Bodegones porteños: tradición familiar en cada plato
En un contexto de una variada y novedosa oferta gastronómica, estos bastiones de la ciudad siguen apostando a que el cliente se sienta como en casa.
Cronica.com.ar dialogó con los dueños de tres emblemáticos bodegones de Buenos Aires, quienes compartieron sus experiencias y visiones sobre la preservación de la tradición familiar en la actualidad y el por qué cada vez más jóvenes los eligen.
Ubicado en la avenida Independencia al 3527, este bodegón, próximo a cumplir 100 años, se ha encargado de que tres, e incluso cuatro, generaciones distintas disfruten de los mejores platos de pastas de la ciudad. “Mi abuelo vino de Italia y consiguió el local, luego de la Segunda Guerra vinieron sus hijos, de los cuales uno era mi papá, y ahora los nietos seguimos manteniendo el lugar y la tradición familiar”, explicó a este medio Rosario Ranieri, una de las cinco socias de Spiagge di Napoli
Hoy en día, existe una tendencia entre los restaurantes hacia la comida gourmet, las luces tenues, los espacios reducidos y los nombres interminables en el menú. Sin embargo, según Rosario, hay algo que va más allá de esa moda y es “la tradición del argentino de comer abundante y rico. En otros lugares, con tal de ser cool, te traen una empanada en un frasco y está bien, pero no tiene nada que ver con la esencia del bodegón. Acá si nos pedís rabas, te llevamos una montaña de rabas y no metemos nada en un frasco”. Además, resaltó que un bodegón siempre va a ser más “accesible, especialmente para los jóvenes, que vienen en pareja o en grupos de amigos y disfrutan de nuestra comida italiana adaptada al gusto argentino”.
En cuanto a las características del bodegón, la propietaria destacó que “acá se habla fuerte, el mozo te atiende rápido, los platos a veces no salen como uno quiere o se enfrían y hay que calentarlos. Es como estar en casa para mí y nos da una gran felicidad cuando el cliente siente lo mismo, esa es la experiencia, estar cómodo y no sentirse invitado”. Además, agregó que se come sin la pretensión de la escenografía: “No nos fijamos en la ramita de perejil en la milanesa, sino que sea una buena milanesa”.
Rosario no dudó al elegir el mejor plato de la casa: “Los fucciles al fierrito con la salsa Príncipe de Napoli”, aunque también destacó las rabas y el tiramisú.
Cantina Chichilo
Y si hablamos de lugares emblemáticos de la cultura porteña, no podía faltar el preferido de Maradona. Ubicado en la esquina de Terrero y Camarones, a tres cuadras de la cancha de Argentinos Juniors, se encuentra Chichilo, una cantina fundada también por inmigrantes italianos en 1956. Hoy en día es su hijo, Francisco “Cacho” Russo, quien está al frente del lugar.
“Diego venía a comer, le encantaban los caracoles y las ranas que le hacía mí mamá. Después se las mandábamos a Nápoles, las llevaba Guillermo Cóppola en el avión y Maradona la llamaba a mí mamá para que le explicara cómo las cocinaba. Incluso nos invitó a su casamiento en el Luna Park”, relato Cacho, y agregó que son muchos los artistas que han visitado la cantina, entre los que se destacan nombres como Palito Ortega y Lolita Torres.
Según Russo, la esencia de un bodegón es que “está atendido por la familia, es todo casero y sin mucho lujo, la gente es sencilla y amena, vienen a saborear los platos que comían con sus abuelos, con sus padres y ellos eran chicos. Es familia, yo lo tenía a upa y ahora vienen con sus hijos. Existe una cierta melancolía”. Sin embargo, también celebró la llegada de nuevo comensales: “Ahora hay mucha juventud sana, vienen en grupos y me preguntan por la especialidad, conversamos, es realmente muy gratificante”.
Además de sus fuccile y de las 22 salsas que ofrecen en el local, Cacho resaltó las entradas italianas que él mismo prepara todos los días, en especial los morrones fritos y la lengua a la vinagreta.
Barcelona AsturiasCambiando el acento italiano por el español, encontramos a Barcelona Asturias, un bodegón ubicado en la esquina de la avenida Córdoba y Ravignani, fundado en 1954 pero adquirido por los hermanos Federico y Gastón López hace poco más de dos años. Según este último, el lugar cumple con las tres B: “bueno, bonito y barato”.
Muy popular en el último tiempo, se destaca por generar una sensación de cercanía con el comensal. “Trabajamos los 365 días del año, de 8 de la mañana a una de la mañana, los dueños estamos todos los días y vamos pasando por las mesas y hablando con la gente. A su vez, cuando a la noche se forma fila en la puerta, damos una atención, les llevamos una silla, les damos algo para tomar y picar. Creo que eso es muy importante”, comenta Gastón, quien agrega que “el año pasado pasaron por el bodegón 160 mil personas, llené dos River”.
López tiene claro que no todo es Avocado Toast y que “los jóvenes buscan esa sensación que les cuentan sus padres de ir a comer y que el dueño te atienda y te recomiende qué plato pedir”. Además, explicó que “termina siendo más barato que comer en tu casa, comes cantidad, calidad y encima no tenés que lavar los platos”.
El plato estrella es la carne al horno con papas, que tiene cuatro horas de cocción, pero la tortilla siempre es infaltable en las mesas del restaurante.
Ya sea por la experiencia que ofrecen o por el complicado contexto económico, lo cierto es que muchos grupos de jóvenes optan por los bodegones antes que por los lugares “de moda” para disfrutar de una buena comida, y estos, más allá de los años, siempre tendrán las puertas abiertas para las nuevas generaciones

