La lucha de Brenda por vivir: necesita un trasplante de riñón urgente por una insuficiencia renal crónica avanzada
Brenda Marrone padece de insuficiencia renal crónica avanzada terminal, ya que sus riñones han perdido casi por completo su capacidad para funcionar de manera adecuada. Necesita de manera urgente un riñón para llevar adelante una vida normal. "Le pido a Dios todos los días que ese órgano milagroso aparezca", expresó a cronica.com.ar.
Brenda Marrone tiene 33 años y es oriunda de la localidad bonaerense de Banfield. Desde hace un año se encuentra en lista de espera de un donante de riñón en el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) a raíz de una insuficiencia renal crónica terminal. Lo necesita de manera urgente para poder continuar con su vida.
"La espera es un sufrimiento, le pido a Dios todos los días que ese órgano milagroso aparezca. Pero la espera se hace cada vez más larga", comentó una publicación en sus redes sociales con el hashtag #UnRiñonParaBren. Cronica.com.ar dialogó con la joven para contar su historia de vida, su lucha cotidiana y tener que convivir con la incertidumbre y la ineludible situación de esperar a que finalmente llegue el tan ansiado riñón.
Brenda comentó que a los 5 años de edad comenzó con pérdidas de proteinuria con sangre, que se refiere a la cantidad anormalmente alta de proteínas que se eliminan a través de la orina. Permaneció internada por varios días en el Hospital Garrahan y los inconvenientes de salud perduraron hasta los 10 años con tratamientos que fueron favoreciendo los valores clínicos, pero aún sin un diagnóstico certero.
A temprana edad continuó con revisiones constantes, estudios médicos, análisis de sangre, alimentación saludable, entre otras cosas. Sin embargo, ese tratamiento se pausó: recién a sus 24 años, trabajando en una oficina y en una época de alta actividad deportiva practicando hockey, comenzaron a aparecer nuevas señales negativas como dolores de cabeza, en la nuca y picos de presión alta.
Los estudios médicos indicaron que tiene una insuficiencia renal crónica avanzada terminal, en la que los riñones han perdido casi por completo su capacidad para funcionar de manera adecuada. En esta etapa, los riñones no pueden eliminar eficazmente los desechos y el exceso de líquidos del cuerpo. Los especialistas le explicaron que dicha enfermedad presenta cinco fases y que ella se encuentra en la cuarta fase.
Actualmente, se encuentra en lista de espera de un donante de riñon en el INCUCAI desde hace más de un año, aguardando que las probabilidades para encontrar el donante indicado sean altas. Hasta el momento no hubo contacto, pero la esperanza se mantiene latente.
El cambio rotundo de vida
Nuevamente, Brenda comenzó con los cuidados exhaustivos con una buena alimentación, inyecciones de hierro y varios controles por mes, con un nuevo tratamiento médico como diálisis. Desde el momento que surgió un estrés a raíz de perder su trabajo y el impacto emocional que ocasionó el mismo, comenzaron a aparecer nuevas señales negativas, como por ejemplo la abundante pérdida de sangre constante.
Pasó a estar internada con un catéter transitorio en el cuello y hasta realizarse hemodiálisis, un tratamiento paliativo de tres veces por semana utilizado para limpiar la sangre de toxinas, desechos y exceso de líquidos cuando los riñones no pueden realizar esta función de manera adecuada.
"Me sugirieron ponerme un catéter peritoneal (zona del abdomen) para empezar la diálisis, pero en mí casa. Más que nada porque yo quería trabajar. Soy joven y tengo actividades para hacer, y la hemodiálisis es más 'invasiva'", comentó Brenda y las complejidades que surgieron por el tratamiento delicado. "Por ejemplo, una vez se me salían los puntos del catéter del cuello y me los cocían ahí mismo, cuando estaba haciendo la diálisis. Realmente es todo muy traumático", agregó.
A raíz de ello, la joven comentó a este medio que se trata de una rutina "muy difícil y cansadora". "Son cuatro cambios en el día, cada cuatro horas. Tengo que estar 20 minutos intercambiándome el líquido que tengo en el peritoneo", señaló.
Al día de la fecha se encuentra desempleada, ante el rechazo por parte de empresas que no la aceptan por su actual tratamiento que condiciona su estilo de vida: "Si tengo que buscar trabajo, a veces me exigen presencial tres veces por semana, y yo no puedo, porque la diálisis se tiene que hacer todos los días. Yo no puedo llevar la diálisis al trabajo, salvo que algunas empresas sí lo acepten y lo tomen, pero hasta ahora nunca pasó. Me cambió mucho la vida con la diálisis".
"Los órganos no van al cielo": la campaña de concientización
"Los órganos no van al cielo", es una campaña de concientización en el que día a día se recuerda la importancia de donar órganos y lo que significa para el paciente que está esperando.
"Sé que muchas personas tienen miedo a donar porque podría significar una tragedia, que te quedes con un riñón y te pueda pasar cualquier cosa. Se escuchan miles de cosas. Pero es más que nada concientizar a la gente de que puede salvar otras vidas y que hay personas que sí la están sufriendo, la están padeciendo", consideró Brenda.
"Yo sé que no es fácil ni perder a un familiar por un donante cadavérico, ni donar un riñón de donante vivo, porque la gente tiene miedo, pero me parece que se debería hablar mucho más de esto. Y no se está hablando de cosas tan serias como estas o más importantes", ratificó.
Entre el panorama de incertidumbre, encontró refugio en su familia para salir adelante, pero mucho más en sí misma: "Creo que si yo no llevaría el tratamiento de diálisis por sí sola y los controles y demás, no sé si podría. Pero creo que tengo mucha fortaleza en mí misma para manejar todo. Creo que también es una costumbre el tema de la diálisis. Tanto tiempo para mí es un hábito".
"A veces me comparo con otras personas que tienen más libertades y digo 'no puedo ser tan libre como ellos'", agregó. En tanto, sostuvo que "son muchos días de demanda y análisis que van saliendo que te dan mal, y eso te pone mal anímicamente". "De chica pensaba que era sana, o sea que no tenía nada. Y hoy en día estoy esperando un trasplante para poder vivir", concluyó.
Según el Ministerio de Salud nacional, unas 7.164 personas necesitan un trasplante para salvar su vida en este momento. En tanto, 283 personas donaron sus órganos este 2024. Brenda espera su momento. Donar es vida, y salva vidas.

