Los trucos infaliibles para conservar los tomates y que no se pudran enseguida
El tomate es una fruta que posee propiedades anticancerígenas, antiangiogénicas, fibra, ácido felúrico y vitamina C, pero lo más interesante es que previene enfermedades cardíacas y riesgo de sufrir aterosclerosis.
Sin lugar a dudas, el tomate tiene una importante utilidad para diversas recetas culinarias, aunque es un alimento que se debe saber conservar para disfrutar de sus propiedades, ya que sino perderá todo su sabor y esencia. Para ello existen varios consejos para alargar su vida útil.
Esta fruta es de uso cotidiano y gracias a un correcto cuidado de la misma, se podrá disfrutar de sus beneficios, y entre ellos, posee propiedades anticancerígenas, antiangiogénicas, fibra, vitamina C y el ácido ferúlico. Además, previene enfermedades cardíacas y riesgo de sufrir aterosclerosis.
Consejos para conservar los tomates por más tiempo- Temperatura: los tomates son frutas que, al estar en un ambiente cálido, maduran muy rápido. Si están expuestos a un clima con humedad y temperaturas elevadas, superiores a los 24 grados centígrados, lo mejor será guardarlos en la heladera, puntualmente en el cajón para verduras. De esta manera, se asegura de que puedan durar al menos una semana, aunque esto también dependerá del punto en el que estén en el momento de almacenarlos.
- Guardarlos siempre boca abajo: un truco infalible para conservar los tomates es ubicarlos con la raíz del tallo hacia abajo, es decir, tocando el plato o la base del recipiente donde los guarde. También, conviene que el lugar de almacenamiento sea la heladera o en todo caso, un espacio seco y oscuro, como la alacena. Conservar de esta manera los tomates, ayuda a que no pierdan humedad y por ende a que no se arruguen y se descompongan antes de lo que deberían.
- Puedes secarlos: una de las prácticas más antiguas utilizadas para conservar los tomates es secándolos. Al deshidratar la fruta puede preservarla durante meses sin que esta se deteriore. Si bien es un proceso que toma su tiempo, es muy útil si necesita almacenar grandes cantidades de tomates por un periodo prolongado. Una vez deshidratados, pueden envasarse con aceite o guardarlos en un sitio seco y al abrigo de la luz, hasta por un año.
- Llevarlos al congelador: otra opción para preservar los tomates por mucho tiempo es congelarlos. Si bien este método cumple la función de frenar la descomposición de la fruta, la realidad es que en el proceso de congelamiento esta pierde buena parte de sus propiedades, en especial su sabor, el cual se ve bastante atenuado. Tenga en cuenta que si decide conservarlos de esta manera, conviene cortarlos en pequeños trozos y guardarlos en bolsas, divididos en raciones. Así, será mucho más fácil descongelarlos y aprovecharlos en sus recetas.
- Convertirlos en salsa: si es un fan de la pasta, pizzas o lasaña, otra forma de conservar los tomates es cocinarlos y convertirlos en salsa. De esta manera, puede preservarlos por un largo tiempo y, así, utilizarlos en sus preparaciones sin mayor problema. Siempre es recomendable guardar la salsa de tomate en un envase de vidrio, limpio, esterilizado y cerrado al vacío para evitar que se eche a perder.
El tomate es una fruta milenariaAunque parezca increíble, el tomate es una fruta que pertenece a la familia de los pimientos, las berenjenas y las patatas. Su origen es latinoamericano, puntualmente andino, y llegó a España a principios del siglo XVI junto con otros frutos y vegetales, como la papa, chile y maíz. Así, progresivamente se fue introduciendo en los mercadillos de ciudades como Sevilla, cuna del comercio mediterráneo de esa época.
Con el paso de los años, este fruto se fue abriendo camino entre los cocineros de Europa, haciéndose particularmente famoso en Italia y Francia, donde se comienza a utilizar como ingrediente base en diversas recetas.
En la actualidad se convirtió en una de las frutas más demandadas en el mundo, tanto por su sabor, como por su versatilidad. Puede consumirse crudo, cocinado, en ensaladas o guisos y siempre aporta un toque único a las preparaciones, en especial aquellas donde se combina con harinas y quesos, como es el caso de la pizza.

