Los chicos de hoy pasan sus horas libres en YouTube y Twitch, mirando a streamers como Ibai Llanos y el Rubius jugando videojuegos en línea, si no se encuentran jugando ellos mismos frente al último modelo de PlayStation. Sin embargo, hace 25 años, los "gamers" argentinos tenían un solo lugar donde participar del fenómeno de los videojuegos: "Nivel X".

Nivel X fue un programa de televisión infantil durante fines de los 90 donde las primeras generaciones de gamers podían ir para conocer todo sobre los últimos lanzamientos, trucos escondidos y secretos para pasar los niveles más difíciles. A pesar de su abrupto final junto al cierre del canal Magic Kids en diciembre de 2005, tanto el programa como conductores, Lionel Campoy y Natalia Dim, aún son recordados por el público argentino.

 

 

 

Para dimensionar la distancia que nos separa del fenómeno cultural que fue Nivel X, Campoy confesó recientemente cómo la producción lograba sacar "capturas de pantalla" de videojuegos y sitios web: "Las capturas que hacíamos donde recomendaba páginas de Internet no eran capturas en realidad; lo que hacíamos era poner la Betacam delante del monitor. Hay veces que aparecía mi dedo, porque yo señalaba y terminaba metiéndolo para marcar algo… imaginate eso, a lo que estamos hablando hoy, y no pasó tanto tiempo realmente", contó Lionel a La Nación.

A pesar de la rudimentaria tecnología, la popularidad del programa fue tal que logró convocar a multitudes cuando organizó su primer torneo de "Daytona USA" en Ciudad de Córdoba, donde más de 500 fanáticos de los videojuegos se reunieron a participar del torneo y salir en su programa favorito. 26 años después del éxito, ¿dónde están sus conductores?

 

"¡Eh!... ¡Nivel X!"

 

Los conductores afirmaron que aún reciben mensajes de los fanáticos del histórico programa.

 

Con el final de Nivel X, las vueltas de la vida hicieron que ambos conductores siguieran ligados al programa, desde asistir a eventos de videojuegos y anime, hasta revivir el formato del programa hace unos años junto a una compañía de celulares. "Cuando creció la generación que nos miraba, el fanatismo que sostenían terminó convirtiendo el programa en un lugar de culto. Con el paso de los años y yendo a eventos, vimos que los chiques no eran tan chiques ya, pero que habíamos sido importantes para ellos", rememoró Natalia.

Esa fraternidad forjada al frente de la lente de la cámara evolucionó, como era de esperar, en una amistad. "Hay muchos momentos compartidos, muchas horas, y fuimos creciendo, y se fueron casando y fueron naciendo chicos, entonces quedamos como seis familias conectadas. Casi no tengo grupos de WhatsApp, tengo tres como mucho y el de Nivel X es el más activo", afirmó Lionel sobre el chat llamado "¡Eh!... ¡Nivel X!", en honor a la frase que les solían gritar cuando grababan en la calle.

 

Los conductores volvieron a encontrarse en pantalla en 2019 para una última temporada.

 

Mientras ninguno de los dos olvidaron el programa que los lanzó a la fama, sus carreras pronto tomaron distintos caminos. Lionel siguió en televisión como parte de varias tiras de ficción, como "Sos mi vida" (2006), "Los Únicos" (2011) y "Solamente vos" (2013) entre otras, hasta que se mudó junto a su familia a España, donde trabaja en su propia productora de espectáculos infantiles.

Natalia, sin embargo, se alejó de la televisión: "Tengo un taller de diseño sustentable de objetos; los hacemos con materiales nobles que impacten poco en el medio ambiente. Todo surgió entre la maternidad y querer seguir teniendo mis proyectos, en paralelo de la docencia. Mi hermano y mi cuñada son diseñadores industriales, entonces me puse a laburar con ellos en la parte de producción y comunicación", contó a La Nación en el 25 aniversario de Nivel X.

 

 

"Tengo vívidos recuerdos, pero también ese tiempo me sigue remitiendo al presente porque a pesar de que terminó el formato de Magic, nosotros seguimos haciendo cosas vinculadas al programa durante todo este tiempo", comentó la ex conductora. Aun si este no fuera el caso, Natalia reconoció que el mundo de los videojuegos sigue en su vida gracias a sus hijos: "Es un karma para mí. Vivo con la Play de fondo y escuchando youtubers, es un remake de mi vida todo el tiempo", agregó con humor.

Tanto ella como Lionel expresaron gratitud hacia la comunidad de fanáticos que se formó alrededor del programa y que, hasta el día de hoy, les agradecen por su obsesión con los videojuegos: "Era un programa infantil, ¡y de cable! Pero con Nati recibimos todo el tiempo mensajes del estilo 'Yo por culpa de ustedes me dedico a los videojuegos y a la tecnología'. ¡Es increíble y está buenísimo eso!", concluyó Campoy.

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