmó que 6 de cada 10 personas tienen algún grado de exceso de peso, poniendo de manifiesto que el sobrepeso y la obesidad son protagonistas importantes de un problema que avanza.

Obesidad: ¿De qué se trata?

La obesidad en sí es una enfermedad compleja que consiste en tener una cantidad excesiva de grasa corporal y no es sólo un problema estético, ya que es un problema médico que aumenta el riesgo de enfermedades y problemas de salud, tales como enfermedad cardíaca, diabetes, presión arterial alta y ciertos tipos de cáncer.

Lo cierto es que, cuando una persona sube de peso, está alterando un sistema de equilibrio que en medicina se llama homeostasis. Con relación a este tema, el médico especialista en nutrición y obesidad Alberto Cormillot (M.N. 24.518) relató que “por este sistema uno mantiene siempre el mismo nivel de oxígeno en la sangre, el mismo nivel de azúcar, de ácido úrico, la misma cantidad de pulsaciones... Pero en algunos casos ese equilibrio se rompe: si se rompe el equilibrio de la glucosa, aparece la diabetes; si se rompe el equilibrio del ácido úrico, aparece la gota; es decir que si se rompe cualquier equilibrio, aparecen las enfermedades. En el caso de la obesidad, se rompe un equilibrio que mantiene una determinada cantidad de grasa corporal”.

Obesidad: enfermedad y voluntad

Ahora bien, Cormillot sostuvo que cuando una persona ya subió 20, 30 o 40 kilos, ese aumento de peso “toma la forma de una enfermedad crónica y la persona va a seguir con una tendencia, que se puede controlar, pero no se puede curar: una vez que aparece, igual que la diabetes o la hipertensión, se transforma en una enfermedad crónica”.

El especialista agregó que “hay casos en los que no se puede lograr el descenso, porque son muchos los kilos de más y a la persona le cuesta, pero no por una cuestión de voluntad, sino porque toda su cabeza está programada para comer. El cuerpo tiene memoria y va a querer volver al peso que tenía”.

Aspectos negativos en el organismo

Cabe destacar que hay un grupo de efectos negativos que puede causar la obesidad en el cuerpo, y son la enfermedad coronaria, diabetes tipo 2, cáncer (de endometrio, de mama y de colon), hipertensión (presión arterial alta), dislipidemia (por ejemplo, niveles altos de colesterol total o de triglicéridos), accidente cerebrovascular y enfermedad del hígado y de la vesícula, entre otras.

Hay un punto importante por el que un paciente puede ir camino a una cirugía bariátrica, y tiene que ver con Guía de Práctica Clínica Nacional sobre Diagnóstico y Tratamiento de la Obesidad del Ministerio de Salud (2011, 2014 y 2017), que precisa que un paciente tiene indicación de intervención quirúrgica cuando presenta un índice de masa corporal (IMC: peso/altura2) mayor a 40 o IMC mayor a 35 asociado a diabetes, hipertensión arterial, apnea del sueño, enfermedad cardiovascular o artrosis con gran limitación funcional.

¿Hay necesidad de una intervención quirúrgica?

“En mi experiencia, cuantos más son los kilos de exceso y más tiempo han estado con ellos, más difícil va a ser que la persona se maneje sin una intervención tan importante como la de la cirugía”, prosiguió Cormillot, que además agregó: “Pero es necesario recordarle al paciente que después de la cirugía tiene que seguir en contacto con el equipo de profesionales -cirujano, nutricionista, clínico, psicólogo, etc.- para que lo vayan acompañando. Porque muchas veces las personas se confían solamente en la cirugía y después se desconectan del equipo. Y ahí es donde la cosa no funciona”.

En este ítem es vital aclarar que no todo termina con la intervención, sino que tiene que haber un seguimiento postquirúrgico, ya que el paciente se enfrenta a una nueva realidad de bajar tantos kilos, y esos cambios deben ser acompañados por un trabajo psicoterapéutico y un tratamiento interdisciplinario con diversos profesionales.

Comida y ejercicio

Si bien existen influencias genéticas, conductuales, metabólicas y hormonales en el peso corporal, la obesidad ocurre cuando se ingieren más calorías de las que se queman con el ejercicio y las actividades diarias normales.

