Ejercicio en verano: ¿Cómo cuidarse de un golpe de calor y prepararse de forma correcta?
Si bien es una época donde todos quieren verse y sentirse bien en cuanto a lo corporal, es importante tener en cuenta que las altas temperaturas pueden ser un enemigo en la práctica de un deporte. ¿Qué recomiendan los expertos?
La llegada del verano hace surgir las ganas de vacacionar, salir o recuperar esa línea que tal vez se haya perdido con el paso de los meses del año, pero para poder realizar alguna actividad física hay que tomar recaudos para no sufrir por las altas temperaturas.
Respecto a este tema, el doctor Damián Zopatti (médico clínico del Hospital de Clínicas) relató que “el golpe de calor es la manifestación clínica del incremento de la temperatura corporal que se da como consecuencia de la falla en el mecanismo de la autorregulación fisiológica cuando existe exposición corporal a ambientes calientes en general por períodos prolongados”.
“Por ello, en general, es más frecuente de observar cuando las temperaturas del ambiente son sostenidamente elevadas en días consecutivos. De allí la escala de riesgo en base a los colores que habitualmente se publican (amarillo, naranja, rojo). Los síntomas son variados: mareos, sensación de desvanecimiento, palpitaciones, sudoración excesiva al principio y piel caliente, letargo, cefalea, náuseas, debilidad, etc”, agregó el facultativo.
Un punto clave para combatir este riesgo tiene que ver con la hidratación corporal, y en relación a este tema, el profesional de la salud sostuvo que “en términos generales consumir 2 litros de agua diarios en un adulto sano es una medida adecuada. Dicha cantidad se podrá incrementar según las necesidades (por ejemplo realización de ejercicio). Los ambientes donde permanecemos deben estar ventilados evitando que el aire caliente permanezca “estancado”. Esto podemos lograrlo con el uso de equipo de refrigeración, ventiladores o simplemente dejando las puertas y ventanas abiertas para lograr la circulación de aire”.
“Tenemos que tener especial atención a la hidratación de bebés y niños como así también de los mayores vulnerables como por ejemplo los residentes de geriátricos y de las personas con alguna dificultad para la comunicación ya que no podrán expresar la sed y de no suplementar las pérdidas hídricas se encuentra en riesgo de sufrir este síndrome de golpe de calor”, subrayó.
Consultado sobre los efectos del golpe de calor, el doctor argumentó que “éste produce un aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol o por hacer ejercicios en ambientes calurosos y poco ventilados. Se produce porque el cuerpo pierde agua y sales, la persona comienza a sentir un malestar general por el aumento de la temperatura corporal y la falla de los mecanismos para su regulación”.
SíntomasLos síntomas del golpe de calor son similares para todos: sed, dolor de cabeza, la sensación de tener la boca pastosa y sudar en exceso. Este malestar puede aparecer al momento o después de algunos días de altas temperaturas y la clave está en poder reconocer la necesidad de mantenerse hidratado.
Cabe destacar, que las personas mayores, por la edad, se vuelven menos sensibles a sentir sed, por lo que deben recordar y tener como hábito tomar agua. Cuando la temperatura sube y comienzan los síntomas el cuerpo puede haber perdido entre 4 y 6 litros, que se deben reponer de forma constante.
Teniendo en cuenta que la mayoría de las plazas son de cemento conviene buscar lugares que sean frescos, espacios verdes donde corre brisa o viento. Además, la cantidad de entrenamiento debe incrementarse en forma progresiva: primero se aumenta la frecuencia semanal, luego el volumen y finalmente, la intensidad.
“El golpe de calor también se da usualmente mientras las personas jóvenes hacen entrenamiento físico, debido a la pérdida de agua. Para estos casos se recomienda hacer actividad física por la mañana temprano o por la tarde, luego de la caída del sol”, alertó el profesional.
Grupos de riesgoEn tanto, existen dos grupos de riesgo más propensos a sufrir golpes de calor: los ancianos y los niños. A medida que aumenta la edad, las personas se vuelven menos susceptibles a regular la temperatura, sufren períodos de hipotermia durante el invierno y tienen problemas con el calor en verano.
