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El trueque, una práctica que "vuelve a estar de moda" dos décadas después

En clubes, parques, plazas e incluso en hogares, las mesas o las mantas se colocan en ronda para exhibir bienes de primera necesidad. Crónica habló con las mujeres detrás de este trabajo en comunidad. Conocé sus historias.

Una de las muestras más visibles del trabajo en comunidad, en pos del beneficio igualitario de todos, la representan las ferias de trueque, que ya no constituyen una novedad sino una realidad después de haber quedado en el olvido tras su explosiva aparición en 2001, puesto que constituyen un considerable alivio al bolsillo tanto de los que carecen de un ingreso estable como de quienes sí disponen de un salario.

En clubes, parques, plazas e incluso en hogares, las mesas o las mantas se colocan en ronda para exhibir una diversidad de bienes, principalmente de primera necesidad, los cuales se adquieren mediante un intercambio o con bonos, que se le llaman créditos, y son una réplica del peso.

El trueque, una práctica que "vuelve a estar de moda" dos décadas después
Ropa, útiles escolares, electrodomésticos... todo sirve. 

En este sentido, Claudia, coordinadora de los clubes de trueque Manitos y Encuentro, detalló a Crónica que "cada una trae lo que tiene en la casa y no usa, para canjearlo por aquello que necesita. Los valores se equiparan entre productos o con los créditos. La mayoría se manejan con ellos, porque la persona no cuenta con el producto que el otro intercambiante necesita. Si hay canje directo, buenísimo".

Claudia elabora bizcochuelos, tartas, empanadas, pan casero y postres para canjear con el resto de las 22 integrantes de su círculo de cambio.

En su mayoría, por no decir totalidad, los trueques están conformados por mujeres, algunas de las cuales concurren con sus niños, quienes también participan del ida y vuelta con sus juguetes. Al respecto, ella reconoció que "es una manera de ayudarnos, porque hay mucha gente sin trabajo y las necesidades se multiplican. Lo bueno es que siempre la gente se lleva algo a casa".

Una alternativa

No obstante, María del Carmen, coordinadora del Trueque del Club Alumni, en Ensenada, reveló que "el 25% tiene trabajo efectivo. Hay bioquímicas, docentes, empleadas. Es un trabajo más, una alternativa, en el que no se usa el peso. La idea es ahorrarse ese billete, que no se usa acá para emplearlo en otro gasto".

Pero al mismo tiempo existen situaciones muchos más externas, como la de Graciela, quien reconoció que "en mi casi tengo 65 años, mi marido sufrió cuatro accidentes cerebro vasculares, y entonces, al no alcanzarme la jubilación, vivo de los trueques".

Esa mujer es miembro de la Red Global de Trueques, desde 2001. En aquel tiempo, "nosotros empezamos con un grupo de compañeras", recordó Graciela, y agregó que hacen "trueques regionales donde nos presten un espacio, principalmente un club. Estamos por todos lados, Ensenada, La Plata y La Boca". Sin embargo, también realiza los intercambios en su casa, miércoles y viernes a las 15.30.

 

En las redes

No necesariamente los trueques se llevan a cabo en espacios físicos, sino también en las redes sociales, donde se han masificado los grupos. En ellos, un integrante ofrece un producto y espera por quien lo necesite y a su vez le intercambie un bien que sea de su necesidad. Después definen un punto de encuentro.

Justamente, la Plaza de la Tradición, situada en avenida Las Américas y Honduras, en Alejandro Korn, constituye el lugar de concreción del cambio, cada martes, que cuenta con una concurrencia de 50 mujeres.

 

Una alternativa para sortear los apremios económicos de estos tiempos, basada en la comunión entre sus participantes, quienes entienden que es la única forma de salir adelante: ayudándose entre sí. Por esta razón, después de dos décadas de aquellos primeros encuentros, que causaban sorpresa y desconocimiento, en estos días los trueques representan otro mecanismo consolidado para satisfacer las necesidades más urgentes.

Por M.R.

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