INFORME ESPECIAL

Adolescentes en peligro: alerta por las apuestas online en las escuelas

Advierten a Crónica sobre una tendencia preocupante que crece en los establecimientos secundarios ante un combo que incluye la falta de contención familiar y un contexto socioeconómico complejo.

El juego de apuestas en los casinos virtuales gana espacio en las aulas, donde los alumnos son protagonistas de una tendencia preocupante que crece en los establecimientos secundarios ante un combo que incluye, por un lado, a la falta de restricciones y de contención escolar y familiar y, por el otro, a un contexto socioeconómico por demás complejo para los chicos y su entorno.

"Es una batalla perdida", reconoció el preceptor de una colegio porteño Fernando en diálogo con Crónica. "En los recreos es descomunal la manera en que apuestan. Uno no le puede decir nada y no estamos autorizados a pedirles el teléfono. Entonces el chico hace lo que quiere. Yo lo noto porque les relojeo los celulares, pero si pasa alguien de la dirección y los ves jugando, tampoco puede hacer algún tipo de advertencia", detalló.

Y siguió: "En hora de clase la utilización del celular está supeditada a la consigna del docente. Supuestamente no pueden estar jugando, pero tratan de evitar el control del profesor". En este sentido, Gregoria, quien brinda clases de Historia en un establecimiento educativo del partido de Moreno, dejó en claro que la situación no es para nada sencilla de controlar: "Nos excede porque no sabemos si el chico está leyendo un texto que se le pidió en la clase, chateando con alguien externo, mirando las redes sociales o apostando online".

En cuanto a la escasez de herramientas de control que disponen los docentes, la licenciada en Psicología Laura Caballero consideró ante la consulta de Crónica: "En la escuela juegan porque no hay información respecto a los riesgos ni un control. Se perdió el límite en los colegios. Hay una devaluación general de la institución escolar, sea pública o privada".

 

Otro punto importante en lo que tiene que ver con la proliferación de este hábito está relacionado con lo que ocurre en las casas. Primero, porque uno o ambos padres también suelen frecuentar estas plataformas de apuestas. Al respecto, Fernando reveló que su hijo de 15 años "se metió en estos casinos por un compañero del colegio cuyo padre le había habilitado la cuenta". Y después, porque para muchos adolescentes constituye la única fuente de ingresos, representando la tentación de obtener "dinero fácil".

Justamente, Mariano, profesor de tres colegios del conurbano, aseguró ante este medio que "se trata de alumnos que vienen de familias en situaciones económicas complejas, porque sus papás hacen changas o no tienen un trabajo formal. Los casinos virtuales se presentan ante ellos como un sistema de circulación de dinero en el que pueden obtener plata por primera vez, sin cumplir horarios ni órdenes, y comenzar así a suplir muchas carencias económicas. Es como un medio de subsistencia".

 

En este sentido, Gregoria reflejó que "en una escuela de Morón hay dos alumnos del quinto año que cobran mínimamente 70.000 como cajeros y en los últimos días se pelearon entre sí porque compiten para captar clientes, que son sus compañeros". Luego, reveló: "Hay un chico de segundo año que le pedía plata a sus amigos para comprarse comida, argumentando que él no tenía. Esta situación llamó la atención de las autoridades, que convocaron a los padres del menor para informarles lo que estaba pasando. Pero los papás del nene aseguraron que diariamente le transferían dinero para su almuerzo. Finalmente, descubrieron que lo gastaba en apuestas".

Ambos episodios dan cuenta de la edad en que los alumnos comienzan a jugar en casinos virtuales, los 14 años, y el momento en que se masifican las apuestas de los estudiantes, entre los 16 y los 18 años. Caballero encuentra la explicación a este fenómeno en "el querer obtener placer ante una realidad que no es prometedora. El no tener metas a futuro hace que los chicos depositen todo su deseo en juegos, ya sea que ganen dinero real o no. Esto puede llevar a la conformación de un adulto ludópata, donde el placer pasa por la euforia y la adrenalina que genera la posibilidad de perder".

Por M.R.

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