El cuerpo almacena ese exceso de calorías en forma de grasa. Cabe destacar que la mayoría de las comidas son demasiado altas en calorías, a menudo de comida rápida y bebidas altas en calorías. Las personas con obesidad podrían comer más calorías antes de sentirse satisfechas, sentir hambre antes o comer más debido al estrés o la ansiedad.

Números que preocupan

En cuanto a las estadísticas, anteriormente se sostuvo que el 61,5 por ciento de la población tiene un exceso de peso, y lo más preocupante del caso es que entre los menores de 18 años las cifras no son muy alentadoras, ya que el 41,1% tiene exceso de peso en la franja de niños que van desde los 5 a 18 años y del 10% en los menores de 5 años.

Además, en las últimas dos décadas, la prevalencia global de obesidad en niños y adolescentes se duplicó de 1 en 10 a 1 en 5 en el mundo, con lo cual se cree que más de 124 millones de personas tienen obesidad. Es bueno resaltar también que la obesidad no sólo puede llegar por una mala alimentación, sino que hay algunos medicamentos pueden provocar aumento de peso si no los compensan con dieta o con actividad física. Entre estos medicamentos, encontramos algunos antidepresivos, medicamentos anticonvulsivos, medicinas para la diabetes, medicaciones antipsicóticos, esteroides y betabloqueantes.

Sedentarismo, otro enemigo

Finalmente, otro punto negativo que ayuda a la obesidad tiene que ver con el sedentarismo, ya que es fácil que todos los días alguien ingiera más calorías de las que quema cuando hace ejercicio y realiza actividades cotidianas normales. Mirar las pantallas de computadoras, tablets y teléfonos es una actividad sedentaria, ya que la cantidad de horas que pasa frente a una pantalla está altamente asociada con el aumento de peso.

Una situación es cierta y es cuando uno no se ve o siente bien y tiene dudas sobre su estado físico, lo mejor es acudir a un especialista para saber su condición, y de esta manera estar a tiempo para mejorar la calidad de vida de una persona.

Obesidad: tratamientos a seguir

Tras la visita a un especialista, hay una serie de medidas para tratar la obesidad, entre las cuales figuran:

1) Hacer ejercicio: las personas con obesidad necesitan realizar 150 minutos a la semana de actividad física de intensidad moderada, para prevenir un mayor aumento de peso o mantener la pérdida de una cantidad modesta de peso.

2) Elegir opciones más saludables: para que su dieta sea más saludable, hay que comer más alimentos vegetales, como frutas, verduras e hidratos de carbono provenientes de cereales integrales.

3) Asesoramiento psicológico: hablar con un profesional puede ayudar a abordar problemas emocionales y de comportamiento relacionados con la alimentación.

Diagnóstico y estudios

Una vez que una persona se acerca ante un nutricionista, seguramente este le solicitará una serie de estudios para llevar a cabo un diagnóstico.

1) Análisis de sangre: las pruebas que se realicen dependerán de su salud, los factores de riesgo y síntomas actuales que esté teniendo. Los exámenes pueden incluir una prueba de colesterol, pruebas de función hepática, glucosa en ayunas, una prueba de tiroides y otras.

2) Calcular tu IMC: el especialista revisará su índice de masa corporal (IMC) que de 30 o más se considera obesidad y aumentan los riesgos para la salud. Su IMC debe ser revisado por lo menos una vez al año, porque puede ayudar a determinar los riesgos generales para su salud y qué tratamientos pueden ser apropiados.

3) Controlar otros problemas de salud: si tiene inconvenientes de salud conocidos, su médico los evaluará seguramente. También verificará otros problemas posibles, como la presión arterial alta y diabetes. El profesional de la salud también puede recomendar que se realice algunos exámenes del corazón, como por ejemplo un electrocardiograma.

4) Detallar sus antecedentes médicos: su médico puede revisar el historial de peso, esfuerzos para bajar de peso, hábitos de actividad física y ejercicio, patrones de alimentación y control del apetito, cuáles otras afecciones ha tenido, medicamentos, niveles de estrés y otros asuntos relacionados con tu salud. Además, puede revisar antecedentes médicos de su familia para saber si tiene predisposición a determinadas afecciones.

POR G.A.