Por Ariel Martín Lopez
paranormal@cronica.com.ar

Hay un dicho popular que reza que una persona no puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Frase aparentemente irrefutable, pero, ¿esto es realmente sí? ¿Qué hay de cierto de que alguien esté en más de un lugar?

A lo largo de la historia se han registrado extrañas historias sobre personas que han hecho precisamente eso, y de alguna manera han desafiado las leyes de la realidad porque, literalmente, han estado en dos lugares al mismo tiempo. No referimos al tele-transporte ni tampoco es el fenómeno conocido como Doppelgängers (dos personas casi idénticas). Son los casos de quienes han logrado, de alguna forma, divergir en dos formas físicas independientes de manera instantánea y, al mismo tiempo, estar realmente en dos lugares a la vez. A esto se lo conoce como bilocación.

¿Qué es la bilocación?

El acto describe a una persona estando físicamente en dos lugares al mismo tiempo. Se diferencia de otros fenómenos similares, como los viajes astrales, en el que la conciencia de una persona viaja fuera del cuerpo físico, que se queda donde está.

El bilocador se describe típicamente como estar físicamente presente en ambos sitios, respirando, sudando, comiendo, bebiendo o interactuando con su entorno de forma normal. Y suele ocurrir al instante, mientras que con otros tipos de experiencias similares se tarda cierto tiempo en desplazarse de un lugar a otro.

Los ejemplos

Aunque la bilocación ha sido bien documentada en distintas culturas desde siempre algunos de los casos más sorprendentes están directamente ligados a santos y otras figuras religiosas, aunque también es notorio el del líder ruso Lenin, justamente descolgado de cualquier condición religioso/espiritual. Por eso mismo, y de alguna manera como una aceptación al fenómeno, de la bilocación ha sido considerada por las autoridades eclesiásticas como un don divino, un poder otorgado a aquellos que han dedicado su vida a los demás.

Así, el Vaticano considera que es uno de los milagros básicos requeridos para la santidad y registra innumerables informes sobre la bilocación, presenciados por varios testigos y corroborados por personas no creyentes.

Religiosos

La bilocación, en lo que respecta a los santos, se documentó desde hace siglos. Una de los primeros casos ocurrió en el siglo 13. San Antonio de Padua, un sacerdote y teólogo portugués, fue además considerado como uno de los mejores médicos de la iglesia por años, también conocido como San Antonio de Lisboa, tenía la capacidad de estar en dos lugares al mismo tiempo. Uno de los sucesos más conocidos y bien documentado fue durante una misa el domingo de Pascua en la catedral de Montpellier. Allí había una gran congregación con clérigos que habían llegado a su parroquia para seguir a su sermón, pero durante la misa y en un momento dado, San Antonio se dio cuenta de que se había olvidado de que había prometido cantar en un coro en un monasterio cercano, justo a esa hora. Entonces, delante de numerosos presentes se retiró con calma, cubrió su rostro con la capucha antes de permanecer en silencio e inmóvil. En ese pre- ciso instante San Antonio apareció entre el coro del otro monasterio. Cuando terminó de cantar, su cuerpo inmóvil en la catedral de Montpellier de repente comenzó a moverse y continuó como si nada hubiera sucedido. Así demostró su gran capacidad con la bilocación.

Casos relacionados a santos

Hay muchos otros casos de bilocación relacionados con santos. En el año 1500, el fraile italiano San Francisco de Paula exhibió con cierta frecuencia su capacidad para practicar la bilocación. A veces, durante sus sermones era visto por sus ayudantes atendiendo simultáneamente las tareas del monasterio. Lo más sorprendente fue cuando se vio a dos de sus cuerpos al mismo tiempo en la cocina del monasterio. Otro caso para mencionar es el del misionero San Francisco Javier, un profesor navarro que impartió clases de filosofía en la Universidad de París, y que viajó a destinos lejanos como Sri Lanka, India, Japón y Malasia durante la década de 1540.

Lo sorprendente, y que ratifica su habilidad para practicar la bilocación es que durante estos viajes se dice que apareció simultáneamente en dos o incluso tres lugares a la vez (trilocación). En esos casos se le llegó a ver dialogando con pueblos nativos a veces separados por miles de kilómetros entre sí. Al parecer esto era bastante común, al punto de que fue visto como un fenómeno habitual en él, y ya no sorprendía.

