La crisis financiera pega en la economía real: caen las compras y crece la mora en el pago de tarjetas
La disparada del dólar y de las tasas de interés impactan fuertemente en la economía hogareña. Los precios de los bienes y las modalidades de pago diferido se están viendo afectadas.
La disparada del dólar, que subió 23% en poco más de dos meses, y de las tasas de interés, que volaron por los aires después del errático desarme de las Lefi (las letras con las que se regulaba la liquidez del sistema bancario), convulsionaron el mundo financiero y también el político.
Sus efectos, sin embargo, trascendieron esas esferas y están impactando fuertemente en la economía cotidiana de la gente. Los precios de los bienes, las modalidades de pago diferido y las expectativas sobre compras futuras se están viendo afectadas por esas cuestiones.
Algunos indicadores oficiales ya reflejaron esas situaciones. El Indec informó que en agosto el ritmo de aumento de los precios mayoristas se aceleró bruscamente: subieron 3,1%, porcentaje que más temprano que tarde será trasladado a los precios al consumidor. En ese incremento se notó el efecto de la suba del dólar, que ya había comenzado el mes anterior su sendero alcista.
La consultora Scentia mostró en su relevamiento mensual cómo esos mayores precios impactaron en el consumo de la población: las ventas de los supermercados cayeron 5,1% en agosto en comparación con el año pasado, mientras que los mayoristas sufrieron una baja todavía más fuerte de 8,1%.
La suba de las tasas de interés, en tanto, produjo un fuerte encarecimiento en los pagos con tarjetas de crédito, donde los índices de morosidad también se elevaron. Según el Informe sobre Bancos que publica mensualmente el Banco Central, las irregularidades en las tarjetas subieron en julio del 4,9% previo al 5,3%. Algo similar sucedió con los créditos personales, donde el porcentaje pasó del 6,5% al 7,3%.
Préstamos inalcanzablesEn el caso de los préstamos hipotecarios, en tanto, la proporción de carpetas en mora se mantuvo baja, en el orden del 1%, lo que se atribuye a que la prioridad de las familias endeudadas a través de ese mecanismo es mantener la casa a salvo y sin riesgo de ejecución.
Pero el efecto se notó en las dificultades para acceder a nuevos créditos, ya que los bancos elevaron a 15% el interés anual por sobre el capital ajustado por UVA (unidad de valor adquisitivo ligada al costo de la construcción). Así, entidades de primera línea cotizan créditos con una cuota inicial de $750.000, para lo cual es necesario acreditar un ingreso mensual de $2,5 millones. Esos números dejan a gran parte de la población fuera del mercado.
De la mano de todas esas irregularidades, las perspectivas para el corto plazo también son malas. El Indice de Confianza al Consumidor que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) se desplomó 13,9% en agosto y retrocedió otro 0,3% adicional en septiembre. El número da la pauta de que muchos consumidores optan por postergar o cancelar las compras no indispensables, lo que retrae la demanda y deprime todavía más la actividad. Esto genera un círculo vicioso del que a la economía le costará bastante salir.

