Chiquititas fue una de las tiras infanto juveniles más exitosas y recordadas de la década del 90, tuvo siete temporadas, las primeras cuatro contaron con el protagónico de Romina Yan, y atrapó a millones de televidentes en el mundo. La novela se transmitió en más de 30 países de América, Europa y Asia. Además tuvo sus adaptaciones en Brasil, México, y en Argentina regresó a las pantallas en 2003 bajo el nombre Rincón de Luz y una última versión en 2006 con el nombre de  Chiquititas sin fin. 

Las últimas dos versiones fueron el debut de jóvenes promesas de la actuación y la música: Lali Espósito, Peter Lanzani, María Eugenia "la China" Suárez, Candela Vetrano, Agustín Sierra, entre otros. De la camada de los 90 surgieron grandes artistas como Agustina Cherri, Luisana Lopilato, Felipe Colombo, Celeste Cid, Sebastián Stieben, Benjamín Rojas Diego Mesaglio. 

Todos recordamos al entrañable Corcho (Mesaglio) de Chiquititas, un jovencito de cabello largo que le daba dolores de cabeza a Belén Fraga (Romina Yan) junto a otros chicos del hogar como Roña (Stieben), Mosca (Ezequiel Castaño) Guille (Guillermo Santa Cruz). 

Mesaglio se proyectaba como un actor internacional, había pasado por varias producciones de Cris Morena como Verano del 98,  Rebelde Way (como Guido Lassen) y Floricienta (Damián "Bata" Medina). Nació el 20 de febrero de 1984 y es oriundo de Luján. Sin embargo, hace unos años un accidente doméstico le cambió la vida para siempre. 

El actor de 37 años había perdido la visión de su ojo izquierdo. Todo comenzó cuando Mesaglio se encontraba en su casa. Había puesto una botella de alcohol mal ubicada en una repisa del baño y esta se patinó. Diego la agarró, sin saber que estaba medio abierta, y justo salió un chorro que entró en su ojo. Sin embargo, eso apenas fue el inicio del drama que vendría después. 

"No fue ese el problema. Voy a una clínica y me hacen los supuestos primeros auxilios, pero no me lavan bien. Casi ni me lavan y me dan anestesia para tomar cuando me duela. Hice lo que me dijo el médico, pero entre el alcohol que quedó adentro y el exceso de anestesia hicieron que se me queme la córnea y que se debilite todo el ojo", explicó Mesaglio en diálogo con TeleShow. 

Luego de contar lo que había sucedido, aseguró que "ahí empezó todo" ya que después se "debilitó mucho el ojo" y tuvo una infección "de las peores que puede tener el ser humano" y avanzaba rápidamente. La anestencia le calmaba el dolor, pero no se daba cuenta de que estaba "empeorando". No sabía que debía ponerse una gota cada doce horas, él se había "vaciado un pomo en una noche", en este sentido, "fue mala praxis". 

El ojo y la movilidad logró ser conservada gracias a los profesionales del Hospital de Clínicas, quienes pudieron "salvarlo". El intérprete está en lista de espera por un transplante de córnea desde hace tres años, cuando lo tenga podrá recuperar un 65 por ciento de su visión. De la noche a la mañana tuvo que dejar de hacer todo en lo que venía trabajando. 

"Estaba haciendo una serie que a su vez era para una película. Estaba cerrando temporada de teatro en el verano y de golpe, de la noche a la mañana, tuve que dejar de hacer todo. Pasé a ser dependiente de todo el mundo, de mi familia, de mi viejo, que me llevaba y traia porque no podía manejar. Durante un año y medio viajé todos los días desde Luján al Clínicas"detalló el joven actor. 

Los primeros cuatro meses de su tratamiento no fueron fáciles, tuvo que ponerse cada 15 minutos durante 24 horas una gota. Lo máximo que podía dormir eran 14 minutos. También le realizaron un transplante de córnea que su ojo rechazó por la debilidad que este tenía y luego apareció una infección, los médicos se abocaron a eliminarla. El actor atravesó siete operaciones y cientos de medicamentos. 

Con el paso del tiempo logró reponerse, pero perdió trabajos que en ese momento para él "resultaba lo menos" teniendo en cuenta que lo importante era la salud de su ojo. Atravesó por etapas de "dolor y depresión" y con cada operación a la que se sometía desarrolló "alergía a la anestesía" y al otro día debía empezar un tratamiento de corticoides que desencadenó un aumento de peso. "Todos los días había algo nuevo para peor", expresó Diego. 

Sin embargo, superó los prejuicios que tenía y contó que tras lo sucedido tuvo una "respuesta maravillosa en las redes sociales, en la calle y eran miles de mensajes de buena onda". 

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Un gallo para Esculapio: su regreso a la actuación

Un día levantó el teléfono y llamó a Underground, la productora creada por Sebastián Ortega. A la semana fue a realizar un casting y lo seleccionaron para formar parte de la primera temporada de Un gallo para Esculapio. Allí interpretó el papel de Tony en 2017. 

"Siempre digo que soy una persona con muy buena suerte", en un principio el papel para Un gallo para Esculapio tenía unas pocas escenas y lo pasaron para el elenco protagónico. En 2018 regresó al teatro con la obra Se Alquila, donde comparte elenco con su ex compañeros de  ChiquititasSantiago Stieben (Roña) Alfonso Burgos (Matías). Durante la pandemia de coronavirus (Covid-19), el actor junto a su pareja se dedicaron a la venta de antigüedades por internet, además de las parrillas artesanales que fabrica junto a su padre. 

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Hace unos meses comenzó a dictar un taller de teatro, cine y televisión el club El Porvenir y en un gimnasio de Luján y adelantó en diálogo con TN Show que estaba próximo a inicar las grabaciones de una película junto a Daniel Aráoz, y que además estaba la posibilidad de regresar a las tablas cuando la situación epidemiológica mejorara y no hubiera tantas restricciones.