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Para muchos, tiempo'>viajar en el tiempo sólo parece una cuestión posible referida a la ciencia ficción. Conocer a alguien del futuro resulta una utopía, considerando que siempre los recuerdos están vinculados a gente del pasado. De todas maneras, podría aparecer una teoría que desestimaría que la flecha del tiempo siempre apunta hacia lo que vendrá, debido a que varios físicos no creen que sea una regla irrefutable. En busca de nuevas pistas para investigar esto, investigadores involucrados en un estudio utilizaron recientemente una mezcla de cloroformo y acetona, para crear condiciones en las que, para algunos propósitos, el tiempo parecería retroceder. Vale remarcar que, aunque este experimento no logre cristalizarse en una máquina del tiempo que nos pueda llevar a viajar al pasado, sí podríamos decirnos por qué nuestro universo está atrapado en una calle de un solo sentido.

Lo que se considera
Un equipo internacional de físicos se centró en una característica principal que a menudo usamos para definir el tiempo: el movimiento de la energía. Intuitivamente, el tiempo es bastante simple, considerando que podemos recordar el pasado y no así el futuro, por citar un simple ejemplo de lo que hoy es una realidad irrefutable. Pero al dividir las cosas en reglas simples, se descubre que no hay una razón clara por la cual una causa deba venir antes de su efecto. En los niveles más pequeños, se puede voltear la fórmula que describe los movimientos e interacciones de las partículas y aún obtener una imagen útil.

¿Por qué el tiempo entonces no se mueve hacia adelante y sí hacia atrás? Una pista de esto puede encontrarse en la entropía, que se define como la magnitud termodinámica que indica el grado de desorden molecular de un sistema (de acuerdo a las leyes de la termodinámica no podríamos colocar un objeto caliente en un sitio frío para conseguir que este lugar se enfríe y el objeto se caliente más, ya que las cosas calientes tienden a enfriarse).

El equipo analizó el cloroformo, una molécula compuesta de un átomo de carbono conectado a uno de hidrógeno y tres átomos de cloro. Los investigadores usaron un fuerte campo magnético para alinear los núcleos de los átomos de carbono e hidrógeno cuando las moléculas fueron suspendidas en acetona y al manipular una propiedad de sus partículas llamada spin. Esto les permitió conocer su comportamiento mientras calentaban lentamente los núcleos usando resonancia magnética nuclear.

Lo sorprendente
Lo llamativo ocurrió cuando los investigadores encontraron una excepción bastante intrigante dado que las partículas se correlacionaron. Es que la correlación de partículas causó una diferencia significativa en cómo se compartía la energía entre los cuerpos: las partículas de hidrógeno calentadas se calentaban aún más, mientras que su compañero de carbono enredado que se encontraba más frío se enfriaba aún más. En pocas palabras, cada uno seguía su camino inverso. Es decir, la investigación reveló al equipo el resultado equivalente y termodinámico de invertir el tiempo en un pequeño espacio del universo.

Opinión argentina
En el Laboratorio Nacional de Investigación y Servicios de Resonancia Magnética en Sólidos (LANAIS) del Conicet, el equipo que dirige Horacio Pastawski busca los límites y las formas de controlar el tiempo.

En su ensayo-experimento utiliza cristales orgánicos moleculares, granos diminutos que contienen hidrógeno, generando una especie de mancha formada por ondas magnéticas. Sobre su avance, Pastawski comenta que “es un proceso complejo porque hablamos de millones de átomos que se comportan como brújulas que se influencian mutuamente por la propia interacción. Nosotros tuvimos un grado de control en estas interacciones y logramos una reversión temporal”.

Para entender como se desarrolla este proceso temporal, Pastawski cita un ejemplo. “Pongamos el caso de una gota de tinta que cae en un tacho de agua y se dispersa. El camino inverso: que la tinta diluida se concentre en una gota, parece imposible. Por lo tanto, irreversible. Pero si se pudiera controlar el movimiento de cada uno de los átomos, la tinta volvería a la gota inicial. Esto se logra en los núcleos magnéticos de una molécula, o incluso en un cristal”.

En este caos cuántico hay límites y la mínima imperfección en la ejecución de esta máquina del tiempo, genera una imperfección en el rejuvenecimiento. “En el caso de la gota de tinta, quizás se pueda volver a concentrar en una partícula, aunque no va a ser perfecta. Y llegado el caso, si uno lograra un control absoluto de todas las energías, no únicamente las magnéticas, descubriría que la barrera esta más cerca de lo se supone”.

Conclusión
¿Qué sucedería si se logran estos resultados, a otra escala y en otros planos? Lo primero que habría que comprender es que, este trabajo de un grupo de científicos de diferentes países -de quienes se han preservado sus identidades- y de igual manera lo que se realiza en el Conicet, probablemente terminen por modificar la mirada general de la comprensión del mundo que nos rodea, incluyendo la resolución de disputas entre lo que se denomina la intersección entre la termodinámica de la lógica tradicional o clásica y la cuántica. Añgo que, de alguna manera, llegaría a poner las cosas en su real lugar.

Agujeros negros: Vencerían el principio de la incertidumbre de Heisenberg
Llamados agujeros negros o, por una denominación más reciente, agujeros de gusano, son como portales entre dos lugares en el Universo. Si alguien cayera en uno de los lados, se transportaría hacia su otro lado de manera inmediata, independientemente de lo lejos que las dos partes se encuentren. Sin embargo, también pueden ser portales entre dos épocas diferentes en el Universo, ya que podrían utilizarse para viajar hacia atrás en el tiempo.

Según un documento realizado por varios físicos muy reconocidos, podría permitirnos vencer el Principio de la Incertidumbre de Heisenberg, descripto como uno de las más famosas (y probablemente mal entendidas) ideas de la física, e incluso para resolver algunos de los problemas más difíciles en Ciencias de la Computación.

Los físicos saben que la naturaleza paradójica de la CTC le hace tener algunas propiedades interesantes. Pueden utilizarlas para hacer cosas como mejores medidas de las propiedades de las partículas, e incluso poder resolver problemas computacionales que ni siquiera los ordenadores cuánticos permiten que se puedan resolver.

Pero esto generaría molestas paradojas, y a los físicos no les gustan las paradojas. Así que se utilizaron alternativas denominadas Open Timelike Curves (Curvas de Aproximación Abiertas) (OTC). Las OTCs permiten igualmente tiempo'>viajar en el tiempo, pero requieren que el universo conspire siempre generando agujeros de gusano lo más separados posible, pues de no ser así no importa lo que usted haga, nunca dejaría de caer en ellos. Usted puede ser capaz de salir y verse a sí mismo, pero no se podría hacer nada al respecto.

FUENTES: arXiv.org / codigooculto.com