Un cohete se estrellará contra la Luna y los científicos investigarán las consecuencias del impacto
Una sonda que viaja a 9.300 kilómetros por hora creará un cráter que será investigado por los científicos para revelar las consecuencias de futuros impactos en la Tierra y otros planetas.
El 4 de marzo, el propulsor de un cohete chocará contra la superficie de la Luna a una velocidad aproximada de 9.300 kilómetros por hora, creando un cráter que será investigado por la NASA para obtener información precisa sobre los impactos planetarios y abrir el debate sobre cómo la basura cósmica puede ser un verdadero problema para el sistema solar.
En 2009, la agencia espacial estadounidense ya había realizado un experimento similar cuando estrelló de manera intencional en el satélite natural de nuestro planeta una sonda de detección y observación de cráteres lunares.
Los especialistas desconocen el lugar exacto donde caerá el propulsor del cohete que creará el cráter de unos 20 metros de diámetro. Aunque informaron a la revista Scientific American que creen que impactará cerca del cráter Hertzsprung, que tiene unos 570 kilómetros de diámetro.
Por esta razón, los científicos destinaron a la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA para buscar el sitio preciso del choque cósmico e investigar sus consecuencias. Los resultados de la investigación estarán disponibles en algunas semanas.
Pablo Hayne, profesor asistente de Ciencias Astrofísicas y Planetarias de Universidad de Colorado, describió a este impacto no planificado “como una oportunidad emocionante”.
“La Luna ha sido un testigo firme de la historia del Sistema Solar, su superficie llena de cráteres registró innumerables colisiones en los últimos cuatro mil millones de años. Sin embargo, los científicos rara vez logran vislumbrar los proyectiles, asteroides o cometas que forman estos cráteres. Sin conocer los detalles de lo que creó un cráter, los científicos no pueden aprender mucho al estudiar uno”, indicó Hayne.
El impacto proporcionará un experimento único y fortuito que podría revelar muchos de los secretos de las colisiones naturales que golpean las superficies planetarias. Además, los investigadores tendrán otras herramientas para interpretar el paisaje árido de la Luna y los efectos que tienen los impactos en la Tierra y otros planetas.
Hayne explicó que la comunidad científica aún debate sobre la identidad exacta del objeto que colisionará con la Luna. “Los astrónomos saben que el objeto es un propulsor descartado del lanzamiento de un satélite a gran altitud. Tiene aproximadamente 12 metros de largo y pesa casi 4.500 kilogramos. La evidencia sugiere que es probable que sea un cohete SpaceX lanzado en 2015 o un cohete chino lanzado en 2014, pero ambas partes han negado la propiedad”, dijo.
Cuando el cohete choque contra la superficie lunar, una onda expansiva viajará a lo largo del proyectil a cientos de kilómetros por segundo. “En cuestión de milisegundos, la parte trasera del casco del cohete se borrará con pedazos de metal que explotarán en todas las direcciones”, aseguró el científico.
El especialista espera que una onda de choque gemela viaje hacia abajo en la capa superior de polvo de la superficie de la Luna. “La compresión del impacto calentará el polvo y las rocas y generará un destello al rojo vivo que sería visible desde el espacio si hubiera una nave en el área en ese momento. Una nube de roca y metal vaporizados se expandirá desde el punto de impacto a medida que el polvo y las partículas del tamaño de la arena se arrojen hacia el cielo. En el transcurso de varios minutos, el material expulsado volverá a llover sobre la superficie alrededor del cráter que ahora arde sin llama. Prácticamente, nada quedará del desafortunado cohete”, manifestó Hayne.
Hayne fue parte de la misión de 2009 de la NASA y explicó que fue un éxito rotundo. “Al estudiar la composición de la columna de polvo que se elevó hacia la luz del sol, los científicos pudieron encontrar señales de unos cientos de kilogramos de hielo de agua que habían sido liberadas de la superficie de la Luna por el impacto. Esta fue una evidencia crucial para respaldar la idea de que durante miles de millones de años, los cometas han estado transportando agua y compuestos orgánicos a la Luna cuando chocan contra su superficie”, expresó.
“Sin embargo, debido a que el cráter está oscurecido permanentemente por las sombras, mis colegas y yo hemos luchado durante una década para determinar la profundidad de esta capa enterrada rica en hielo”, sostuvo Hayne.
Ahora este nuevo experimento accidental ofrecerá a la comunidad científica la oportunidad de observar un cráter muy similar pero a la luz del día.
Y dado que el impacto ocurrirá en el lado oculto de la Luna, estará fuera de la vista de los telescopios terrestres. “Aproximadamente dos semanas después del impacto, el Lunar Reconnaissance Orbiter de la Nasa comenzará a vislumbrar el cráter a medida que su órbita lo lleva por encima de la zona de impacto. Una vez que las condiciones sean las adecuadas, la cámara del orbitador lunar comenzará a tomar fotografías del lugar del impacto con una resolución de aproximadamente 3 pies (1 metro) por píxel. Los orbitadores lunares de otras agencias espaciales también pueden enfocar sus cámaras en el cráter”, advirtió Hayne.

