Investigadores del Conicet encontraron restos de poblaciones humanas que vivían hace 40 mil años en la región de la Puna a 3780 metros sobre el nivel del mar, en Antofagasta de la Sierra, que se ubica a 500 kilómetros de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. Este hallazgo cambia el paradigma científico que decía que los primeros "argentinos" vivieron hace 15 mil años, luego de que los humanos pasaran de Asia por el Estrecho de Bering.

Carlos Aschero, un antropólogo especialista en Prehistoria y Arqueología andina y patagónica del Instituto de Altos Estudios Sociales, que depende del CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), fue quien encontró los restos humanos en 2018 en un sitio llamado Cacao 1A. Hasta el día de hoy esos descubrimientos no son tenidos en cuenta por sus colegas. científicos. En ese sentido, Ashcero consideró en una entrevista que le realizó Infobae que "es natural, ya que no se cambian los paradigmas de un día para otro".

El investigador y su equipo encontraron en el lugar artefactos de piedra, mechones y pelos humanos sueltos y dos costillas intactas de Scelidotherium (perezoso gigante extinto), que podría haber sido manipulada por los pobladores. Según detalló el antropólogo, en los próximos meses van a profundizar los estudios con colegas de Francia.

El equipo de Carlos Aschero trabajando en la Puna.

Aschero contó que sus trabajos en ese lugar comenzaron 1983, cuando el científico comenzó a mirar con curiosidad a Cacao. En 2013 volvió al lugar de la actual excavación, cuando había ido con colegas a buscar el contexto de un nivel arqueológico datado en 3.300 años antes del presente.

En el alero había encontrado una feca (bosta) de megaterio de 12.500 años, pero debajo de otras fecas disgregadas de fauna extinta, en una capa inferior, vio dos costillas muy bien conservadas de Scelidotherium y cinco artefactos líticos alrededor, todos puestos en una posición horizontal.

"Suponía que podían tener una antigüedad similar y mandé a datar algunos fragmentos a Estados Unidos. Cuando nos informaron que la costilla tenía 39.000 años y la feca disgregada, 37.000, fue una sorpresa enorme, la mayor de mi vida. Eso batía todos los récords. Así que entre 2014 y noviembre de 2019 volvimos al sitio para seguir haciendo excavaciones, y encontramos más artefactos y restos de fauna. Solo nos frenó la pandemia, pero planeamos regresar en noviembre", explicó Aschero.

En las costillas de la megafauna local que encontraron los arqueólogos había "marcas paralelas perpendiculares en los bordes", que le recuerdan a ciertos elementos calendáricos vistos en otras poblaciones. "Tengo la visión en contra de nuestra tafónoma [especialista en los procesos que afectan la materia orgánica después de la muerte], que cree que no son marcas intencionales. También me han dicho que podría ser una enfermedad del animal. O que las hizo un roedor, pero es raro porque tiene un ritmo de marcado muy parejo. En fin, es un enigma. Estoy en cero con eso", sostuvo.

¿Qué comían los primeros pobladores de la zona?

En tanto a la caza que realizaban los primeros "argentinos" de esa zona, Aschero piensa que estos humanos no mataban megaterios o milodones, que podían pesar más de 600 kilos, sino que faenaban animales recientemente muertos. En ese sentido opinó que a lo mejor cazaban "caballos que andaban en tropillas", así como camélidos extintos [antepasados de guanacos y vicuñas].

La manera en la cual cazaban los caballos y camélidos era a través de cañadones que pueden haber servido como "mangas de caza", permitiéndole a la gente "arriar a las presas hacia esos lugares, para esperarlos y encerrarlos".

"Seguramente, también se alimentaban de especies tuberosas. Eran poblaciones nómades que conocían muy bien los recursos y materias primas del área. Hay una lasca de obsidiana muy usada entre los artefactos ¡que viene de una cantera ubicada a 60 kilómetros!", manifestó.

Asimismo, el antropólogo mencionó que los primeros pobladores usaban artefactos líticos o de piedra "para desbastar y para cortar, posiblemente para trabajar sobre madera o para raspar el hueso o la grasa". También describió que en el alero donde se realizó el trabajo, hallaron "piezas de piedra pulida con orificios y estriados que interpretamos como pendientes ornamentales".

Los restos de pelo hallados.

Aschero dijo que estos restos evidencian que los primeros "argentinos" no eran "trogloditas" y que "lo que sería la 'cultura' de esa gente, sería infinitamente más compleja de lo que pensamos, con rituales y simbolismos". "El gusto por lo estético yo creo que está en todas las culturas", dijo.

El análisis de ADN que compruebe el hallazgo

 

Para determinar si los cabellos encontrados, que datan de 40 mil años, son en verdad de humanos, Aschero explicó que fueron encontrados encima de los artefactos, donde apareció un mechón, cortado transversalmente, con tres dataciones que van de 40.500 a 38.000 años antes del presente.

"Estamos seguros de que es cabello humano. Un experto forense de la Policía Federal lo analizó y concluyó: 'O es de humano o es de primate'. Y primates (no humanos) no había en la Puna durante el pleistoceno. Por otro lado, al tamizar el material con una malla muy fina, aparecieron pelos sueltos, con bulbo, lo que es muy importante porque permitiría hacer estudios de ADN. Así que si la datación muestra que tienen la antigüedad que presumimos, podríamos intentar pasar a estudios genéticos", explicó el científico del Conicet.

Una de las cuestiones por la cuales todavía la comunidad científica no avaló el descubrimiento de Aschero, es que los restos de humanos encontrados datan de 40 mil años y luego saltan a 17 mil, lo que queda en la incertidumbre es qué sucedió en el medio.

Una de las teorías que baraja el investigador es que al parecer estos pobladores "se extinguieron, por razones que ignoramos, y que decenas de miles de años después volvió la población, hace 12.000, 13.000 o 15.000 años". La otra es que "haya habido continuidad en el tiempo. Pero el problema es que hay que encontrar esas ocupaciones antiguas".

El cabello humano hallado, sometido a un microscopio electrónico.

"Hay claros estudios geológicos que dicen que Bering pudo haber estado abierto hace 50.000 años, o sea, podía haber un manto de hielo por donde se podía pasar caminando. Así que población del sudoeste asiático puede haber pasado a América entonces. En un lapso de 8.000-10.000 años en que estuvo abierto el corredor, pudo haber pasado bastante gente en una primera oleada para que se pudiera reproducir en el continente americano e ir poblando lentamente los distintos parches. ¡América era como un jardín del edén por los recursos!", exclamó el científico.

Lo que queda es realizar análisis de ADN a los bulbos de los cabellos encontrados. "Hay dos poblaciones tempranas determinadas antes de los 40.000 años: los neandertales, más por el lado de Europa; y los denisovanos, más hacia el centro asiático. Podrían ser unos u otros. Pero, obviamente, los rastros genéticos de una población Neanderthal se podrían haber rastreado en los Homo sapiens posteriores a 10.000 años y, aparentemente no hay referencia a ellos. Así que la posibilidad de una extinción es una posibilidad, no hay ninguna duda", concluyó.

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