Después del 17 de octubre de 1945, fundacional para la historia del justicialismo, el 17 de noviembre de 1972 se constituyó en la otra efemérides importante del movimiento político, social y cultural fundado por el general Juan Domingo Perón, tres veces presidente constitucional de los argentinos.

Las consignas “Perón vuelve” y “Luche y vuelve”, que durante años había desplegado la militancia peronista en pintadas y en panfletos en la dura etapa de la resistencia, se hicieron realidad ese día.

Así quedó consagrado el “Día de la Militancia” o “Día del Militante”, como parte imprescindible de la liturgia peronista.

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A las 11.15 de aquel viernes lluvioso y destemplado sobre el área metropolitana, el vuelo charter de Alitalia, que había partido el día anterior desde Roma, con escala en Dakar, aterrizaba sobre la pista del aeropuerto de Ezeiza, poniendo fin a 17 años y 52 días de exilio forzoso del líder insustituible, según recuerda José María “Pepe” Rosa en su obra “Historia Argentina”. Las transmisiones televisivas en vivo y el día “no laborable” dispuesto por el gobierno de facto de Alejandro Agustín Lanusse, sumaron circunstancias al hecho que conmovió a la ciudadanía argentina.

La imagen de Perón pisando suelo argentino y el paraguas sostenido por el secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, simbolizó el episodio histórico.

Fue una jornada cargada de épica, zozobra, represión, ansiedad, alegría y esperanza, en la que miles de militantes peronistas intentaron llegar hasta el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, sitiado por miles de efectivos de las fuerzas militares que gobernaban el país en nombre de la llamada “Revolución Argentina”. No querían el contacto del conductor con su pueblo, pero tuvieron que sucumbir ante la realidad desbordante de un pueblo movilizado.

Miles de militantes, pese a las prohibiciones y el impresionante despliegue de efectivos y elementos militares con acciones disuasivas y amedrentamiento, se atrevieron a enfrentar todos los obstáculos, además de las inclemencias del tiempo, con fuertes lluvias y vientos cruzados.

Centenares pudieron cruzar el río Matanza y estuvieron cerca del aeropuerto. Otros miles desafiaron a las fuerzas de seguridad que bloquearon la autopista Riccheri y el Camino de Cintura. Las fotografías de ese día retratan los momentos de extrema tensión en la histórica jornada.

Ese día comenzó el principio del fin para el gobierno de facto encabezado por Lanusse y su frustrado proyecto denominado Gran Acuerdo Nacional (GAN), pergeñado para impedir la victoria electoral del peronismo.

Los días posteriores al regreso, por el frente de la casona de Gaspar Campos 1065, en el partido de Vicente López, pasaron decenas de miles de militantes para recibir el saludo de Perón. Allí también se dio el histórico abrazo con el líder radical Ricardo Balbín, entre otros acontecimientos que conmovieron al país.

El operativo

Como corolario de un operativo político de magnitud y trascendencia nacional e internacional, acompañaron a Perón 154 hombres y mujeres en representación de distintos ámbitos de actuación en el país.

Se trató de un vuelo histórico a bordo del DC-8 bautizado “Guiseppe Verdi”, con escala técnica en Dakar, Senegal. Era el avión que la compañía italiana ponía habitualmente a disposición del papa Paulo VI.

La inestable situación institucional, social, económica y política del país apuró la decisión de Perón de volver al país. La violencia había comenzado a expresarse con diferentes episodios que cruzaron la escena nacional.

En los meses previos al regreso, el propio ex presidente se encargó de organizar el “Operativo Retorno”, con un reducido grupo de colaboradores de su extrema confianza. La estrategia de contratar un vuelo charter, en el que viajarían figuras de gran popularidad y ascendencia pública, estuvo directamente vinculada a las amenazas sugeridas desde unidades de inteligencia del gobierno de facto, de derribar el avión que transportaría a Perón. Fue una suerte de “escudo de notables” para impedir la sinrazón. Cuando el avión ingresó en el espacio aéreo nacional, hubo momentos de emoción. Uno de los testigos, el tanguero Hugo Marcel, recordó que Perón salió del sector de primera y se apareció sonriente donde viajaba la mayoría de la comitiva. Se cantó solemnemente el Himno Nacional y después se desató la algarabía con la Marcha Peronista. Instante único e irrepetible.

La comitiva

Participaron del histórico vuelo, 22 presidentes distritales del Partido Justicialista de todo el país, dirigentes de la CGT y de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas, ex legisladores nacionales y ex funcionarios de Perón, oficiales retirados de las Fuerzas Armadas, científicos, artistas, periodistas, sacerdotes y deportistas.

Acompañaron a Perón, su esposa María Estela Martínez; su delegado personal y después candidato y presidente de la Nación, Héctor José Cámpora; Juan Manuel Abal Medina (padre), secretario general del Movimiento Nacional Justicialista; Vicente Solano Lima, del Partido Conservador Popular y después vicepresidente electo en la fórmula del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli).

Además estuvieron el sacerdote Carlos Múgica (tercermundista), Lorenzo Miguel, de las 62 Organizaciones; Carlos Menem en su carácter de titular del PJ de La Rioja y los ex ministros Antonio Cafiero, Alberto Rocamora, Benito Llambí, Alfredo Gómez Morales y Jorge Taiana (padre), entre otros.

De las figuras del mundo del espectáculo y la cultura, se destacaron Leonardo Favio, Chunchuna Villafañe, Marilina Ross, los escritores José María Castiñeira de Dios y Martha Lynch, el historiador José María “Pepe” Rosa y el actor Juan Carlos Gené. También lo hicieron los periodistas Sergio Villarruel (canal 13) y Jorge Conti (canal 11).

Del sector sindical viajaron además Adalberto Wimer (Luz y Fuerza), Casildo Herreras (textiles), Rogelio Coria (construcción) y José Rodríguez (Smata), entre otros.

El mundo del deporte estuvo representado por el futbolista José Sanfilippo y el campeón de boxeo Abel Cachazú.

También viajaron José Humberto Martiarena, Raúl Lastiri, Nélida de Miguel, Deolindo Felipe Bittel, Nilda Garré, Ester de Sobrino y José Toranzo Sánchez, entre otros dirigentes que después fueron legisladores nacionales.

Entre los oficiales retirados de las fuerzas armadas que compartieron el histórico vuelo, estuvieron Ernesto Fatigatti, Ricardo Anzorena, Arturo Pons Bedoya y el coronel croata Milo Bogetich, custodia de Perón y después de la presidenta Isabel Perón.

Además volaron en el charter los ex gobernadores Oscar Bidegain y Ricardo Obregón Cano; el médico Raúl Matera, la cantante de tangos Juana Larrauri y el abogado Rodolfo Ortega Peña.

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