Vino a Buenos Aires desde Córdoba a cumplir su sueño de ser una Leona. Pero desde que llegó a esta ciudad, Umma, junto su mamá y su hermana menor, vive una pesadilla, puesto que no cuentan con los recursos necesarios para costear un alquiler, y están en riesgo de situación de calle. Una situación extrema que posterga el anhelo de la niña de triunfar como jugadora de hockey, cuyos potencial y talento son enormes. Por lo tanto, necesita ayuda para reconstruir su vida y su futuro.

En el club La Agustina, en su Río Cuarto natal, en Córdoba, Umma Quiroga sobresalía del resto en el verde césped de la cancha de hockey. Sus virtudes técnicas, y su liderazgo y compañerismo, lo impulsaron a su entrenador, Ezequiel Olguín, a dejarle en claro a Julieta, mamá de la niña de 10 años, que "tu hija es muy buena, es diferente y tiene todo para crecer en este deporte, pero la tenés que acompañar".

Según sus entrenadores, la pequeña tiene condiciones extraordinarias para jugar al hockey.

El consejo de Ezequiel no era en vano, puesto que la propia Umma comenzó a soñar con ser parte de Las Leonas, a sus 7 años. Al respecto, su madre detalló que "a esa edad me pidió ser una Leona, y como no podía pagarle la actividad, la dejo de hacer por un tiempo, y me pedía por favor volver, porque el hockey es parte de su vida". Fue entonces que su entrenador la reincorporó al equipo, y la pequeña aprovechó su oportunidad con creces, a través de desempeños superlativos.

Por lo tanto, Julieta siguió la recomendación de Olguín y marchó con Umma, y con Zoe, su hija menor, de 5 años, hacia Buenos Aires con la valija llena de ilusiones. En julio arribaron a un hostel, en el cual la mujer realizaba tareas de seguridad en doble jornada, para solventar el costo de la habitación en la que se alojaban. Sin embargo, el desgaste físico pesó, y no pudo continuar desarrollando dicha tarea laboral. Por esta razón, la joven y sus niñas iniciaron un periplo por diferentes hoteles.

Justamente la falta de estabilidad habitacional, afectó notablemente a la regularidad deportiva de Umma. En referencia a ello, su mamá argumentó que "al ir de un lado a otro no podemos organizarnos. Ella me acompaña a mis entrenamientos de árbitro, y los fines de semana a Monte Grande, donde se juegan los torneos en los que yo participo como jueza de línea". Por esto no pudo la nena continuar sus entrenamientos en San Telmo, ni tampoco presentarse en Vélez, club interesado en sumarla sus divisiones menores.

Por si fuera poco, en el último hotel en el que se alojaron, a Umma le robaron sus tres palos, uno de ellos fue el primero que tomó a sus 5 años, una bocha, un par de canilleras y el protector bucal. Es decir, un obstáculo más de una serie de barreras que hasta el momento detienen el sueño de la pequeña promesa de Río Cuarto. La cual le ruega a Julieta: "Mamá quiero volver a practicar, extraño estar en una cancha".

Por este pedido que le desgarra su alma, la joven madre remarcó que "necesito un techo porque me permitiría estabilizarme laboralmente, y también a nivel económico. Puesto que mis hijas asisten a un merendero, y a mí me acerca comida la gente". En consecuencia, acude a una ayuda monetaria que le permita afrontar un alquiler, que puede aportarse al CBU 0720159830000024646601.

En tanto, Las Leonas le enviaron un mensaje a quien pretende ser una de ellas, en el cual, expresó Julieta, "le dijeron que no baje los brazos, y siga adelante". Para ello necesita la colaboración de todos.