Lactancia materna: una acción repleta de amor

Se trata del primer vínculo fuerte que entabla la mamá con su bebé, y que será clave para el futuro físico y emocional del recié nacido.

Una de las conexiones más importantes de la vida entre una mujer y su bebé es sin lugar a dudas el momento del amamantamiento, ya que no sólo se produce ese emotivo lazo afectivo sino también el alimenticio, que es sumamente vital para un recién nacido en el comienzo de todo.

Es importante resaltar que la nutrición en esta primera etapa conforma uno de los pilares centrales del crecimiento sano de una criatura: es que la leche materna otorga todos los componentes que el niño necesita, como agua, proteínas, azúcares, grasas, vitaminas, minerales, hormonas, nucleótidos y enzimas, entre otros.

 

De hecho, los especialistas de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en línea con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), instan a que ésta sea la alimentación exclusiva hasta los 6 meses de vida y que, luego, se complemente con otros alimentos, según la edad, hasta al menos los dos años.

Vital e importante

Es por eso, que la doctora Adriana Fernández (M.P. 16.078 y especialista en Nutrición Infantil de la SAP) relató que "la lactancia materna es única en términos de seguridad alimentaria. Este concepto implica que todos los individuos tengan acceso a una adecuada alimentación, tanto en cantidad como en calidad, que además es accesible, aceptable, apropiada, obtenible de los recursos locales y sobre una base continua y sostenible; la lactancia materna ofrece absoluta equidad para la alimentación de los lactantes en un momento fundamental para su neurodesarrollo".

Ahora bien, es sabido que la leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los seis primeros meses de vida, favoreciendo su crecimiento, maduración y salud y que muchos de los componentes de la misma se encargan de protegerlo mientras su sistema inmunitario completa su desarrollo, protegiéndolo de enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, etcétera; además de enfermedades futuras como asma, alergia, obesidad, o diabetes, y favoreciendo el intelecto.

 

En cuanto a los beneficios de la madre, los mismos son que la lactancia materna acelera su recuperación, ya que la madre pierde el peso ganado durante el embarazo más rápidamente y es más difícil que padezca anemia tras el parto. También tienen menos riesgo de hipertensión y depresión posparto. Además, la osteoporosis y los cánceres de mama y de ovario son menos frecuentes en aquellas mujeres que amamantaron a sus hijos.

Otra opinión sobre el tema la brindó la médica pediatra María Luisa Ageitos (M.N. 23.485), quien sostuvo que "el éxito de la lactancia materna no es responsabilidad exclusiva de la madre, sino que participan diversos actores: familiares, sociales, el sistema de salud y la educación, entre otros. Para incentivarla, podemos educar en todos los niveles, fomentar actitudes sociales positivas (en la familia, en la comunidad), apoyar con políticas que la protejan en todos los ámbitos, sobre todo en los laborales para la mujer, regular la industria de sustitutos de la leche materna, monitorear las intervenciones que se llevan a cabo para fomentar la lactancia y trabajar sobre los resultados obtenidos".

 

Un punto importante es saber cuándo es el momento indicado para una mujer para poder amamantar a su hijo, tras los cual, los especialistas indicaron que la mamá debe estar motivada y tranquila; y el bebé, sostenido y seguro.

Para amamantar mejor

Hay distintas posiciones para que la mamá amamante a su bebé, y es muy conveniente variar las posiciones para prevenir dificultades. Cualquiera sea la posición, siempre es recomendable una serie de detalles a considerar: 1) Que la mamá esté cómoda, 2) Con la espalda apoyada, 3) Que el bebé sea llevado al pecho de la madre, y no el pecho al bebé, 4) Que la cabeza y el cuerpo del bebé estén alineados con el abdomen de su mamá ("panza con panza"); que no estén curvados ni "enrollados", 5) Que la cara del bebé esté frente al pecho de la mamá, y su nariz contra el pezón, mirando a la madre, 6) Que todo el cuerpo del bebé quede sostenido en el regazo materno (y no sólo la cabeza o las nalgas) y 7) Es importante mirar al bebé a los ojos. A través de la mirada se intercambia afecto.

Finalmente, hay que entender también cómo prender bien al bebé al pecho para que pueda alimentarse correctamente, ya que una buena prendida al pecho favorece que tanto el bebé como la mamá disfruten de la lactancia; que el niño obtenga leche sin dificultad y que la madre conserve sanos sus pezones, sin molestias ni grietas.

 

El bebé está bien prendido cuando: 1) Se ve más areola (parte oscura del pezón) sobre el labio superior, 2) Toma con su boca bien prendida de toda la areola o parte de ella, 3) Tiene la boca bien abierta (como cuando bosteza), 4) El labio inferior está volcado hacia fuera y el superior hacia arriba, 5) El mentón y la nariz del bebé están tocando el pecho, 6) Las mejillas se ven redondeadas, 7) Hace mamadas lentas y profundas, a veces con pausas y 8) Se puede ver u oír al bebé deglutir.

¿Hasta cuándo se debe amamantar al bebé?

Para saber hasta cuándo hay que amamantar a una criatura, los profesionales recomiendan que la leche materna “debe ser el único alimento que reciba el bebé durante los primeros 6 meses de vida porque le brinda todos los elementos que necesita para su crecimiento y desarrollo saludables. No se debe alimentar al niño con jugos, agua, té ni ningún otro líquido”.

Es sabido que la lactancia favorece y fortalece la relación de afecto entre la mamá y el bebé, y
contribuye al desarrollo de niños capaces, seguros y emocionalmente estables. Es importante que el bebé esté en contacto con el pecho de su madre al nacer, y debe ser amamantado dentro de la primera hora de vida.

 

A través de su leche, la mamá le transmite al bebé anticuerpos que lo protege contra las enfermedades más comunes hasta que sea capaz de formar sus propias defensas, situación que lleva un tiempo.

Finalmente, el calostro es “la primera leche materna que produce la mujer luego de que el bebé nace. Es un concentrado de nutrientes y anticuerpos que el bebé debe recibir al nacer, porque es tan importante como una vacuna para prevenir las infecciones más comunes”.

                                                                                                                                            POR G.A.

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