"Esto se va a volver a caer": el informe que anticipó el derrumbe en Comodoro Rivadavia y la advertencia de los especialistas
El estudio de 2002 advertía que la urbanización en estos sectores provocaría hundimientos, afectando la integridad de las viviendas. Para un experto en geología “”no hay ninguna posibilidad de rescatar este terreno".
El derrumbre en el cerro Hermitte, que derivó en evacuaciones masivas en Comodoro Rivadavia, contaba con antecedentes documentados desde hace más de dos décadas. Un estudio elaborado en 2002 por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) ya caracterizaba al Barrio Sismográfica como una zona de alta peligrosidad geológica debido a su expansión sobre terrenos inestables.
El análisis, realizado por la Dirección de Geología Ambiental y Aplicada, identificó que la urbanización avanzaba sobre depósitos de deslizamientos, es decir, materiales removidos naturalmente que carecen de consolidación. Estos sustratos presentan una gran cantidad de espacios vacíos subterráneos generados por sufusión o erosión hídrica subsuperficial, proceso que debilita la base de apoyo del terreno.
Respecto a la inviabilidad de estos suelos, el geólogo Andrés Folguera habló con Crónica TV y sostiene que la ciudad presenta una vulnerabilidad estructural crítica. "Comodoro reúne características particulares, primero por el tipo de roca que compone el subsuelo y segundo por el desarrollo urbanístico", explica el especialista, señalando la incompatibilidad entre la geología local y la presión que generó la construcción.
El informe de 2002 advertía que la urbanización intensa en estos sectores provocaría hundimientos, afectando directamente la integridad de las viviendas y las redes de servicios públicos. La advertencia incluía la posibilidad de movimientos de ladera recurrentes, lo que obligaba a las autoridades a establecer sistemas de monitoreo permanentes si la expansión barrial continuaba.
Para mitigar los riesgos, el SEGEMAR recomendó en su momento restricciones severas, como evitar el tendido de cañerías subterráneas y sustituirlas por sistemas aéreos para facilitar el control de fugas. Asimismo, se sugirió prohibir el riego, no realizar movimientos de suelos ni nuevas perforaciones, y detener cualquier construcción adicional sobre lo ya edificado.
Folguera destaca la gravedad de la situación actual al describir la evolución de la fractura principal en el cerro. "Había una grieta principal que existía desde 1969 que se propagó y se siguió rompiendo y luego se formaron cinco grietas nuevas", detalla.
El especialista advierte que la estabilidad del sector es nula de cara al futuro. "Ante la primera lluvia, esto se va a volver a caer. Aún sin condiciones climáticas puede caer, en un día, en un mes o en un año", sentencia Folguera.
La ocupación de estas laderas responde, en muchos casos, a procesos de autoconstrucción sin aval técnico. Al respecto, el geólogo es categórico: "Estos terrenos no se deberían haber utilizado para desarrollo urbanístico. Ningún constructor pondría su firma para construir en esa ladera". El informe original también instaba a instruir a los habitantes sobre la precariedad del sustrato para fomentar la conciencia del riesgo.
Pese a las recomendaciones de hace 24 años, la expansión urbana no se detuvo, lo que aumentó la presión sobre el material deslizado y elevó la probabilidad de daños estructurales. El colapso reciente del cerro Hermitte confirma las proyecciones técnicas que señalaban que el peso de la infraestructura y la filtración de líquidos acelerarían la inestabilidad.
En respuesta a la crisis, el Concejo Deliberante de Comodoro Rivadavia declaró la emergencia geológica y urbanística por un período de 90 días.
La evaluación final de Folguera sobre el sector afectado no ofrece margen para la recuperación de las zonas de mayor impacto. "No hay ninguna posibilidad de rescatar este terreno", concluye el experto.

