Son miles los fieles que se acercaron este domingo a la parroquia de San Cayetano, ubicada en Liniers, para agradecer y pedir por "pan y trabajo". Tras dos años de pandemia donde las actividades masivas pastorales estuvieron suspendidas, el barrio porteño se encuentra repleto de seguidores que viajaron de distintos puntos del país para celebrar el Día de San Cayetano

El lema de este año es: "Gracias San Cayetano por acompañarnos, ayúdanos a cuidarnos como hermanos". La misa central fue presidida, a las 11, por el arzobispo de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli. No obstante, después de que la banda de la policía federal tocara el himno nacional, a las 12 de la noche del domingo, los sacerdotes abrieron las puertas de hierro del templo de la calle Cuzco y dieron inicio a la festividad católica que se realiza en simultáneo en varias parroquias de todo el país.

Por su parte, Poli exhortó a la feligresía a adoptar "actitudes solidarias y fraternas que nos permitan reconstruir esta Argentina que nos duele a todos" y en la que "el pan que alimenta nuestra vida diariamente se hace más inalcanzable a causa de la inflación asfixiante".

 

Un sacrificio para muchos, pero con un trasfondo muy grande, los devotos del santo realizaron la noche del sábado y la madrugada del domingo más de cinco cuadras de fila en las veredas que rodean al santuario. Allí se ubicaron bien abrigados, con sillas plegables y termos con mate o café, junto a sus familias, compañeros de trabajo o incluso grupos de fieles que se conocieron allí mismo en ediciones anteriores.

En la ceremonia hay dos formas de acercarse a la imagen de Cayetano: la primera es la "fila lenta", en esta van los que se detienen frente a la imagen del santo, y, por otro lado, está la "fila rápida", a esta van las personas que pasan a saludar la imagen sin detenerse.

 

San Cayetano en Buenos Aires

La famosa imagen de San Cayetano arribó de Italia a la zona de Liniers en 1875 con las monjas del divino Salvador, que fundaron una capilla y un colegio dedicados al patrono de la Providencia, tras lo cual se construyó el templo en 1900 y fue consagrado parroquia en 1913.

Sin embargo, recién en la crisis de 1930 la devoción por San Cayetano se volvió popular, ya que ante la desesperación de los sectores obreros, el párroco Domingo Falgioni organizó una pastoral que impulsó la veneración del santo, que comenzó a ser el del "pan y el trabajo".

Así surgió la tradición en Argentina, todos los 7 de agosto trabajadores locales y de países limítrofes se acercan a pedir o agradecer por el trabajo y sus intenciones particulares.

 

Crónica HD estuvo presente en Liniers y habló con los presentes que contaron las razones que los trajeron hasta allí y los sacrificios que hacen día a día en busca de pan y trabajo. Además, el periodista Marco Bustamante le pidió a uno de los sacerdotes que diera la bendición para los televidentes.

Un hombre proveniente Concepción del Uruguay contó: "Vinimos por mi sobrino, tiene una enfermedad que se llama piel de cristal". Un señor dijo: "A pedir y agradecer, a pedir que siga ayudando a la gente con trabajo". "A agradecerle por todo lo que hace por mí y por mi familia. Dar gracias porque todos tienen trabajo", expresó un señor mayor. "Vengo todos los años a pedir y agradecer", dijo otro.

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