Con respecto a los bebés, los síntomas de la deshidratación son muy similares: suelen estar tranquilos, con una baja en su actividad normal, se quedan dormidos, pierden la iniciativa, tienden a no comer ni llorar.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?Una pregunta que surge casi de inmediato es ¿Qué hacer si una persona sufre un golpe de calor?, a lo cual el profesional contestó que “si la persona es joven, se le debe dar líquidos: la hidratación no debe hacerse solo con agua, es recomendable agregar bebidas con sales, o un jugo de fruta y después enfriar el cuerpo. Lo más importante es prevenir, las personas mayores y los bebés deben estar en condiciones frescas, con agua suficiente. Si comienzan a sudar mucho, o están demasiado tranquilos o tienen sed hay que ofrecer líquidos. Y si se quedan dormidos o se desmayan hay que dar aviso al médico y/o activar el Sistema de Salud”.
Es sabido que el coronavirus sigue entre nosotros y que el uso del barbijo sigue siendo fundamental, pero con el calor, ¿Cómo puede manejarse?. “El uso de barbijo en verano sumando a realizar las tareas habituales como pueden ser caminar, realizar compras, trámites, etc no incrementa en demasía la demanda fisiológica de oxígeno si es que todas ellas se realizan de forma tranquila y tomando los recaudos pertinentes en relación a las recomendaciones clásicas sobre la prevención del golpe de calor”, comentó Zopatti.
“La clave está en poder reconocer la necesidad de mantenerse hidratado. Las personas mayores, por la edad, se vuelven menos sensibles a sentir sed, por lo que deben recordar y tener como hábito tomar agua. Cuando la temperatura sube y comienzan los síntomas el cuerpo puede haber perdido cantidades significativas de líquidos, que se deben reponer de forma constante”, agregó el profesional.
Hay que decir que si se respetan las recomendaciones para evitar el golpe de calor, el uso del barbijo de tela o tapaboca no debería ocasionar inconvenientes en nuestra salud en relación a actividades de baja intensidad como es el caminar o realizar actividad habitual diaria.
“Estas ideas van en consonancia con estudios realizados en Canadá donde se midió la saturación de oxígeno a una población de adultos con uso de mascarillas faciales no médicas mientras realizaban las tareas habituales diarias. Este estudio demostró no haber cambios significativos en la oxigenación con el uso de tapabocas en la actividad diaria cotidiana”, finalizó el especialista.
RecomendacionesPara poder llevar adelante una buena rutina de ejercicio y evitar llegar a un golpe de calor que provoque problemas en el organismo, hay una serie de recomendaciones a tener en cuenta.
1) Tener una adecuada hidratación: para esto es aconsejable la ingesta de líquidos, en especial agua, durante todo el día. La cantidad de la misma varía en relación a la edad, sudoración y posibles patologías de la persona y en forma de orientación, 2 litros de líquidos fríos por día podría ser adecuado. 2) Alimentación hipocalórica: evitar comidas de lenta digestión y pesadas. El consumo de frutas y verduras es aconsejable. 3) Usar ropa clara y fresca, en especial ropa de algodón evitando nylon o poliéster. 4) Uso de gorras o sombreros frescos a la hora de transitar en horas de sol y el uso de anteojos de sol ayuda. 5) Evitar las horas de mayor calor (según región) para realizar actividad o exposición al sol. En nuestro país debe evitarse hacer ejercicios o transitar entre las 11 y las 16.
Ejercicio: éxámenes previosUna de las claves a tener en cuenta antes de practicar cualquier actividad física tiene que ver con los estudios o chequeos que una persona debe realizarse, para saber si está apto para exigirse y sobre todo, teniendo en cuenta la alta temperatura.
Lo cierto es que existen pruebas médicas que sirven para descifrar posibles enfermedades cardiovasculares, pulmonares, o incluso a prevenir esas lesiones (más frecuentes en principiantes) o saber si su cuerpo está preparado para correr o realizar cualquier actividad.
Tras acudir a un deportólogo o médico especializado en este campo, éstos pueden ir desde una valoración básica con un estudio de la composición corporal auscultación cardiopulmonar, tensión arterial y un electrocardiograma de 12 derivaciones, hasta realizar pruebas de esfuerzo que puedan incluir además del electrocardiograma y tensión arterial en esfuerzo, los gases o incluso toma de lactatos, y en algunas ocasiones un análisis de sangre orientado o una ecocardiografía incluso.
Cabe destacar, que las pruebas de esfuerzo es una de las más demandadas por muchos atletas de élite ya que ayuda a obtener información sobre posibles alteraciones en la señal eléctrica del miocardio, pero éstas deben ser requeridas por los profesionales en caso de ser necesarias. El último punto que debe tener en cuenta tanto el paciente como el médico, es qué tipo de actividad física se va a llevar adelante, ya que esto puede diferir del tipo de examen que se realice.
POR G.A.

