Por Leo Schwarz
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Todos sabemos que el gran dilema que sigue enfrentando la raza humana, con respecto a la conquista del espacio, es que los vuelos tripulados resultan una quimera difícil de planear, si no se consigue de alguna forma descubrir cómo acortar distancias, esas que nos impiden explorar mucho más allá de nuestro satélite natural que es la Luna. Así, antes de que se embarquen en un viaje al planeta Marte, como lo planea la agencia aeroespacial estaounidense ( NASA), que lo proyecta para la próxima década, hay mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, desarrollar y probar un cohete que pueda llevar a una tripulación al Planeta Rojo y estudiar los efectos en el cuerpo humano de vivir en el espacio durante muchísimo tiempo. Más de ocho meses le llevó al rover Curiosity para llegar a Marte desde la Tierra.

La NASA está evaluando la forma de disminuir ese período a un tiempo aproximado de seis meses, lo que en el espacio es un tiempo sencillamente sideral. Es más, eso significa que se tiene que viajar por el espacio durante un tiempo real de un año (aproximado) sin tener acceso a comida o bebida fresca, ya que no se debe considerar solo la ida sino también el regreso de esa tripulación. De poder concretarse, sería uno de los objetivos más soñados por la humanidad. Llegar hasta otro planeta del sistema solar. Ese salto que se sigue imaginando. Pero, a todo esto: ¿para qué buscan los científicos e investigadores de la NASA ese cometido? Es que en muchos aspectos y características, Marte es uno de los planetas que tienen gran similitud con la Tierra. Con una interesante historia donde se conoce que el planeta vecino contaba con abundancia de agua, volcanes, nubes, casquetes polares, ríos y dunas, sin duda cuenta con toda una historia muy parecida a la de nuestro planeta.

A pesar de que sólo posee un pequeño porcentaje de la masa de nuestro actual planeta, y sólo con la mitad del diámetro de la misma, los océanos lograron prosperar, al igual que la vida como sucede en la Tierra. ¿Acaso el mensaje casi póstumo del inolvidable científico Stephen Hawking revolotea silenciosamente en la cabeza de los científicos, sobre la necesidad de buscar otro planeta para colonizar, habida cuenta de que la Tierra puede sufrir enormes cambios que afectarían la vida, tal como se conoce hoy?

Un sitio conocido

A través de la disposición de las nuevas tecnologías y de muchos avances que permite, por ejemplo, internet, se dispuso de una gran cantidad de pruebas en donde se evidencia que el planeta rojo fue portador de vida o aún existe sobre ella. En las imágenes enviadas por los distintos dispositivos de búsqueda que se encuentran o visitaron la órbita de Marte se pueden presenciar extraños objetos que podrían pertenecer a extrañas formas de vida extraterrestre. Por otro lado, también se pueden captar estructuras que podrían significar los pocos restos de vida que quedan en el planeta vecino, ya sea de marcianos o de visitantes temporarios. Esto último, puede ser el caso de una nueva imagen que subió la NASA, donde se puede mostrar restos de un extraño objeto que tiene la particular figura de un árbol petrificado, tal como se los conoce en la Tierra.

De ser afirmativa esa observación, se habría logrado dar con una evidencia de que Marte pudo haber tenido una abundante vegetación verde en otros tiempos. Así lo afirman los expertos en anomalías mencionado planeta. La curiosa imagen fue enviada por el Rover Curiosity mientras se encontraba haciendo su labor de exploración en una zona de Marte que se le denomina como “Son 164”.

Este extraordinario hallazgo fue publicado en la web para videos YouTube por un usuario llamado “Paranormal Crucible”. El video subido por el extraño objeto tenía la siguiente descripción: “Extraño objeto hallado por el Rover Curiosity que podrían ser los restos de un antiguo árbol. Claramente se puede observar que este extraño objeto se ve un poco fuera de lugar y en mi opinión podría pertenecer a los restos de un árbol extraterrestre. El curioso objeto cuenta con un metro de altura aproximadamente, y con los innumerables descubrimientos sobre la vida vegetal y animal que hizo vida hace millones de años atrás en Marte, es lógico suponer que se trata de uno de los pocos árboles que quedan y hacen vida en nuestro planeta vecino”.

Planeta rojo

¿Puede una misión de la NASA plantar un árbol en Marte? ¿Es posible crear un jardín en el planeta rojo? Hace poco tiempo esos interrogantes tenían respuestas negativas, pero esa situación podría cambiar a partir de ahora. Es que Bruce Bugbee, el Director del Departamento de Plantas, Suelos y Clima de la Utah State University, confesó: “Tengo una larga relación con la NASA para ayudarles a desarrollar sistemas de soporte de vida biológica en el espacio. Y eso incluye a Marte, incluye vivir en la estación espacial, también incluye vivir en la Luna”, expresó, para después agregar que “fueron más de 30 años en los que trabajé con la NASA para desarrollar estos sistemas. Y entonces sale la película ´The Martian´”.

Bugbee y su equipo de investigadores estuvieron sembrando plantas principalmente en habitaciones con base en la tierra. Entre las recámaras de cultivo en la Tierra y los cuartos de cultivo en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), Bugbee cree que es muy posible que las plantas crezcan en el espacio y en Marte, con la ayuda de la tecnología actual.

Igual que en la ISS

Las recámaras de cultivo en la Tierra son sistemas cerrados, como enormes heladeras, en donde las plantas se cultivan de forma hidropónica. No se les suministra luz natural. La humedad, la temperatura y los niveles de dióxido de carbono son controlados para simular el ambiente abordo de la ISS.

En un ambiente cerrado de microgravedad, el estrés que experimentan las plantas es mínimo. No tienen que luchar contra la gravedad para poder crecer. No hay viento, por lo que las plantas no tienen que invertir energía para ensanchar sus tallos. Tampoco hay radiación perjudicial y la temperatura siempre está a niveles óptimos y constantes.

Hawking reclamó hasta su muerte hallar otro sitio...

Cuando meses atrás, el fallecimiento del astrofísico Stephen Hawking, una de las mentes más notables del siglo XX y contínuo buceador de todo aquello que pudiera relacionarse con el futuro del hombre, incluso fuera de nuestro ámbito natural, la Tierra, se reflotaron sus pedidos, con cierta urgencia, por encontrar otro planeta, o más precisamente de un exoplaneta, fuera de lo que es nuestro sistema solar, al indicar que en 30 o 40 años iba a ser necesario que los seres humanos deban ab andonar la Tierra.

Hawking, más allá de sus excentricidades, siempre sostuvo que el hombre debe ir preparándose para alcanzar la posibilidad de colonizar otros mundos, dado primordialmente que la Tierra podría acelerar sus deterioros en las próximas décadas. Y alguna vez sugirió que, además de seguir en la búsqueda de un exoplaneta que resulte amigable en sus condiciones con las actuales del sitio que hoy habitamos, también evaluaba que Marte podría ser un punto de partida en la conquista del espacio profundo, más allá de lo ya logrado con el satélite natural, que es la Luna. Aunque, vale remarcarlo, sus estudios sobre la factibilidad de poder viajar a grandes distancias, nunca fueron concluidos, por lo que deberá esperarse que otra mente brillante, como la suya, logre desentrañar sus investigaciones, para seguir intentando arribar a resultados satisfactorios, si es que en realidad estaba en el camino correcto. Algo que tampoco se podrá saber, al menos por el momento.