Por Karina Limura
paranormales@cronica.com.ar

Murciélago. Pangolín. Laboratorio. Algún científico loco que manipuló un virus ya existente. Muchos son los factores y las teorías sobre las causas de las que pudo haber surgido el virus que mantiene en vilo a todos los países que están luchando contra la pandemia del Covid-19, ni más ni menos que el coronavirus. Y si bien todo comenzó en Wuhan, China, donde en diciembre de 2019 se estaban registrando varios casos de una enfermedad desconocida hasta el momento, que causaba varias muertes debido a que ninguna medicina servía para frenarla, lo real es que la pandemia, declarada por la OMS, se desató poco después. Y si bien los chinos padecieron más de 3.000 muertes y una cifra cercana a los 100.000 infectados, no es el país más golpeado por este mal, ya que actuaron con celeridad. En cambio, con la enorme circulación que en la actualidad las personas del mundo han alcanzado, a través del turismo, los negocios y otras cuestiones comerciales y de intercambio, a través de diferentes vías (aérea, marítima, terrestre), la epidemia pronto fue pandemia, y se esparció por todos lados. Y en las primeras semanas fue Europa una de las regiones más golpeadas, con países como España e Italia al frente en los tristes números. Aunque también Estados Unidos y otras naciones, algunas impensadas, superaron rápidamente las previsiones. Aun así, al cierre de esta edición, los científicos no habían podido dar una información certera de dónde se originó, y mucho menos el porqué, aunque la sospecha de algunos animales como vectores es grande, pero no definitiva. Y a todo eso, la pregunta es: ¿qué les pasa a ellos?

Dos “culpables”

Mientras los científicos de todo el mundo tratan de dar en la tecla para determinar el origen del mal, algunos señalan a los murciélagos, verdadero manjar para los chinos, que lo comen en una especie de sopa indigerible para los occidentales; otros apuntan a un animal conocido como pangolín, una especie de mulita sin caparazón y que corre serio peligro de extinción, pero que a la vez es un manjar en ciertas provincias chinas, ya que suele tener contacto con roedores y también con los consabidos murciélagos.

Los estudios determinarán seguramente muy pronto cuál es la razón. Y quizás empiece entonces a verse una luz que permita comprender más del virus.

¿Se volvieron locos?

Más allá de esos dos países, al pasar los días de cuarentena obligatoria, en varios lugares los animales comenzaron a tener comportamientos anormales y salieron a las calles de diversas ciudades, a modo de manifestación. Monos, carpinchos, pavos reales, pero también palomas, ciervos, osos y lobos, entre otros, fueron los animales que se vieron en sitios en los que normalmente no se encontraban. Hasta los delfines se acercaron increíblemente a varias playas, cosa que no hacen habitualmente.

En Tailandia, por ejemplo, la sobrepoblación de monos Rhesus ha sido un gran problema, ya que es habitual verlos que se alimentan en medio de los turistas. Ausentes estos, debido a las estrictas medidas sanitarias implementadas mundialmente para que se detenga la propagación de la pandemia del Covid-19, estos monitos, al no encontrar el alimento habitual, salieron a la ciudad, a modo de asaltantes, para conseguir provisiones para sobrevivir. Así se vieron bandas de monos hambrientos que atacan a los escasos ciudadanos que ven caminando, en automóviles, autobuses, pero también tratando de ingresar a casas para hacerse de comida.

Más ejemplos

En las diferentes redes sociales varios fueron los usuarios que publicaron videos en los que se observa el comportamiento agresivo y anormal de diversos animales para poder sobrevivir en los tiempos de la pandemia que está afectando al mundo. Uno de esos filmes muestra que en la provincia de Lopburi, los monos están protegidos porque albergan el antiguo templo tailandés de Prang Sam Yod.

De todas maneras, se pueden ver otros videos en los que los primates se encuentran en algunos bosques fuera de control, convirtiéndose en un potencial enemigo inesperado de los seres humanos. En España, otro país de Europa muy afectado por la pandemia, se observaron grandes bandas de palomas que atacan a las personas que salen de los supermercados, tratando de hacerse de comida. La falta de comida y la dificultad para obtenerla es todo un problema para ese tipo de aves que suelen convivir entre nosotros. Habituadas a comer de la mano en las plazas de cada ciudad, el tener que buscar su alimento (y no hallarlo por sí solas) las torna agresivas, si ven a alguien con cualquier tipo de comida.

Por otra parte, en los pueblos de las montañas, rodeados de naturaleza, los lobos, pero también otras especies de animales, incursionan en la noche hasta los poblados. Entre los videos más viralizados, una de las imágenes más sorprendentes es la de un oso paseándose tranquilo por la calle de una pequeña localidad de Asturias.

Ciervos hambrientos

Otro país muy afectado es Japón, que además sufrió un golpe anímico y económico ya que debió posponer los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 para el año próximo por el tema del coronavirus. Los ciervos irrumpieron en el parque de Nara, para luchar contra la hambruna que sufren al no haber personas circulando en los lugares y que generalmente los proveen de comida.

Por la falta de alimentos fáciles de conseguir para estos animales, en los últimos días tuvieron que adquirir sus sentidos naturales de sobrevivencia y salir a buscar su comida, pero al estar mal acostumbrados por el ser humano, fueron directo a la ciudad donde se encuentran las personas que habitualmente los alimentan.

Los ciervos no atacan a los seres humanos, como sí lo hacen los monos o las palomas, pero se paran en el medio de la calle como forma de protesta y provocan desórdenes en el tránsito. Lo bueno es que estos animales, que pesan aproximadamente 200 kg, también comen en jardines, granjas y plantas al aire libre. Sin embargo, como la caza de los ciervos está autorizada, es probable que el número de ejemplares baje, debido a que son blancos fáciles para los pobladores.

Asimismo, en Venecia se observaron cómo las aguas se limpiaron y los peces se dejaron ver, mientras aves que habían de volar por los atestados canales ahora son fáciles de observar, de igual forma que los escalones de las casas que se encuentran debajo del agua. Esto que ha producido un fenómeno en la histórica ciudad italiana se ha replicado en otros lugares, incluso en nuestro país, donde se han contado casos de animales de corral y otros, “vecinos” de la gente, que han mostrado comportamientos extraños, casi todos diferentes a la habitualidad que antes mostraban.

No es igual para ellos

Frente a las grandes preguntas que nos hacemos día a día para cuidarnos del coronavirus, la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) y la Organización Mundial de Sanidad Animal indicaron que por el momento no hay pruebas de que los animales como perros, gatos (domésticos, que pueden estar en cualquier hogar) puedan contagiarse, ni ser posibles transmisores. Pese a ello, días atrás se conoció la primera muerte de un perro por Covid-19, pero se trató de una situación excepcional.

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