A diez años de la muerte de Gustavo Cerati: qué es de la vida de su madre, Lilian Clark
El ídolo del rock latinoamericano, Gustavo Cerati, falleció el 4 de septiembre del 2014, sin embargo, estuvo en coma por más de 4 años, tiempo en el que su madre jamás lo dejó solo y se ganó el respeto de toda la comunidad. Actualmente, a pesar de los años, se dedica a mantener viva la memoria de su hijo.
El 4 de septiembre de 2014, Latinoamérica recibía una de las noticias más tristes e inesperadas: Gustavo Cerati, ex líder y vocalista de la influyente banda de rock Soda Stereo, murió luego de cuatro años de lucha contra las graves secuelas que le dejó un accidente cerebrovascular (ACV) que tuvo el 15 de mayo de 2010, tras brindar el último concierto de “Fuerza Natural Tour” en Caracas, Venezuela.
Durante los 4 años en coma inducido (dos él el país bolivariano y dos en Buenos Aires), su madre, Lilian Clark se convirtió en su compañera fiel y principal motor para salir adelante, ya que transmitía la fortaleza y esperanza que necesitaba tanto el músico como la familia, los amigos y los millones de oyentes, ubicados a lo largo del mundo, que esperaban que la difícil situación se resuelva de la mejor manera.
A pesar de que el final no fue como se esperaba, a una década del angustiante fallecimiento de Cerati, la mujer que le dio la vida e impulso a seguir sus sueños continúa presente y se encarga de mantener viva la memoria de su hijo a través de emotivas entrevistas, participaciones públicas con grandes figuras del ámbito musical y el fiel recuerdo del legado de talento y creatividad que dejó en sus 55 años de vida.
Gustavo Adrián Cerati nació el 11 de agosto de 1959 en el barrio Palermo y fue el hijo primogénito del matrimonio compuesto por Juan José Cerati y Lilian Clarke, dos jóvenes que se conocieron trabajando como contador y taquidactilógrafa en una cadena de estaciones de servicios y contrajeron matrimonio en 1957. Después del nacimiento del “nene”, tuvieron dos hijas más que llamaron Estela y Laura.
Siendo aún muy pequeño, Gustavo demostró tener una gran conexión con la música y la creatividad a partir de la lectura. Por este motivo, siempre lo incentivaron a continuar con sus ideas y sueños, fue así que para la familia no fue sorpresa el surgimiento de Soda Stereo y, luego, el crecimiento de su carrera como cantante solista.
El músico dejó muy en claro que el amor que tenía por su mamá no solo era completamente incondicional, sino que también sentía una enorme admiración por el trabajo constante que ella había en su vida, sobre todo después de la muerte de su esposo. De hecho, una de las canciones más sentimentales de su profesión es "Té para Tres", una melodía narra el difícil momento familiar que atravesaron cuando descubrieron la enfermedad del padre y la profunda fortaleza de su madre para no entrar en pánico.
El accidente cerebro vascular de Gustavo fue un golpe muy duro para Lilian, sobre todo porque él se encontraba internado en Caracas, Venezuela, y la distancia le imposibilitó compartir el tiempo desde el primer momento del hecho. Sin embargo, tras la llegada del cantante a Buenos Aires lo acompañó todos los días e incentivo que saliera adelante.
A pesar del triste final y el inconmensurable dolor de perder a su hijo en septiembre del 2014, no se quedó en la angustia, y dedicó toda su capacidad para mantener el legado de Cerati vivo. Continuando con el camino creativo, fuerza interior y el inquebrantable espíritu, en 2015, publicó un libro de cuentos y poesías titulado “Hebras... solo hebras”, haciendo referencia a la mítica canción y que cuenta con las ilustraciones de su nieta, Guadalupe Mujica Cerati.
Si bien en la actualidad tiene un perfil bajo, Lilian Clark está acompañada de su hija Laura y sus nietos. Con sus 94 años, deleita en las redes sociales con su brillante lucidez y una sensibilidad increíble ante la vida y recuerdos de su hijo querido.

