Leo Schwarz
paranormal@cronica.com.ar

La reencarnación es uno de los grandes enigmas que intrigan a la humanidad. Aún muchos se preguntan si no es posible que alguien pueda volver a este mundo para completar lo que en la primera vida no pudo, no quiso o simplemente no supo hacer. Lógicamente, la incertidumbre crece cuando surge la consulta sobre si muchas personas que hoy nos rodean no son en realidad nuevas versiones de gente que ya no está. ¿Diego Maradona es realmente Diego Maradona? ¿O simplemente resulta que es la segunda vida de algún mediocre futbolista de la era amateur que no supo cumplir sus sueños de triunfar en el ambiente de la redonda y volvió para hacerlo realidad? Si lo propusiésemos, esos interrogantes aparecerían a diario.

Preguntas y más preguntas
¿Quién era yo en la vida anterior?, es un interrogante que posiblemente nos hicimos más de una vez. Por desgracia no existen respuestas concretas al respecto. A priori, la reencarnación -según expertos en la materia- argumenta que todos somos fragmentos divinos, del Tao o de la conciencia. Así y todo, hay muchos que sugieren que la mente es limitada, y que el “yo” es simplemente una ilusión. Dejando de lado las definiciones de manual, la reencarnación es el proceso de reciclaje de energía. El budismo representa la reencarnación mediante la rueda del Dharma, que refleja el ciclo repetitivo del nacimiento, la vida y la muerte, llamado Samsara. La esencia consciente que nos anima deja el cuerpo físico después de muerte para “renacer” o una nueva creación.

Carl Jung y el inconsciente colectivo
Así, todos los recuerdos, las experiencias, lecciones de vida o heridas que sufrimos acaban en una especie de capa no física que el notable Carl Gustav Jung, médico psiquiatra, psicólogo y escritor suizo denomina el “inconsciente colectivo”, mientras que otros lo refieren como “registros akáshicos”. A pesar de empezar de cero cuando uno nace, a medida que se avanza en la vida de una persona se curan las heridas básicas heredadas de sus predecesores. En ese contexto, se debe reafirmar que existen algunos síntomas para descubrir si la persona ya reencarnó o aún no lo ha hecho.

Cómo probarlo
Si una persona ha vivido el proceso de la reencarnación, es por demás probable que a lo largo de sus días vaya viviendo ciertas cuestiones, entre las que aparecen nítidamente tres a considerar:

  • Los sueños se repiten: hay que entender que los sueños reflejan la mente inconsciente, y aquellos recurrentes no siempre son un síntoma de algún trauma, y sí pueden mostrar imágenes de vidas pasadas. Varias personas han afirmado que experimentaron acontecimientos muy específicos, que vieron a personas determinadas, o que han tenido conciencia de lugares totalmente ajenos a su vida real, pero que de alguna manera los identifican.
  • Tener un fuerte instinto: la intuición es la capacidad de conectar la mente consciente con la inconsciente para obtener la sabiduría necesaria y poder resolver alguna situación específica. Es algo que todos poseemos, esa voz interna que nos habla, a veces nos grita, y que muchos le hacemos caso con más frecuencia que otros. Pero, en ocasiones, esta fuerza sobrepasa lo natural y roza los terrenos de un vidente. Por algo es...
  • El intrigante déjà vu: el término es francés y significa, literalmente, “ya visto”. Es como tener una abrumadora sensación de familiaridad con algo de lo que no estás familiarizado en absoluto. Una extraña sensación de haber experimentado con anterioridad algún instante, cierto evento, un lugar, alguna persona. Muchos lo atribuyen a una disonancia neurológica. Otros afirman que refleja las posibilidades de otras dimensiones. Otros, en cambio, creen que revela un poco más de las vidas pasadas que esa persona ha tenido. Y todo parece indicar que están muy bien rumbeados, y que están viviendo una reencarnación.
Reencarnación

Hechos que sirven como testimonio
Existen muchos estudios que intentaron buscar explicaciones acerca de la vida después de la muerte. Sin embargo, hasta el momento las pruebas más fehacientes fueron diversos testimonios de niños que han generado revuelo y repercusión en todo el mundo. Uno de ellos trascendió en el Portal Upsocl, en donde se narró la historia de un chico de apenas tres años que aseguró tener en claro quién lo asesinó en su vida anterior. Vive en los Altos de Golán, en la inestable frontera entre Siria e Israel, donde hay personas pertenecientes a la etnia llamada drusa, quienes creen fielmente en la reencarnación. Esas creencias indican que las marcas de nacimiento están relacionadas con vidas pasadas. Tal es así que, apenas nace un bebé, en muchos sitios inmediatamente lo revisan para buscar manchas. En este caso, el pequeño llevaba una mancha en la cabeza, y cuando aprendió a hablar le contó a su familia que lo habían asesinado con un golpe con un hacha en esa zona. Pero si eso sorprendió, el impacto fue mayor cuando lo llevaron al sitio exacto donde habría ocurrido este horroroso suceso y encontraron un cuerpo enterrado. Después de que investigaran aún más, detectaron también el cuerpo de otro hombre, con un hacha muy cerca. La historia está narrada en el libro del terapeuta alemán Trutz Hardo, “Niños que han vivido antes: la reencarnación de hoy”, en el que se relatan varios casos similares al descripto. Si bien es posible que algunos niños confundan el presente con el pasado, en muchos casos son llevados al lugar donde supuestamente vivieron antes, y parecen reconocerlo...