REVELACIONES

Vidente asegura que estuvo presente en el momento de la Navidad y cuenta cómo fue el nacimiento de Jesús

Muchos se preguntan cómo fue el momento del nacimiento de Cristo, tantas veces representado en los pesebres. Además del relato que se presenta en el Nuevo Testamento numerosos videntes han recibido revelaciones de cómo fueron los hechos en Belé. Leé este testimonio. 

Muchos se preguntan cómo fue el momento del naciemiento de Cristo, tantas veces representado en los pesebres. Además del relato que se presenta en el Nuevo Testamento numerosos videntes han recibido revelaciones de cómo fueron los hechos en Belén de Judea.

A finales del 1700 y comienzos del 1800 vivió en Alemania la famosa mística Ana Catalina Emmerick (1774-1824). Esta monja sorprende por los acontecimientos que rodean su vida, las revelaciones, sus escritos y que tenía en su cuerpo la réplica de las heridas o estigmas que sufrió Jesús en la Cruz, además en sus últimos años solo se alimentó de la Eucaristía.

Sus escritos son tan fascinantes que Mel Gibson se inspiró en ellos para filmar la famosa película "La Pasión". Ana Catalina Emmerick sobre lo que vio del nacimiento de Jesús en Belén dice lo siguiente:

En la gruta de Belén donde María y José habían ido porque no había lugar en la posada para recibirlos, la vidente cuenta: "He visto que la luz que envolvía a la Virgen María se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el aire, a cierta altura de la tierra. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho".

La naturaleza parece influenciada por el suceso que acontece: "El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía".

En este contexto sucede el Nacimiento, así lo narra Ana Catalina: "Luego ya no vi más la bóveda. Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María".

 

Ana Catalina Emmerick
El nacimiento de Cristo fue revelado a videntes y místicos como Ana Catalina Emmerick.

"Vi a Nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mis ojos; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla -aquí se ve claramente como la vidente se siente parte de la escena. Ella experimenta la influencia de todo lo que lo rodea-. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos".

"Poco tiempo después vi al Niño que se movía y lo oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces que los ángeles, en forma humana, se hincaban delante del Niño recién nacido para adorarlo".

Recién una hora después la emoción parece permitirle cotinuar: "Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Solo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos, y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo".

 

Nacimiento de Jesús
El nacimiento de Jesús en las visiones de la beata Emmerick.

Y aquí la cotidianeidad parece aproximarse, la vida diaria de un bebé con sus pañales "como un bebé común" comienza. Así narra la mística el nacimiento de Dios. "María fajó al Niño: tenía solo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. ‘¡Ah, decía yo, este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!’".

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