Muy reconocido

Un caso testigo es el de Alfonso María de Ligorio, un religioso italiano. Ocurrió en la mañana del 21 de septiembre de 1774, cuando tras dar misa en Arre- zo de repente cayó de su silla y entró en profundo trance en el que parecía estar perdido en una profundidad pensante, que un testigo describió como “éxtasis prolongado”. En este trance no se movió ni habló, no comía ni daba señales de consciencia. Sólo seguía inmutable, quieto y en trance. Nadie podía salir del cuarto, y él permaneció en este estado día y noche. Al otro día su estado no había cambiado, aunque sí dan- do signos de su respiración y los ojos parpadeando esporádicamente, siendo la única evidencia de seguir vivo. Días después se levantó como si no hubiera sucedido nada.

Cuando los presentes le preguntaron qué le había pasado, Alfonso dijo que había estado cuidando al enfermo papa Clemente XIV, que se encontraba a 160 kilómetros de Roma. Lo curioso, e inexplicable si no se considera la bilocación, es que dicho Papa falleció en el preciso momento en que justamente Alfonso logró salir del estado de “trance”. El comunicado oficial de la Iglesia incluía una lista de los clérigos que había estado presente al lado del Papa al momento de su muerte y Alfonso era uno de ellos. Algo que muchos testigos en Roma verificaron, al confirmar que había estado allí entre ellos rezando y hablando.

¿Cómo es posible?

La bilocación se encuentra en una variedad de culturas fuera de occidente o el cristianismo. Se ha documentado por los chamanes, así como en la brujería, paganismo, movimientos espiritualistas, en religiones como el hinduismo y el judaísmo, e incluso hay historias de este fenómeno que se remonta a la antigua Grecia.

En cada una de estas culturas y religiones fue analizada y ha tenido diferentes explicaciones. Algunos lo ven como una extensión mística de uno mismo, una especie de tulpa o forma de pensamiento que se proyecta desde que alguien toma forma en lo físico, por lo que manifiesta una copia de sí mismo a través de la fuerza de voluntad y el pensamiento.

Otros creen que es una separación del alma a través de un intenso entrenamiento mental y espiritual, al dominar la energía interna. En otras ideologías es una manifestación de las fuerzas naturales que impregnan nuestro alrededor, que pueden ser aprovechadas y orientadas hacia tales capacidades. Lo concreto es que existen enormes misterios del universo que aun los humanos desconocemos. La bilocación es uno, y probablemente lo seguirá siendo a futuro. Por ahora, si alguien te dice que no puede estar en dos lugares a la vez, recuerda que es posible, sólo es cuestión de creer.

Tulpa, un término que está relacionado

La tulpa no es otra cosa que la creación de entidades a partir del pensamiento. Es una de las cualidades que nos define como seres humanos. la habilidad para trasladar ideas al mundo real a través de acciones tangibles. La imaginación toma forma tridimensional a través de la interacción de nuestro cuerpo con el entorno físico, ya sea a través de la manipulación directa con nuestras extremidades, a través de herramientas, o al convertirnos en el líder de un equipo de personas.

Todos los objetos que se conocen habitualmente como artificiales en algún punto existieron como una idea en la mente de otra persona. Sin embargo, de acuerdo a tradiciones ancestrales y relacionadas con las diferentes religiones, existe una aproximación más directa al tema. Con la disciplina suficiente, sería posible crear cualquier objeto que uno desee y manifestarlo en el mundo real directamente desde nuestra mente, incluyendo a entidades autónomas y conscientes. Esto, que parecería una ilusión óptica en un primer momento, ha sido muy vista en la aparición de seres de otros mundos, y que en forma de realidad virtual, parecerían como desmaterializados o etéreos, cual fantasmal imagen. Y en realidad, estarían en dos lados al mismo tiempo. O sea, una bilocación a partir de la tulpa.

Más allá de las creencias

No sólo los casos de la bilocación rde carácter religioso han trascendido, También hay otros ilustres personajes de la historia de la humanidad que gozaron de esta capacidad. Una famosa figura de la política internacional fue la de Vladímir Ilich Uliánov, aunque para todos fue conocido como Lenin, máximo dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1922. El 19 de octubre de 1923, apenas tres meses antes de su muerte, Lenin estaba atravesando un momento difícil. En ese día en particular, un guardia del Kremlin escuchó una conversación telefónica bastante extraña entre un oficial de servicio y uno de los administradores de Lenin.

El oficial de guardia quería saber por qué Lenin estaba en su oficina en el Kremlin rebuscando entre los papeles, y más extraño aun es que estaba totalmente solo y sin su habitual escolta. La respuesta por parte del administrador fue que era imposible que Lenin estuviera allí, ya que se encontraba en su casa, en silencio, paralizado parcialmente, y de hecho, aparentemente bastante enfermo. Sin embargo, muchas personas en el Kremlin lo vieron claramente allí, y cuando terminó, dio un paseo por el patio. Dos de los guardias lo vieron caminando e incluso aseguraron que lo saludó, algo habitual en él.

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