De regreso al mítico edificio de la calle Garay

56° Aniversario de Crónica Por Lorena Alem y Nadia Burgues, Coordinadoras de Contenido. 

Después de muchos años, la redacción del diario Crónica regresó al mítico edificio de Garay y Azopardo. Por fuera, la estructura se mantuvo: aún conserva el color oscuro de sus pilares y el letrero rojo. Pero en su interior las cosas han cambiado: ya no están las rotativas en el segundo subsuelo y el ruido sordo de la maquinaria dio lugar a las voces de los conductores del canal.

El quinto piso cambió las máquinas Olivetti por oficinas renovadas y las antiguas áreas de armado y corrección se convirtieron en modernas instalaciones. La redacción hoy ocupa el espacio que antes era el de expedición, desde donde cada día salían los diarios. Estacionados de culata, los camiones esperaban su carga para repartir ejemplares en la madrugada, en la alocada carrera para llegar primero.

Diferencias más, diferencias menos, hoy en ese mismo espacio ocurre lo mismo que ayer: la información corre contra reloj por llegar al receptor. Pero los canales y los soportes son distintos: la redacción multiplataforma de hoy es base -tanto fáctica como simbólicamente hablando- de la convergencia. Término resistido hace algunos años, se ha vuelto indispensable para entender el periodismo y a los periodistas.

Con el advenimiento primero de las nuevas tecnologías e Internet y luego de las redes sociales, no sólo cambiaron las rutinas periodísticas -desde horarios de trabajo hasta decisiones de publicación- sino que, además, se ha resignificado el perfil del receptor. El lector dejó de ser tan sólo la construcción ideal a quien escribían los periodistas para convertirse en una entidad con una presencia más tangible y, al mismo tiempo, una participación más activa.

"El usuario de Internet es un sujeto que ha pasado de recibir información a crearla y publicarla sin necesidad de ser periodista. Esta reconversión ha hecho que un público que consumía noticias de forma masiva, lo haga de forma más selectiva y contando con una dosis de autonomía que le permite valorar o difundir o interaccionar con la propia información", explica Eva Herrero-Curiel, de la Universidad Complutense de Madrid.

El escenario actual dista bastante del de antaño. Las redes sociales compiten en inmediatez con las páginas de los medios tradicionales y, al mismo tiempo, son fuente de información que el periodista deberá cotejar antes de publicar o desechar. Sin embargo, aun cuando hayan cambiado los mecanismos de producción, los soportes e incluso los modos de comunicar.

"El gran triunfo de las redes sociales es estilístico y de narrativas: obligaron a los medios 'tradicionales' a asumir sus propios estilos y formas de contar", sostiene Luciano Galup en "El fantasma de Instagram recorre América", los criterios de noticiabilidad se mantienen intactos.

Cuando nació Crónica, el flujo de las noticias partía de la edición impresa: el canillita voceaba los títulos de tapa. Hoy las noticias encontraron otro circuito que no necesariamente comienza en el papel: Internet, las redes sociales y los canales de noticias. La audiencia crea su propia agenda de temas.

Lejos de la teoría de la aguja hipodérmica -que concebía a los medios como grandes inoculadores de información, el concepto de agenda melding (Shaw, McCombs, Weaver y Hamm, 1999) con el que se lee el paradigma de la comunicación, plantea la capacidad de las audiencias de "armar" su propia agenda y pondera, una vez más, el rol activo del lector.

La redacción multiplataforma de Crónica surge como respuesta tanto a los cambios en la producción de noticias como en la forma de recibirlas bajo un objetivo rector: empoderar tanto a los periodistas como a audiencias.

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