Los rescatistas en plena búsqueda.

J. Fernández Gentile
paranormal@cronica.com.ar

Esa extraña relación entre los mexicanos y la muerte, que parece no tener límites. Porque un pueblo inmenso, solidario, trabajador pero muy sufrido, ha demostrado no temerle a ese designio. Aun desde antes de ser un país, ya sus pueblos originarios, los habitantes naturales del territorio, debieron soportar enormes matanzas de los conquistadores españoles. Y porque entre un inmenso historial de desastres naturales padecidos, las atrocidades sanguinarias de los narcotraficantes que se elevaron en las últimas décadas, los mexicanos sorprenden ya que parecen no temerles, y le siguen haciendo frente a la parca. Aunque eso solamente sea una sensación. Porque, cuando de fantasmas, leyendas y mitos se trata, el misticismo los exacerba y los temores reaparecen. Así sucedió hace 32 años, cuando un niño, víctima de un fuerte sismo, jamás fue encontrado y les dolió a todos, creándose una leyenda.

Algo que se repitió días atrás, cuando justo 32 años después, en otro tremendo terremoto y en un confuso hecho, durante varias jornadas se buscó a una niña de quien jamás se encontraron rastros. Entonces, días después se dijo que hubo un malentendido entre los socorristas y los periodistas, y que no se creía que hubiera más víctimas, con o sin vida, debajo de los escombros. Algo que casi una semana después se desvirtuó, ya que el cuerpo de una mujer fue hallado, inerte. ¿Acaso era su alma la que reclamaba que la salvaran? ¿Las señales que aparecían en los sensores de energía de los rescatistas mostraban signos de un ser etéreo? Dudas y más dudas, que seguramente, en un pueblo con la muerte tan presente, serán leyenda con el tiempo.

Naturaleza cruenta
Cuando se producen desastres naturales, que afectan a miles de personas, y la muerte se enreda con la desesperación de quienes se quedaron sin nada y aquellos socorristas que intentan salvar vidas, el horror se instala en ese mismo sitio en el que esa población, ya desquiciada, poco antes vivía tranquilamente. Aun en sitios donde potencialmente hay desastres naturales posibles, por la topografía propia de cada región. Ocurrió durante los devastadores terremotos que a lo largo de la historia han golpeado a cientos de ciudades, de igual manera que cuando los temibles tsunamis avanzaron sobre poblaciones enteras. En ese contexto, la historia del territorio de México está teñida desde siempre por continuos cimbronazos que ha generado la tierra, en una zona, sismológicamente hablando, muy activa. Así, se ha sacudido con virulencia por más de 70 veces en los últimos 100 años, en muchas oportunidades con demasiado rigor. Tanto fue así, que en 1985, el DF (Distrito Federal), la capital mexicana, padeció un sismo letal que dejó un saldo nunca bien cuantificado, aunque superó largamente la cifra de 10.000 vidas perdidas. Y en aquel trágico día, en medio de edificios derruidos, reiterados remezones y la muerte surgiendo a cada paso, la leyenda del fantasma Monchito tomó notoriedad. Lo increíble fue que, semanas atrás, justo en el día del 32º aniversario de aquel sismo, otra vez el suelo azteca se sacudió sin piedad. Y aunque la ciudad resistió mucho mejor el embate, ya más preparada, igual una cifra superior a los 500 fallecidos golpeó a todos. Y como aquella vez, el fantasma de un pequeño tuvo en vilo a socorristas, la población y el mundo entero por más de un día. Pero, misteriosamente, otra vez la búsqueda de Frida Sofía, como se dijo que se llamaba la menor buscada, resultó infructuosa. ¿Simple coincidencia? ¿Cuestiones del destino? ¿Un fenómeno paranormal que volvió a repetirse?

