"El que depositó dólares, aplican dólares" , esa frase quedó en el inconsciente colectivo de millones de argentinos que escuchaban el discurso del entonces presidente Eduardo Duhalde que intentaba calmar un país envuelto en llamas. Estas palabras llegaron el 2 de enero del 2002, pero lo cierto es que varios meses antes había comenzado el proceso que terminó con el corralito, el estallido social y las brutales represiones que dejaron un saldo de 30 muertos.

Los cambios en las legislaciones perjudicaron enormemente a los ahorristas que de un momento a otro se agolparon en las entidades financieras para pedir por su dinero. A veinte años de este proceso, cronica.com.ar se propuso conocer cómo se vivió puertas adentro de las entidades bancarias.

Banco Comafi Crisis 2001
La crisis más significativa de la historia de la economía argentina representó un cimbronazo para los bancos (Archivo  Crónica ).

El licenciado en Economía, Jorge Ramírez, quien por aquellos fatidicos días era gerente de sucursal del Banco Sudameris, entidad de capitales italianos con más de 100 años en el país , contó a Crónica : " Esto arranca con fuerza dos meses antes de que se estableciera el corralito . Se comenzó a notar con cierta virulencia un retiro de depósitos que se incrementó el día a día por parte de la gente que dejó de tener confianza ".

"Tenían miedo de la salida de la convertibilidad y los depósitos mayoritariamente estaban en dólares. A medida que se iban venciendo los plazos fijos la gente no quería renovarlos o renovaba parcialmente para no demostrar una absoluta desconfianza en el sistema. Desde las casas matrices la instrucción a todas las sucursales era 'hay que retener depósitos' ", recordó Ramírez.

Tampoco los empleados de los bancos podrían incrementar las tasas para favorecer que los ahorristas siguieran depositando su dinero ya que como todavía estaban en un período de convertibilidad, por lo que los intereses tenían cierta correlación con lo que eran los niveles internacionales.

" Lo que se intentaba era restablecer confianza, cosa que no se lograba. Los sistemas financieros en el mundo se preparan para determinadas corridas pero lo que se inició en septiembre aparentaba ser imparable . Ya se había vivido una situación similar en el año 95, pero se encaró de una manera distinta ".

Qué pasó en los bancos cuando se anunció el Corralito

El 1 de diciembre del 2001 Domingo Cavallo anunció el " corralito " y fue un caos para los bancos. " El clima ya era complicado, pero nadie esperaba que de la noche a la mañana se estableciera este decreto por el que se imposibilitaba sacar los depósitos, aún cuando se mantenía la convertibilidad. Solo se podría sacar $ 250 por semana . Esto generó un caos dentro de los bancos porque toda la clientela se volcó para tratar de retirar una cifra mayor porque las normas no lo permitían. Indudablemente se enojaban con los empleados de los bancos porque éramos la cara visible ", agregó el licenciado, quien ahora es el Director del Departamento de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de San Juan.

Hay que tener en cuenta que en esa época todavía no estaba generalizado el uso de las tarjetas de débito para realizar compras, por lo que la gente acostumbraba a retirar el dinero y pagar en efectivo. " En una economía con mucha informalidad, al no haber efectivo, los sectores medios y marginales eran los más complicados . Esto generaba un clima de caos dentro de los bancos por la gente que iba enojada ".

 

Domingo Cavallo Crisis 2001
El ex ministro de Economía de la Nación, Domingo Felipe Cavallo (Archivo  Crónica ).

Hecha la ley, hecha la trampa. Si bien se limitaba el monto semanal que se podía retirar, no había límite para las transferencias por lo que la gente comenzó a abrir nuevas cuentas en otros bancos, pasar dinero de una a otra y así incrementar el monto a sacar. " Si una misma persona tenía cuentas en 10 bancos, podía sacar $ 2500 semanales. Entonces de repente, una sucursal que tenía mil clientes pasó a tener diez mil, que iban todos los días ", detalló Ramírez.

El caos se multiplicó en el momento en el que salió de la convertibilidad, el 2 de enero del 2002. " Las casas matrices dispusieron un sistema de asistencia psicológica para que atendieran a los empleados . Se extendieron los horarios para atender a esa masa de gente. En vez de atender cinco horas, pasamos a ocho o diez. Eso implicaba que todo el mundo terminara trabajando 12 horas y abriendo los días sábados. El caos que vivió la población era una cara de la moneda, el de los bancos era ".

Destrozos en los bancos, medidas judiciales y gerentes presos

En medio de la crisis comenzó a recibir acciones de amparo. " Comenzamos a recibir acciones judiciales que exigían la devolución de los depósitos, pero la plata no estaba . Las sucursales manejan un monto de efectivo que es limitado. En situaciones normales se retroalimenta entre los depósitos y las salidas, pero en ese momento nadie depositaba salvo "algunas empresas que tenían que cumplir con los pagos, pero era mínimo. Por eso los bancos del país estábamos a expensas de las partidas de efectivo que mandaban desde Buenos Aires ".

Estas partidas de dinero llegaban a cierta hora que no coincidía con el horario de apertura del banco, por lo que no siempre había dinero para entregar y mucho menos si era necesario hacer un pago grande. " De Cuando llegaba la ONU oficial de Justicia ONU de la estafa Amparo habia Que entregarle el Efectivo En El Momento. A Veces El Unico Efectivo Que quedaba era de Cambio y monedas. En Una OCASION, una causa de no Tener el Efectivo detuvieron una ONU gerente de Bansud, sin recuerdo si por 24 o 48 horas, por no poder cumplir con el amparo que había determinado la justicia ", detalló Ramírez.

 

Los gerentes que estaban en comunicación constante, decidieron ponerse de acuerdo en una medida preventiva. " A veces podíamos negociar con el oficial de Justicia para que nos dijera el tiempo hasta que llegara la partida, pero a veces eran inflexibles. Por eso, los gerentes decidimos no ir a la sucursal hasta que no llegara el efectivo. no íbamos. Por ende, tampoco se abría el tesoro de los bancos que necesitaban de nuestras claves , salvo que hiciéramos una pasada rápida temprano para que sacaran lo que hubo y después nos retirábamos ".

Ser empleado bancario, una mala palabra para los argentinos

El ex gerente, quien se desempeñó en distintas entidades durante dos décadas, aseguró que en ese entonces decir que eras un empleado bancario era casi una mala palabra. " Nosotros habíamos sido tan perjudicados como el resto de las personas, también nos agarró el corralito, nadie se enteró en forma anticipada lo que se venía. Estábamos tan afectados como cualquier otro con la sobrecarga de los insultos del público. Éramos mal vistos en todos lados ".

Ante todo este desbarajuste, además de haber duplicado su horario de trabajo, tenían suspendidas las vacaciones. "Recuerdo que en febrero me dieron tres días de vacaciones y viajamos por acá cerca con mi familia. Les pedí que ni se les ocurriera decir que yo era empleado bancaro y menos gerente. Para la gente con la que hablábamos yo era un docente solamente" , sentenció Ramírez.

Ver comentarios