Por Jorge Fernández Gentile
paranormal@cronica.com.ar

Desconocido para el gran público, el llamado Necronomicon (o Necronomicon de los Muertos, Libro de Los Muertos, o Libro de los Nombres Muertos, según difieren varios autores, en base a distintas traducciones) ha sido un libro muy buscado, aunque infructuosamente, por investigadores, historiadores y estudiosos de todo lo que es ocultismo, brujerías, profecías, historias de terror y encantamientos.

No por nada, su fama, a partir de rozar las fronteras entre la realidad y la ficción, sin medias tintas, se acrecentó con el correr del tiempo, y muchos afirman que es de las más temerosas y peligrosas de las que existen en la faz de la Tierra. Varios investigadores citan que fue redactado, casi sin darse cuenta, por Howard Phillips Lovecraft, un notable escritor estadounidense del género del terror.

Aunque es mucho más probable que solamente haya sido el descubridor de una obra antiquísima de este compendio literario que incluye invocaciones y fórmulas mágicas, brujerías y maldiciones, para rozar un rumor a todas luces nefasto. Es que se dice que quienes se han animado a leer sus páginas o han dedicado horas a estudiar sus increíbles textos, han terminado de la peor manera, inclusive varios sorprendidos abruptamente por la muerte, sin contar con aquellos que terminaron en un estado de demencia incontrolable. Si llegara a sus manos, ¿sería capaz de leerlo?

¿Tenía la fórmula?

H.P. Lovecraft (20/8/1890- 15/3/1937) fue un sorprendente literato que, a pesar de su temprana muerte a los 46 años, fue un erudito en todo lo oculto, terrorífico y esotérico, y muchas veces citó en diferentes novelas haber descubierto una obra escrita siglos atrás, probablemente en Sumeria o Babilonia, en la que había un relato de fórmulas mágicas para invocar lo sobrenatural, conjugadas con un conocimiento particular de la relación entre el espacio y el tiempo. Todo eso, plasmado en obras luego reeditadas, lo llevaron a hablar del Necronomicon de los Muertos.

Por eso la mayoría de los investigadores afirman que fue él quien lo habría escrito, mientras que otros afirman que solamente se apropió de muchos textos. Por eso mismo, entusiastas, investigadores, colegas y hasta analistas que bucean estos temas han tratado de localizar una copia impresa del enigmático libro, sin lograr resultados positivos. A pesar de ser considerado por muchos como uno de los libros más peligrosos para la humanidad. H.P. Lovecraft supuestamente creó toda una alquimia para llegar a esa obra.

En el mundo gótico de horror, varios analistas dicen que contiene la realidad más terrorífica jamás descripta, además de oscuros rituales con el poder de destruir toda vida sobre nuestro planeta. El autor, a través de sus novelas, despertó el interés sobre el Necronomicon tanto en sus seguidores más fieles, lectores curiosos y estudiosos del ocultismo, como en muchos detractores, que aun así leían sus escritos. Las dudas han subsistido hasta nuestros días, pero con el correr de los años muchos investigadores dudan de la veracidad del Necronomicon y su real existencia. ¿Cuál es la oscura verdad oculta detrás de las obras sobre magia de ficción de H.P. Lovecraft?

Mejor, teoricemos

A través de décadas, los estudiosos en ocultismo han teorizado sobre este macabro libro, mientras comenzaban a aparecer copias falsas. Pero las mejores pistas sobre la verdadera historia detrás del mítico Libro de los Muertos se ubican con claridad en los escritos de Lovecraft, quien siempre repitió que su Necronomicon era una obra de ficción. De todas maneras, en su propia biografía sobre el llamado también Libro de los Nombres Muertos en 1927, comete muchos errores deliberados que dan pistas sobre la verdad detrás de la ficción de Lovecraft. Muchos consideran que el escritor estadounidense había tomado conciencia de que no era el momento de decir verdades utilizando como medio sus novelas y cuentos. En su momento expresó que su Necronomicon fue escrito la ciudad de Damasco, en el 700 d.C., por un árabe demente, Abdul Al-Hazred, pero resulta que otros dicen que fue el árabe Ali al-Husayn, conocido como Ibn al-Rawandi o Rhazes. Confuso, ¿no? Otros, en cambio, opinan que no hay una confusión y que en realidad fue el escritor y astrólogo Abu Ali al-Hasan, pero no se descarta a un místico judío, Alhazen ben Joseph. Sea quien fuere, alguien tenía fórmulas mágicas, y mucho más.

De dónde habría salido

Rhazes nació en el 827 d.C. en Marwarrudh actual, al norte de Afganistán. Inicialmente abrazó el Islam y se nutrió de esos conocimientos, pero también aprendió la Cábala, el sufismo y el gnosticismo cristiano. Así, fue el autor de obras sobre la teología y la filosofía de las que sólo quedan algunos fragmentos. Años después y mientras se introducía en el ocultismo, Rhazes comenzó a realizar peregrinaciones y expediciones a lugares remotos y salvajes. Pasó varios meses con un desconocido maestro en el desierto de ad-Dahna antes de desaparecer por más de 10 años sin dejar ni rastro en el desierto rojo de Rub’ al Khali. Según su propia escritura, vivió durante esos años en la mítica ciudad perdida de Iram, donde estudió enseñanzas antiguas y secretas. Luego recaló en Alejandría, pasó por El Cairo, y luego se dirigió hasta la necrópolis de Saqqara, en Menfis. Rhazes dedicó el resto de su vida al estudio de las ciencias ocultas y la escritura de su libro, “Al Azif”.