Monchito, en el ’85
El 19 de septiembre de 1985 el Distrito Federal mexicano estaba mucho menos preparado que en la actualidad cuando un fortísimo temblor sacudió todo, y el marcador escaló a los 8.1 en la escala de Richter. Fue cuando innumerables rescatistas trabajaron incansablemente para tratar de salvarles la vida a miles de atrapados. Y entre tanta historia, un supuesto niño debajo de los escombros tuvo en vilo a muchos, y aunque uno fue rescatado y nadie lo encontró luego, y el supuesto cuerpo no apareció aun 22 días después (y en medio, hasta hubo familiares que lo reclamaban, y se tejieron decenas de relatos), finalmente quedó sin resolución. Dicha historia, nunca develada, de aquel Monchito, perduró en el tiempo, como ordenadamente y en silencio, los rescatistas trabajaron arduamente en la búsqueda de una niña que no existía. ¿o sí? un símbolo de aquellas víctimas fatales que jamás se encontraron. De aquella historia quedaron dos visiones: algunos afirmaron que el niño jamás había existido, pero otros explicaron que se pasaron varias horas detrás de lo que parecían ser quejas de un chico, pero que en realidad Monchito resultó ser un perrito moribundo. Y no faltaron los que aseguraron que se trató de un fantasma que, desde el más allá, clamaba por su liberación. 

Frida Sofía, hace unos días
Lo increíble fue que aquella leyenda de Monchito se reavivó impensadamente el pasado 19 de septiembre, justo 32 años después, y mientras se recordaba aquel fuerte sismo, cuando un nuevo terremoto volvió a sacudir gran parte del centro del territorio mexicano, y otra vez involucró a la Ciudad de México. Pero esta vez las víctimas fueron muchísimas menos, habida cuenta de que la renovación de los edificios, ahora antisísmicos y mucho más preparados para soportar fuertes temblores, les permitió atenuar muy bien el fuerte cimbronazo de 7.4 grados en la escala de Richter. Aun así, más de 500 personas perdieron la vida por el derrumbe de viejas edificaciones que no pudieron soportar el fuerte movimiento telúrico. Y como en el caso del recordado Monchito, otra vez se produjo una extraña confusión y la búsqueda de un ser atrapado en medio de los escombros de la escuela Enrique Rébsamen. Allí, aparentemente por un malentendido entre los periodistas y los jefes de los socorristas, se comenzó a generar una verdadera bola de nieve que se agigantó conforme pasaban las horas. Todo empezó así Al otro día del sismo del 19 de septiembre, en la cadena mexicana Televisa habló el almirante José Luis Vergara, a cargo del rescate, quien aseveró: “Acabamos de tener contacto con una niña. Le dijeron que moviera la mano y la movió”. Incluso detalló que le pasaron agua con una manguera, mientras las guardias periodísticas atestaban de cámaras el lugar, en tanto no aparecían los padres de ninguna niña. Y en realidad, jamás se encontró. Esa infructuosa búsqueda de la bautizada Frida Sofía, supuestamente atrapada en los escombros de la escuela Rébsamen, tuvo en vilo a gran parte de los medios, hasta que se dijo que todo era falso, mientras ya se había reflotado a Monchito.

Lo que pocos saben
A casi una semana del terremoto que en la capital mexicana mató a más de 500 personas, el segundo en intensidad en menos de un mes en suelo mexicano (semanas antes se produjo otro, de mayor intensidad, al sur del país, en el estado de Chiapas, de 8.2 de intensidad en la escala de Richter), y cuando la historia en la escuela Rébsamen parecía ser un mal chiste, los rescatistas que trabajaban en ese lugar encontraron el cuerpo de una mujer, que reavivó el escándalo mundial por el supuestamente falso rescate. Es que los efectivos de la Armada, los rescatistas en el lugar, nunca dejaron de buscar más cadáveres, a pesar de que los restos encontrados coincidían con los registros de la escuela, y que los muertos eran los de 21 pequeños y 6 docentes, confirmaron que el hallazgo del lunes 25 de septiembre se trató de una mujer adulta y no de una niña. Y aunque muchos consideraron que podría ser el de una persona que trabajaba en intendencia, al cierre de este suplemento no se había confirmado su identidad.

Una duda existencial
¿Pudo ser esa mujer, o su espíritu, la que clamaba que la rescataran, y que activaba los sensores de calor entre los escombros? ¿Pudo llegar a ser esa víctima femenina la que, por confusión de alguno de los rescatistas, la citó como Frida Sofía, y así generó un fantasma de alguien que no fue? ¿Por qué tantos rescatistas hablaron inicialmente de la búsqueda de una pequeña y después se sumieron en el silencio? Enigmas como este parecen no tener fin en México. Donde, seguramente, si la tierra vuelve a sacudirse otra vez, sacará a relucir, una vez más, a los fantasmas de Monchito y de Frida Sofía. No tengan dudas.