La vida de un adolescente suele sufrir una serie de cambios que van desde lo físico, emocional, social y hasta sexual, y en este último punto hay que ser precavido a la hora de desasnar sobre el tema, ya que si no hay tecnología y otros adelantos que podrían explicar ciertas situaciones, la mejor forma de que un o una joven en formación no cometa errores que a futuro puedan ocasionarle problemas, es entender para los mismos jóvenes, pero sobre todo para los padres, cómo tratar este tema tan delicado e importante en sus vidas.

Si bien los tiempos son distintos en comparación con otras décadas e incluso siglos, la sexualidad en los adolescentes parece ser un asunto espinoso que los adultos no quieren tocar (ya sea por temor, pudor o falta de experiencia para charlar sobre esto), pero que hay que hacerlo, porque en el exterior la posibilidad de un embarazo no deseado, una enfermedad de transmisión sexual o bien la falta de experiencia pueden causar problemas y traumas en el despertar sexual, situación que si ocurre puede dejar un trauma que es difícil de borrar.

Sexualidad en tiempos actuales

Hay que tener en cuenta que hoy los jóvenes viven su sexualidad de una forma más libre, sin tapujos, de forma abierta y hasta pareciera que el tema de la heterosexualidad, la homosexualidad o el lesbianismo ya no los sorprenden y aceptan la realidad sin tabúes. Pero, a pesar de este avance diferente en el tema, la información, el consejo y el acompañamiento de un adulto son válidos para no sufrir más adelante por cualquier percance; por eso, es clave un diálogo entre las partes para "preparar el nuevo camino, sin dudas o miedos".

Lo cierto es que la adolescencia suele reflejar los cambios de paradigmas sociales vigentes, y en la actualidad la diversidad sexual ocupa el centro de atención en lo que a temas de sexualidad se refiere. Hoy en día hay una mayor libertad en la expresión del género, en la aceptación de lo no binario, la deconstrucción de lo heteronormativo como modelo sexual.

Los jóvenes viven su sexualidad de manera más libre, abierta y sin tantos prejuicios a la hora de conectar con sus identidades, ser varón o ser mujer ya no es lo mismo que hace unos años y la heterosexualidad monogámica está siendo fuertemente cuestionada.

Más información, menos conciencia

De todas maneras, esto no garantiza que a la hora de la intimidad las cosas funcionen mejor. Actualmente, los adolescentes tienen más acceso a la información, pero se sostiene la poca conciencia de los peligros de contraer enfermedades de transmisión sexual en prácticas que no se consideran sexuales, como el sexo oral.

Probablemente, los jóvenes les temen más al rendimiento o la performance sexual, a lo que se espera de ellos y lo que la sociedad impone. En el consultorio la mayoría de las consultas que se ven es sobre tiempo eyaculatorio, orgasmos y falta de erección, entre otras cuestiones. Todas situaciones que suelen ser transitorias, pero donde se puede sentir que la ansiedad domina la escena.

Opinión de una especialista

Con relación a esta importante temática, la doctora Sandra Magirena -M.N. 65.130 y miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto Juvenil (SAGIJ)-, relató que "la presión sobre los adolescentes para tener relaciones sexuales es enorme. Ansiedades propias, del entorno, miedos, dudas, rendimiento, distintos factores entran en juego al momento del encuentro con otro".

La profesional de la salud agregó que "incluso, en la gran mayoría de los casos, el exceso de información no acompañada del conocimiento, sumado al consumo de pornografía, puede ser un elemento crucial en el disconfort sexual. Se centran quizás más en que la erección falla o no se sostiene, como si esto fuese un problema a resolver solo con una pastilla, sin detenerse a observar el nivel de ansiedad anticipatoria al momento del encuentro sexual que debe ser un espacio de disfrute y placer".

Recomendaciones a tener en cuenta

Ahora bien, los especialistas en este campo dejaron una serie de recomendaciones para los adolescentes a tener en cuenta, para que su cuidado y su experiencia en el campo del sexo no sea traumática, pueda disfrutarse como se debe y se eviten problemas a futuro.

