Adicciones: el consumo que realmente nos debería preocupar
La cifra de adictos a las drogas aumenta y las comunidades terapéuticas no dan abasto. La detención de Marcelo Teto Medina reavivó la discusión por la importancia de los centros de rehabilitación.
La detención de Marcelo “Teto” Medina, más allá de su carácter mediático, y de las particularidades de la causa, también colocó el enfoque en el funcionamiento y la importancia de los centros y comunidades de rehabilitación de adictos.
Espacios que para los rehabilitantes, y sus familias, representan la única posibilidad de recuperar o reconstruir sus vidas, y para muchos de ellos, tiene el mismo valor que su propia casa. No obstante, dichos establecimientos no alcanzan a cubrir la gran demanda de consumidores por recuperarse, y en este contexto, tanto padres como los propios pacientes estiman que la denuncia que involucró a Medina, tuvo un efecto contradictorio en sus causas contra las adicciones.
“Todo esto que pasó, refleja una historia detrás, contada erróneamente. Esto nos perjudica a los que luchamos para que los adictos puedan recuperarse”. El testimonio pertenece a Laura, quien internó por primera vez a su hijo en 2010.
La mujer recorrió ocho centros diferentes en pos de la recuperación de su ser querido, y con base en dicha experiencia, señaló que “es mentira que a un adicto lo pueden someter a servidumbre porque te prende fuego la comunidad, no lo va a permitir, no es fácil de dominar. Salvo que lo dopen, y eso no pasó en esa situación”.
"Esto nos perjudica a los que luchamos para que los adictos puedan recuperarse”.
En este sentido, Laura remarcó que “al adicto hay que hablarle con cierta autoridad, porque de forma permisiva no lo sacas de su voluntad de consumo, y para evitar que se escape. Es necesario que se le impongan responsabilidades”.
En la misma línea, Marisol Froy, mamá de un joven recuperado, tras 18 años de tratamiento, enfatizó que “a estos pibes debes mantenerlos ocupados las 24 horas del día, porque si tienen un espacio libre, van a pensar y salir a consumir”.
Las comunidades que hablaron de lo que pasó con Teto MedinaLa división y asignación de tareas y actividades constituyen una de las principales estructuras en el largo y minucioso proceso de rehabilitación del adicto. Puesto que le permite al interno recuperar ciertas responsabilidades y tareas rutinarias que perdió en el consumo.
En referencia a ello, Froy, presidenta de "Madres del Ser", detalló que una comunidad “es como tu casa, cada uno se prepara su desayuno, se lava sus platos y sus ropas. Es decir, hay una estructura que debe mantenerse para los chicos que vendrán, porque además es la principal vía de reinserción social después de muchos años de drogadicción”.
En principio, el primer paso del tratamiento consiste en un trabajo terapéutico interdisciplinario, en el cual intervienen un director médico, un psicólogo y un psiquiatra, que comprende charlas individuales y colectivas. En referencia a dicho proceder, Stella Maurig, Operadora Socio Terapéutica en Adicciones, detalló que “las personas que recién ingresan tienen sus guías y orientadores, que son los internos de mayor antigüedad. Se disponen grupos de pares, en los que hace un espejo con el otro, y de sentimientos son juegos basados en la psicología. El adicto se sienta en una silla vacía, y habla como si estuviera otro sentado allí para que vaya abriendo su interior. Además,más hay actividades de psicodrama, basadas en el teatro”.
Mediante semejante metodología, Marcelino Ares, representante de la Fundación “Yo Pude”, aseguró que “los chicos tienen que recuperar sus vínculos, y retomar las buenas actitudes y los hábitos, y de eso se desprenden las tareas establecidas en la comunidad, vinculadas a los quehaceres, y las actividades terapéuticas”.
A su vez, Ares, papá de un joven rehabilitado, agregó que “quien consume, al llegar a una comunidad vuelve a implementar los buenos hábitos que perdió en la adicción. Por ejemplo, había un chico que por las drogas dormía en la calle, y costó mucho que vuelva a dormir en la cama”.
Por sus funcionamientos minuciosos, por el afán en la contención, y en la reinserción social, los centros de rehabilitación y las comunidades desempeñan un rol esencial, imprescindible en la lucha contra las adicciones.
En este sentido, Stella, representante de “La Madre Marcha", dejó en claro que “es el único lugar en el que saben como recuperar a un adicto, se lo reeduca, se lo ayuda a recuperar todo lo que pierde, como los vínculos, reinsertarlos, como por ejemplo volver a trabajar, la salud y recuperar sus derechos”.
Por su parte, Laura, consideró que “son maravillosos, yo adoro a las comunidades, porque aprendes a vivir en comunidad. Hoy te necesito y vos me vas a ayudar, y mañana me necesitarás vos, y yo te voy a ayudar. Ese es el mensaje”.
No obstante, los propios adictos, sus familias y las organizaciones que los representan coinciden en sostener que hay mucho camino por recorrer, a pesar de las labores de dichos establecimientos, para erradicar una problemática tan compleja y peligrosa como el consumo de drogas. Justamente, la creación de más espacios de rehabilitación para alcanzar una demanda en crecimiento, y una mayor admisión de las mujeres en los recintos, y salida laboral para los internos, constituyen las principales carencias a resolver.