Editado y también destruido

El “Al Azif” fue editado en unos pocos ejemplares entre los místicos árabes y teólogos. Sin embargo, y debido a sus mensajes, el libro se prohibió y todas las copias ubicadas fueron destruidas. A principios del 1100 d.C., “Al Azif” fue traducido al griego, muy posiblemente en el monasterio de San Pablo, el anacoreta en Egipto, y al parecer le dio el título de “Necronomicon” (ΝΝΝΝΝΝΝμΝΝò ). En 1211 d.C. la traducción griega estaba prohibida y todas las copias conocidas fueron quemadas por orden del patriarca de Constantinopla Miguel IV. Ya iniciado el siglo XIV, el “Al Azif” se tradujo por primera vez al latín por Arnaldus de Villa Nova (1235-1311), probablemente basado en el libro original perdido. En 1389, el papa Bonifacio IX prohibió todos los libros relacionados con el “Al Azif”, tanto la traducción de Arnaldus como la versión griega. Las órdenes de Bonifacio IX eran quemar todas las copias que se pudieran encontrar. Algunas fuentes afirmaron que una de las traducciones griegas del Necronomicon llegó a Rusia en la caída de Constantinopla en 1453. El libro se habría mantenido entre muchos otros ejemplares de diferentes autores en la biblioteca privada del zar hasta la caída del imperio. A su vez, existen versiones no confirmadas que indican que se imprimieron varias copias en el año 1500. Incluso, una figura importante de la Rusia de antaño, el célebre Rasputín, decía poseer uno de estos libros, que supuestamente era un regalo de la tercera esposa de Tsar Nicholas (tal su escritura original). Lo concreto es que, de existir, no se sabe nada de todas esas supuestas copias en la actualidad. La única copia conocida del texto árabe original “Al Azif” y la traducción prohibida griega fue destruida o robada cuando los beduinos saquearon el monasterio de San Pablo y quemaron su biblioteca, en 1448 d.C.

Traducción al germano

En 1541, el alquimista y místico alemán Theophrastus Paracelsus imprimó su propia traducción germana de la versión al latín de Arnaldus. Empero, una copia habría sido tomada como botín por los suecos en Praga, en 1648. De todas maneras, se cree que esa misma versión se habría quemado durante un colosal incendio en el Palacio Real de Estocolmo, 29 años después. Asimismo, en el 1600, otro místico, el inglés John Dee, concluyó su traducción al inglés del Necronomicon. Pero ese texto no fue publicado hasta después de su fallecimiento. Meric Casaubon imprimó esa versión en inglés en 1651, en una edición muy limitada, y un año después el médico danés Olaus Wormius reimprimió en suelo alemán la versión de Arnaldus.

La versión de Simon

Otra versión muy conocida es la conocida como Necronomicon de Simon. Avon Books fue fundada en 1941 por la Corporación de Noticias de América (ANC) para crear un rival para la edición de libros de bolsillo. Avon publicaba novelas baratas, así como colecciones de cuentos dirigidas al público juvenil. Y entre los numerosos escritores que fueron publicados por entonces se encontraba H.P. Lovecraft. La empresa cambiaría varias veces de dueño en las dos décadas siguientes, hasta que las nuevas autoridades que se constituyeron a mediados de la década del ’70 decidieron dar un giro enorme en el tipo de publicaciones. Entre esos cambios, y sin explicaciones que quedaran registradas en su momento, decidieron publicar una versión propia del Necronomicon.

Lo que sí se entendió fue que la publicación no pareció tener como objetivo un mero sentido comercial. Así, en una década enmarcada por importantes cambios, en 1977 la renovada Avon Books publicó el bautizado “Necronomicon de Simon”. Las razones por las que se tituló así fue, simplemente, porque se indicaba que había sido escrito por quien se identificaba simplemente como Simon.

La idea de los editores intentó mostrar su contenido a partir de la mitología sumeria, aunque por desconocimiento o vaya a saberse el porqué, enfocaba todo hacia la mitología babilónica. Además, en el prólogo ya referenciaba a los Grandes Antiguos, al tiempo que aparecían personajes, demonios y deidades sumerias, que ya había descripto oportunamente Lovecraft en Mythos. Lo cierto y a la vez extraño fue que los textos no tenían vinculación directa con los escritos de Lovecraft.

En realidad dichos cuentos hablaban de mitos mesopotámicos y una historia desconocida sobre un hombre llamado el “árabe loco”. Lo extraño de la publicación era que el Necronomicon de Simon no tenía vinculación directa con los escritos de Lovecraft quien, en verdad, apenas si citó al Necronomicon, habiendo sólo unos pocos pasajes de sus historias en los cuales cita el libro.

Por qué está vigilado y prohibido

Más allá de la leyenda, el Necronomicon, en todas sus versiones, es considerado por expertos como uno de los libros más peligrosos de la humanidad, ya que los varios intentos por difundir su contenido han acabado de la peor forma, con extraños accidentes que se atribuyen a la maldición que parece sobrellevar la obra, por lo que se agranda el enigma que rodea cualquier texto directamente relacionado.

Las ideas horribles y las oscuras verdades que narra de forma descarnada y convincente han llevado a muchos a estados paranoicos que incluso terminaron en la muerte. Al contener premoniciones y sentencias antiquísimas, también cita encantamientos, hechizos, brujerías y otros actos que, en manos inexpertas, pueden generar en esa persona y en sus seres cercanos un daño irreparable.

Es por ello que se estima que las copias originales conocidas del Necronomicon están estrictamente vigiladas y prohibidas al gran público. Motivo más que suficiente para que coleccionistas, entidades, sociedades y organizaciones de diferente tipo intentan hacerse de alguna copia del libro que aún tienen manos privadas, por ahora sin resultados favorables. Aparentemente.

Fuentes: codigooculto.com / MEP Mundo Esotérico y Paranormal / gizmodo.com / hplovecraft.com