El primer punto de esta lista que recomiendan los profesionales tiene que ver con la autoexploración, es decir, que primero y lo más importante es el reconocimiento del propio mapa erótico. Hay que darse tiempo, conocer su cuerpo, explorarlo, reconocerlo. Estimularse y erotizarse a partir de la masturbación en soledad es la piedra fundamental del comienzo de una nueva etapa en la vida de un joven, la cual no debe ruborizar a nadie porque este tema es de consulta generalizada.

Autoexploración y consulta

Otro punto es que hay que prestar atención, ya que si en el proceso de autoexploración, alguien se encuentra con alguna dificultad o dolor, hay que consultar con el médico o médica de confianza para poder hacer diagnósticos tempranos con mejores resultados. Por ejemplo, cuando hay un dolor o imposibilidad de colocar el dedo dentro de la vagina, podría tratarse de algún problema anatómico, pero también puede ser un espasmo de los músculos del piso pélvico, que es muy importante resolverlo en la adolescencia para que no se agrave en la adultez.

Un tercer punto interesante es que no existe un momento correcto para comenzar a tener relaciones, ya que es una experiencia diferente para cada adolescente, y por ende, es más de índole personal que de otra forma.

El cuarto ítem tiene que ver con la consulta por si existen algunas dudas, y en esta situación es importante poder hablar con un adulto de todas las incertidumbres o miedos que pueda tener un adolescente, ya que la experiencia puede ayudar a apaciguar las inquietudes.

En tanto, el quinto y último punto apunta a la información, ya que se recomienda conocer todas las opciones sobre cuidados sexuales y métodos anticonceptivos y cómo utilizarlos de forma correcta. Por eso, hay que chequear siempre los medios que se consultan, y es vital que sean cuentas oficiales y certificadas si es que se hace por medio de los sitios de Internet.

Hay que tener en cuenta que la adolescencia es una etapa que se inicia con variados e importantes cambios, descubrimientos e incertidumbres, y que un buen diálogo u orientación por parte de padres o tutores puede lograr que sea lo menor traumática posible y pueden gozar de una buena salud sexual sin inconvenientes.

Educación Sexual Integral (ESI)

Se dice que para que una comunidad tenga la información necesaria y estar preparada para un futuro inicio en la vida sexual, existen programas en los colegios para tratar esta temática. En nuestro país es el caso del Programa Nacional de Educación Sexual integral (ESI), que es un espacio sistemático de enseñanza y aprendizaje que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones conscientes en relación con el cuidado del propio cuerpo, las relaciones interpersonales, el ejercicio de la sexualidad y los derechos de niñas, niños y adolescentes.

Es aquí donde entra en acción la reconocida e importante Ley 26150 de Educación Sexual Integral, que “establece el derecho de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas adultas a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada”.

Consejos para los adultos

Así como existen una serie de consejos para los adolescentes con relación a la sexualidad temprana, también hay otros que son recomendados para los padres a la hora de hablar de sexo con los jóvenes, que pueden ser de mucha ayuda para tocar este tipo de temas. Son estos: 1) Entender que la sexualidad es una función que tenemos los humanos, que nos permite la conexión con el placer y la afectividad; por lo tanto, es algo que debería estar presente, aun desde muy pequeños. 2) Llamar a los genitales por su nombre. 3) Enseñar la colocación del preservativo o cómo hacer y usar un campo de látex. 4) Hablar del amor como valor y no como dependencia afectiva. 5) Brindar conocimiento sobre prevención de embarazos e infecciones de transmisión sexual antes de llegar a la adolescencia. 6) Desmitificar los anticonceptivos hormonales y DIU como si fueran peligrosos. 7) Educar sexualmente en base a conocimientos claros y sin rodeos, desde la afectividad, y con amor y respeto.

Por otra parte, es vital realizar la consulta en consejería sexual y no reproductiva al ginecólogo o pediatra en etapas tempranas del desarrollo puberal, y recordar que todo adolescente que inicia su actividad sexual debe estar informado, ya que, cuanto más acceso a la información tenga, mejor preparado estará a la hora de consentir o decir no, y por lo tanto, disfrutará más y tendrá menos riesgos. Es bueno recordar que en la sexualidad no hay géneros ni normas, hay disfrute, consensos y consentimiento, que es lo que se busca para evitar frustraciones.

POR G.A.

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