BUENA VIDA

Cómo escapar a las trampas de la indecisión: tareas breves y sencillas para avanzar

Herramientas que pueden servir de guía prácticas para optimizar el tiempo y tus capacidades

El conferencista internacional Daniel Habif , autor de Las trampas del miedo ( Hojas del Sur ), comparte algunas estrategias para alejar temores, no procastinar y seguir adelante con nuestras vidas. Cuando tenemos que tomar decisiones acabamos haciéndolo con base en nuestras creencias, lo que abre paso a juicios intuitivos que nos llevan a errores, y normalmente siempre a los mismos.

Kahneman llamó falacia de la planificación a una de estas mentiras que el cerebro se cuenta a sí mismo y, además, se las cree. La capacidad para planificar es una ilusión que sobrestima lo esencial y minimiza lo accesorio. Por este motivo tenemos como norma planificar en condiciones optimistas.

 

Esto no quiere decir que no uses «colchones de tiempo», todos lo hacen. Estimas que harás las cosas en tres días y ofreces seis, el problema es precisamente que cometes dos errores: primero porque la estimación original suele ser estrecha y luego por que te relajas al tener días adicionales, que solemos no aprovechar, motivo por el que, aunque hayamos puesto amplios colchones, terminamos trabajando horas extras para estar a tiempo.

Tienes una videollamada en cinco minutos y no has desayunado; estimas que en dos minutos tendrás unos huevos fritos, pero eso es solo porque piensas en el proceso central, no en todo lo que implica: ir a la cocina, sacar la sartén del horno, buscar los huevos del refrigerador, encontrar el aceite y esperar a que se caliente.

Cuando comienzas propiamente a freír ya se consumieron los dos minutos que habías estimado. Este ejemplo elemental se puede aplicar, por ejemplo, al tiempo en que se escribe un libro, que es mucho más que sentarse a apretar teclas; hay investigación, corrección y relectura, actividades que solemos minimizar porque, aunque sea necesario, no son lo que nuestro cerebro define como «escribir». Si registramos con detalle lo que hemos planeado, podemos ir venciendo esta falacia porque sobrestimamos nuestra habilidad en el futuro aunque el pasado nos haya dicho lo contrario.

En 1979, Douglas Hofstadter formuló esta incapacidad con su famosa ley de Hofstadter , que no debes olvidar: «Siempre nos lleva más tiempo de lo esperado, incluso teniendo en cuenta la ley de Hofstadter». que son una serie de asunciones que hacemos apoyándonos en la facilidad que tiene el cerebro para construir respuestas, aunque sean equivocadas. Vas en tu coche por encima del límite de velocidad y hablando por teléfono, pero si ves que multan a alguien pasas un buen rato sin hacerlo.

 

Yo conozco a varios que se han puesto a dieta cuando se enteraron de que un conocido tuvo un infarto. Otra forma en la que se hacen estas asociaciones generando correlaciones ilusorias, es establecer vínculos entre dos fenómenos inconexos entre sí, pero que ocurren al mismo tiempo, lo que es especialmente útil para alimentar los discursos xenófobos.

Las supersticiones tienen en este tipo de relaciones un descanso porque asociamos un evento positivo o negativo con la ocurrencia, y por ello sacamos conclusiones como mi mochila de la suerte, o la hora en la que no lees tus mensajes ni recibes llamadas porque será para darte malas noticias.Incluso existe disponibilidad por imaginación, si es sencillo imaginar un riesgo o evento le damos más probabilidades de ocurrencia. Cuando deseamos esquiar es fácil imaginar una avalancha, es algo que hemos visto muchas veces en la televisión y por ello podemos darle un peso de mayor ocurrencia.

Supón que estamos planeando unas vacaciones y tenemos dos países en nuestras opciones. Debemos elegir uno de ellos, pero vemos que lo mencionan mucho en las noticias porque hubo un ataque terrorista; entonces, escogemos el otro, y como resultado viajaremos a un destino mucho más peligroso por el hampa común, pero eso no sale en las noticias. Cierro con este ejemplo porque ahora deseo que vayamos al aspecto de lo que metemos en nuestra mente.

Al conocer un poco cómo funcionan estos baches del pensamiento, te dejo unas tareas breves y sencillas para optimizar la calidad de la información con la que puedes dejar atrás la indecisión. Traza un mapa de información. Esto es un esquema en las listas de listas todas las fuentes relevantes que están utilizando. Revisa bien cada uno de los datos con los que cuentas y asegúrate de que ninguno de ellos proviene de creencias, impresiones, prejuicios, correlaciones ilusorias o falsas premoniciones.

 

 Escribe varios escenarios en los que puedas poner a prueba los recursos que estás utilizando. Por ejemplo, supón que tu decisión está relacionada con la compra de un negocio en tu localidad. Elabora escenarios extremos en la más optimista y pesimista de las posibilidades y mira hasta dónde puede aguantar la información con la que cuentas. Esto te dará la clave de si alguno de los pilares sobre los que te apoyas está construido sobre suelo pantanoso. Siéntate con ellos y déjalos retar los ejes fundamentales de tu decisión.

Mantente alerta a lo que hagan los demás; no es para imitarlos, pon atención cuando otros caigan en el sesgo de disponibilidad (las mujeres no saben manejar, los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, en tal país se produce mucha droga, Londres es una ciudad gris). Si miras cuando estas conductas las realizan otros, mejorará tu capacidad para reconocerlas en tus patrones. Recuerda que el sesgo de disponibilidad es una consecuencia de nuestro cerebro perezoso, de allí que nada mejor que ponerlo a trabajar: comprueba las fuentes, busca datos concretos, trata de vencer tus postulados con otros que los contradigan y mira si siguen teniendo sentido.

Como ya he comentado, pensamos así de forma natural, por eso debemos estar pendientes de cuándo podemos hacerlo, con lo que evitará caer en su trampa. También es importante tener en cuenta que no siempre sabemos en qué estamos pensando; hay estímulos que se detonan sin que lo sepamos. Te mostraré cómo puede actuar esto, pero haz justo lo que pida para que pueda funcionar.

No pienses en una bicicleta. Importante: no te dije que pensaras en una bicicleta —que quizás sería una tarea más compleja—, te estoy pidiendo que no lo hagas.Tomar decisiones y aceptar tu identidad es el mayor precio para conservar tu dignidad. Defina tus compromisos y pactos. Debes tener tus «Términos y condiciones» propios, definir todo aquello que estás dispuesto a pagar mental y emocionalmente para llegar a donde quieres, de esta forma podrás hacer sostenible el esfuerzo que te demandarán tus ambiciones.

 

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